La iniciativa impulsada por Fundación Minera Escondida y Escondida | BHP busca que jóvenes con experiencia comunitaria incorporen herramientas de incidencia pública, comunicación, innovación y sostenibilidad para ampliar el alcance de sus proyectos en la Región de Antofagasta
En Antofagasta, una década de formación de liderazgos sociales comienza a proyectarse hacia un desafío distinto: convertir las capacidades construidas en mayor incidencia sobre los territorios. Veinticinco jóvenes de diferentes comunas de la región fueron seleccionados para participar en un nuevo diplomado de Somos, programa impulsado por Fundación Minera Escondida y Escondida | BHP que desde 2015 ha acompañado a sucesivas generaciones de dirigentes y agentes de cambio.
El Diplomado Habilidades para la Incidencia Pública y Transformación Social será impartido por la Universidad Adolfo Ibáñez y contempla siete módulos orientados a profundizar liderazgo, comunicación estratégica, innovación social, sostenibilidad, gestión del cambio y uso ético de inteligencia artificial. La propuesta busca que los participantes puedan ampliar el alcance de las iniciativas que ya desarrollan en sus comunidades y fortalecer su capacidad para relacionarse con otros actores regionales.
La formación se incorpora a una trayectoria que ya suma diez generaciones de egresados y más de 500 jóvenes apoyados en la Región de Antofagasta. Desde 2025, Somos amplió además su presencia hacia San Pedro de Atacama con una versión dirigida especialmente a jóvenes pertenecientes a comunidades indígenas, extendiendo el desarrollo de nuevos liderazgos hacia distintos territorios de la región.
De formar líderes a fortalecer su incidencia
La creación del diplomado surgió precisamente desde quienes ya habían pasado por Somos. José Antonio Díaz, director ejecutivo de Fundación Minera Escondida, explicó que fueron los propios participantes quienes plantearon la necesidad de continuar desarrollando herramientas que les permitieran aumentar el impacto de sus iniciativas.
“Este diplomado nace de una necesidad expresada por los propios participantes de Somos, quienes buscaban seguir fortaleciendo sus capacidades y ampliar su impacto en los territorios. Hoy estamos respondiendo a ese desafío con una instancia formativa que les permitirá adquirir nuevas herramientas y proyectar su liderazgo”, señaló.
El paso desde liderazgo hacia incidencia pública implica sumar capacidades para comunicar propuestas, construir relaciones, gestionar cambios y participar de espacios donde se discuten prioridades regionales. En una zona marcada por grandes inversiones y demandas sociales diversas, esa articulación adquiere especial importancia para una relación entre minería, comunidades y desarrollo territorial que requiere cada vez más espacios de diálogo y participación.
Para Pablo Pisani, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de Escondida | BHP, el proceso forma parte de una trayectoria más extensa de formación y acompañamiento comunitario.
“Este diplomado es parte del compromiso que hemos sostenido junto a Fundación Minera Escondida por más de 30 años para formar y acompañar líderes sociales y comunitarios. A través de Somos hemos apoyado a más de 500 jóvenes de la región, y con esta iniciativa buscamos fortalecer sus capacidades de incidencia para que continúen generando cambios positivos en sus territorios”, expresó.
Una red que crece desde los territorios
Para quienes fueron seleccionados, el valor de la instancia también está en encontrarse con otros jóvenes que desarrollan iniciativas en diferentes comunas. Carlos Pacheco destacó que el proceso entregará herramientas teóricas y prácticas para fortalecer su trabajo, mientras Constanza Pizarro puso el énfasis en las posibilidades de vinculación que abre el diplomado.
“Somos 25 líderes que estamos impactando positivamente en el territorio. Por eso, además de adquirir nuevos conocimientos, este diplomado nos permite generar un espacio de vinculación y conexión con otros actores relevantes de la región”, afirmó Pizarro.
Esa mirada territorial se profundizó durante 2025, cuando Somos incorporó una versión especial en San Pedro de Atacama para jóvenes de entre 16 y 20 años pertenecientes a comunidades indígenas. La experiencia amplió las oportunidades de formación y participación hacia nuevas generaciones del territorio atacameño y extendió una red que anteriormente se había desarrollado a escala regional.
La iniciativa se integra así a un proceso que busca que los liderazgos juveniles no permanezcan solamente dentro de espacios de formación. Después de diez generaciones, el desafío de Somos comienza a desplazarse desde desarrollar capacidades hacia fortalecer la incidencia, para que los jóvenes que conocen las necesidades de sus comunidades puedan participar cada vez más activamente en las conversaciones que marcan el desarrollo de Antofagasta.

