Luego de identificar 159 problemáticas de la industria regional, empresas mineras, proveedores, academia y sector público avanzaron en más de 250 aportes orientados a convertir necesidades operacionales en soluciones capaces de llegar a terreno
Primero hubo que escuchar a la industria. De ese ejercicio surgieron 159 problemas concretos: dificultades operacionales, brechas de seguridad, necesidades de proveedores, desafíos ambientales y obstáculos que siguen limitando el desarrollo de la pequeña minería. Ahora, Tantay Atacama comienza a empujar la conversación hacia las soluciones.
Ese fue el sentido de la segunda sesión de la Mesa de Gobernanza Minera Regional 2026, realizada en Copiapó y convocada por el programa que desarrolla la Universidad Técnica Federico Santa María, a través de su Instituto 3IE. Esta vez, compañías mineras, autoridades, academia y actores del ecosistema regional volvieron a sentarse alrededor de una misma mesa, pero ya no solo para identificar problemas: la jornada generó más de 250 aportes orientados a posibles respuestas.
El desafío es especialmente relevante en una industria donde muchas veces existen tecnologías buscando dónde aplicarse y, al mismo tiempo, faenas que enfrentan problemas sin encontrar rápidamente quién pueda resolverlos. Esa necesidad de conectar ambos mundos también está impulsando en Atacama nuevos espacios para fortalecer proveedores, innovación y capacidades regionales.
“En la sesión anterior levantamos más de 150 problemáticas identificadas en la industria minera regional y quisimos pedir a los representantes del ecosistema que visibilizaran y pensaran en las posibles soluciones”, explicó Andrés Castillo, gerente general del Instituto 3IE USM y director ejecutivo de Tantay Atacama.
El resultado, agregó, superó las expectativas: más de 250 aportes surgieron de las mesas de trabajo, abriendo una segunda etapa donde esas ideas deberán ser revisadas, conectadas con oferentes tecnológicos y, eventualmente, llevadas a pruebas en condiciones reales.
Problemas que nacen desde la operación
Los desafíos no fueron definidos desde un escritorio. Desde su primera etapa, Tantay Atacama ha trabajado con necesidades planteadas directamente por Compañía Minera del Pacífico, ENAMI y Codelco Salvador. En esta segunda versión se sumaron Sotramin, Agunsa y Nueva Atacama, ampliando la mirada hacia otras actividades que también sostienen el desarrollo minero regional.
Las 159 problemáticas fueron agrupadas en cinco áreas: operación y desarrollo sostenible, capital humano y seguridad ocupacional, articulación de proveedores, creación de nuevos productos y servicios, y fortalecimiento de la pequeña minería.
La lógica es avanzar desde el problema concreto hacia una solución que pueda demostrarse en terreno. Atacama ya tiene experiencias en esa dirección, como los pilotajes tecnológicos impulsados para adaptar procesos de pequeña minería a nuevos desafíos operacionales y ambientales.
La pequeña minería gana espacio
Una de las novedades de esta etapa está precisamente en ese segmento. ENAMI amplió sus desafíos hacia la pequeña minería, incorporando necesidades relacionadas con asistencia técnica en terreno y tecnologías capaces de anticipar riesgos antes de que se traduzcan en accidentes o pérdidas de productividad.
“Ahora sumamos desafíos con la pequeña minería, para prestar asistencia técnica, con un trabajo de profesionales en terreno”, explicó Andoni Torrontegui, jefe de Innovación y Nuevos Negocios de ENAMI. En seguridad, agregó, el objetivo es encontrar soluciones tecnológicas que permitan incorporar mayor predictibilidad y avanzar hacia operaciones más seguras y eficientes.
Ese foco coincide con otros esfuerzos desplegados en la región para fortalecer las capacidades productivas de pequeños mineros de Copiapó, Huasco y Chañaral, incluyendo asistencia técnica, desarrollo de negocios y apoyo a la actividad.
Para Rocío Díaz, administradora del Gobierno Regional de Atacama, la gobernanza permite precisamente juntar actores que normalmente observan los problemas desde posiciones distintas. “Nos permite ir vinculando a los distintos actores del ecosistema, para buscar soluciones a las grandes problemáticas que existen tanto a nivel región como país, incluso a nivel mundial, como la sostenibilidad, el resguardo del recurso hídrico y la energía”, señaló.
Tantay Atacama es desarrollado por la USM, a través del Instituto 3IE, en alianza con Widegroup Consulting y con financiamiento del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo del Gobierno Regional de Atacama.
El programa busca que las soluciones no terminen en una presentación o una mesa de trabajo. El siguiente paso será comprobar cuántas de esas ideas pueden convertirse en pilotajes, escalar dentro de una operación y resolver efectivamente alguno de los problemas que la propia industria puso sobre la mesa.
Porque el verdadero avance de Tantay Atacama no estará en contar 159 desafíos ni 250 propuestas. Estará en conseguir que algunas de ellas lleguen a una faena, mejoren un proceso, reduzcan un riesgo o abran una oportunidad para un proveedor regional.

