El Club Renacer transformó un sector abandonado de su sede social en un nuevo lugar para compartir, celebrar y fortalecer la vida comunitaria, con apoyo de fondos concursables asociados al proyecto RT Sulfuros
Un espacio que durante años estuvo cubierto por vegetación, sin condiciones para reunirse y prácticamente fuera de uso, volvió a tener sentido para la comunidad de Chiu-Chiu. El Club de Adultos Mayores Renacer recuperó el sector posterior de su sede social y lo transformó en un nuevo punto de encuentro para sus socios, socias, familias y vecinos.
La intervención permitió habilitar un lugar que antes no podía ser aprovechado por la agrupación debido al crecimiento permanente de brea, una hierba característica de la zona. Hoy, ese mismo terreno cuenta con radier, quinchos, sombrillas, bancas y luminarias, obras que dan forma a un espacio más cómodo, seguro y preparado para actividades comunitarias.
El proyecto consideró una inversión cercana a los $25 millones y fue ejecutado a través de fondos concursables comunitarios de Codelco Operaciones Norte, asociados al proyecto RT Sulfuros. La iniciativa se suma a una dimensión clave del vínculo entre minería y territorio: apoyar mejoras concretas que respondan a necesidades definidas por las propias organizaciones locales.
Un lugar para volver a reunirse
Para el Club Renacer, la recuperación del espacio no representa solo una obra de infraestructura. También significa ampliar las posibilidades de convivencia, fortalecer la autonomía de la organización y entregar mejores condiciones para que las personas mayores puedan reunirse con sus familias.
Griselda Cruz, presidenta del Club de Adultos Mayores Renacer, recordó las dificultades que enfrentaban antes de concretar el mejoramiento. “Antes nosotros llegábamos hasta allá atrás nomás, porque aquí era mucha brea. Pagábamos personas, la comunidad también nos aportaba para cortar, pero seguía creciendo. Después nos enteramos que estaban estos fondos de Codelco y ustedes mismos ven cómo está ahora, con los quinchos y la sombrilla. Estamos muy contentos y felices por este apoyo”, señaló.
La dirigenta destacó además que el nuevo espacio permitirá ampliar las actividades del club. “Vamos a usar este espacio para nuestros aniversarios y también para que nuestros socios puedan venir con su familia, con sus nietos. Quedó maravilloso”, agregó.
Comunidad organizada
La inauguración se realizó con el tradicional corte de cinta y una jornada de camaradería que reunió a socios y socias del club, representantes de Codelco y de la empresa ejecutora. La actividad también contó con la presentación artística de la joven bailarina local Sophie Cruz, quien acompañó el encuentro con una intervención de danza.
La empresa constructora a cargo de las obras se sumó al mejoramiento con el aporte de luminarias, que contribuyeron al hermosamiento del recinto. Como siguiente etapa, las y los integrantes del club proyectan continuar mejorando el lugar mediante la plantación de árboles en el perímetro.
Ese punto muestra una señal relevante: la comunidad no solo recibió una obra terminada, sino que ya proyecta nuevas mejoras para sostener y embellecer el espacio en el tiempo. En una localidad como Chiu-Chiu, donde la vida comunitaria tiene un peso histórico y social profundo, este tipo de iniciativas ayuda a fortalecer vínculos cotidianos.
Minería y valor territorial
Desde Codelco Operaciones Norte, Rodolfo Bickell, director de Asuntos Comunitarios, destacó el trabajo colaborativo que permitió concretar el proyecto. “Antes esto era un espacio que no se podía ocupar, estaba lleno de pasto y escombros. Hoy es un espacio espectacular que permitirá que los adultos mayores puedan reunirse y seguir proyectando nuevas mejoras. Todo esto gracias a los fondos concursables de Codelco y también al aporte adicional realizado por la empresa constructora. Cuando la comunidad trabaja en conjunto, también se mejora”, sostuvo.
La experiencia del Club Renacer deja una lectura clara: el desarrollo territorial no siempre se expresa en grandes obras. A veces se mide en la recuperación de un lugar que permite celebrar aniversarios, compartir con los nietos, organizar actividades y sostener la vida comunitaria de quienes han construido historia local.
En Chiu-Chiu, un terreno en desuso volvió a ser parte de la vida del club. Y para sus adultos mayores, ese cambio tiene un valor concreto: más espacio, más encuentro y mejores condiciones para seguir participando activamente en su comunidad.

