El proyecto reutilizará instalaciones del complejo energético y podrá suministrar hasta 6.000 litros por segundo a clientes mineros e industriales de Antofagasta. Su entrada en operación está prevista para julio de 2027
Una parte del Complejo Energético Mejillones comenzará a cumplir una nueva función. Infraestructura vinculada históricamente con la generación eléctrica será utilizada para suministrar agua de mar a operaciones mineras e industriales de la Región de Antofagasta.
ENGIE Chile ya inició la construcción del proyecto, que tendrá capacidad para entregar hasta 6.000 litros por segundo. La compañía proyecta ponerlo en funcionamiento durante julio de 2027, incorporando una fuente no continental a una de las zonas productivas más importantes del país.
La obra avanza mientras el agua de mar gana participación dentro de la matriz hídrica de la minería chilena. La disminución de las fuentes continentales y la necesidad de asegurar continuidad operacional han llevado a las compañías del norte a incorporar captación directa, desalación, recirculación y reúso dentro de sus planes de largo plazo.
Una capacidad para sostener nuevas operaciones
El proyecto busca abastecer a clientes mineros e industriales mediante una solución de gran escala. ENGIE plantea que la capacidad disponible permitirá respaldar operaciones existentes y facilitar el desarrollo de nuevas iniciativas productivas en Antofagasta.
La empresa no informó la inversión comprometida, el trazado de la infraestructura ni los potenciales clientes. Tampoco precisó cuántas operaciones podrían utilizar simultáneamente el sistema o qué parte de los 6.000 litros por segundo ya cuenta con compromisos comerciales.
La cifra anunciada, sin embargo, muestra la magnitud de la iniciativa. La capacidad equivale a seis metros cúbicos de agua por segundo, volumen que sitúa al proyecto entre las infraestructuras hídricas de mayor escala proyectadas para la actividad minera e industrial del norte.
La Región de Antofagasta concentra además otras obras destinadas a transportar agua desde la costa hacia las faenas, entre ellas la infraestructura desaladora y de impulsión que abastecerá a las operaciones del Distrito Norte. Estos desarrollos muestran que asegurar agua ya no constituye una tarea complementaria, sino una condición para extender la vida útil de las minas y habilitar nuevas inversiones.
El Chief Business Officer de ENGIE Chile, Mauricio Raby, explicó que “esta iniciativa refleja nuestra visión de largo plazo respecto del desarrollo de infraestructura que responda a las necesidades del norte de Chile. A través de este proyecto pondremos a disposición de la industria una importante capacidad de suministro de agua de mar, contribuyendo al desarrollo de sectores estratégicos y al uso sostenible de los recursos”.
El complejo energético asume una nueva función
La propuesta no parte completamente desde cero. ENGIE aprovechará instalaciones existentes del Complejo Energético Mejillones para desarrollar la nueva capacidad de suministro, entregando otro uso a activos que forman parte del proceso de transformación de la compañía.
La decisión se conecta con la reconversión que ENGIE impulsa tras la salida de unidades a carbón en Mejillones. El complejo ha comenzado a incorporar almacenamiento energético y nuevas soluciones de infraestructura, modificando gradualmente el papel que desempeñó durante décadas en el sistema eléctrico del norte.
El suministro de agua añade una nueva dimensión a ese proceso. Una instalación levantada para producir energía comenzará también a sostener la disponibilidad de un recurso crítico para la minería, articulando agua, electricidad, gas, transmisión e infraestructura portuaria desde un mismo polo industrial.
Raby sostuvo que la continuidad de los proyectos productivos depende cada vez más de esa combinación de servicios. “En un marco de creciente escasez hídrica, el acceso a soluciones sostenibles tanto en suministro de energía, gas, agua e infraestructura de transmisión, se ha transformado en un elemento clave para habilitar el desarrollo de proyectos productivos y apoyar la continuidad operacional de distintas industrias”.
El ejecutivo agregó que el propósito es aportar infraestructura capaz de responder a las necesidades productivas y contribuir al desarrollo sostenible de la Región de Antofagasta.
Agua de mar, pero no necesariamente desalada
El proyecto comunicado por ENGIE corresponde a infraestructura para el suministro de agua de mar. La información difundida no lo define como una planta desaladora ni precisa si la compañía entregará el recurso tratado.
Este punto resulta relevante porque algunas operaciones mineras pueden utilizar agua de mar directamente en determinados procesos, mientras otras requieren desalación previa, acondicionamiento o sistemas adicionales de impulsión.
ENGIE tampoco detalló si el agua será transportada hasta las faenas o entregada en puntos de conexión ubicados en la costa. Esas definiciones determinarán el costo, la infraestructura complementaria y el tipo de clientes que podrán acceder al servicio.
También quedarán por conocerse las obras marítimas involucradas, los permisos sectoriales y ambientales, la energía necesaria para operar el sistema y las medidas previstas para controlar sus efectos sobre el borde costero.
Construcción con horizonte en 2027
La iniciativa ya se encuentra en construcción y su entrada en operación está programada para julio de 2027. Hasta entonces, la compañía deberá avanzar en la adaptación de las instalaciones, completar los sistemas de suministro y cerrar los acuerdos comerciales con los futuros usuarios.
El proyecto reúne dos transformaciones que están modificando la minería del norte: la sustitución progresiva de agua continental y la reconversión de infraestructura industrial asociada al retiro del carbón.
Su impacto dependerá de la capacidad efectiva que logre contratar, de las conexiones que requieran los clientes y del aporte que pueda realizar a operaciones que necesitan asegurar agua antes de crecer o iniciar su producción.
Mejillones reforzará así su papel como plataforma energética, portuaria e hídrica para Antofagasta, utilizando infraestructura existente para responder a una necesidad que definirá buena parte del futuro productivo de la región.

