La firma china autorizó vender 62.556.568 acciones Clase A de SQM en hasta un año. La decisión sigue al fracaso judicial para frenar la asociación con Codelco y podría implicar ingresos cercanos a US$ 4.846 millones, según precios de mercado.
La relación entre Tianqi Lithium Corporation y SQM entró en una nueva fase luego que el directorio de la compañía china autorizó a su administración a vender la totalidad de su participación en la minera chilena, equivalente al 21,9% del capital y representada por 62.556.568 acciones Clase A, en un plazo de hasta un año y “en el momento oportuno según las condiciones del mercado”.
La decisión llega pocos días después del fracaso judicial de Tianqi en su intento por impedir la asociación entre SQM y Codelco para la explotación de litio en el Salar de Atacama. Con el camino despejado para ese acuerdo estratégico, el principal accionista minoritario de la compañía optó por redefinir su posición en Chile y abrir la puerta a una salida total del capital de SQM.
En una comunicación a inversionistas, la empresa precisó que el directorio “ha autorizado a la administración a determinar el programa específico de enajenación (incluyendo, entre otros, la determinación del precio, la cantidad y el método de enajenación)”, dejando abierta la forma en que se ejecutará la operación: colocaciones en mercado, ventas en bloques o mecanismos mixtos, dependiendo de las condiciones financieras.
Una participación clave en juego
El paquete que Tianqi busca vender no es marginal. Se trata de uno de los bloques accionarios más relevantes de SQM, adquirido en 2018 cuando la firma china compró esta participación a Nutrien, en una operación que en su momento bordeó los US$ 4.100 millones. Desde entonces, Tianqi se consolidó como un actor central —aunque no controlador— en la propiedad de la minera no metálica chilena.
Hoy, dependiendo del precio de mercado al momento de la venta, la enajenación completa podría implicar ingresos cercanos a los US$ 4.846 millones, según estimaciones basadas en la valorización bursátil reciente de SQM. El rango final, sin embargo, quedará sujeto al ritmo de colocación y al apetito de los inversionistas por un paquete de este tamaño.
Desde la perspectiva del mercado, la decisión introduce una nueva variable de presión y expectativa: la eventual entrada de un volumen significativo de acciones puede afectar precios en el corto plazo, pero también reconfigurar el mapa de poder accionarial en una de las compañías más estratégicas para la política del litio en Chile.
El factor Codelco: el punto de quiebre
El telón de fondo de esta decisión es la derrota judicial de Tianqi en su intento por frenar el acuerdo entre SQM y Codelco. La firma china había buscado que la operación fuera sometida a instancias adicionales de aprobación, argumentando impactos en los derechos de los accionistas. Sin embargo, los tribunales rechazaron esa tesis, despejando el camino para que la alianza avance.
Ese fallo no solo cerró una disputa legal, sino que también modificó el equilibrio estratégico dentro de la compañía. Con el acuerdo entre la estatal y SQM en curso, el margen de influencia de Tianqi sobre las decisiones estructurales del negocio quedó más acotado, lo que ayuda a explicar el giro hacia una estrategia de salida ordenada.
En términos políticos y económicos, la operación refuerza el control del Estado chileno sobre el ciclo futuro del litio, a través de Codelco, y abre interrogantes sobre quiénes serán los nuevos actores que podrían entrar a la propiedad de SQM una vez que el paquete de Tianqi comience a moverse en el mercado.
Más que una venta: una señal estratégica
La decisión de Tianqi no ocurre en el vacío. En los últimos años, el mercado del litio ha enfrentado alta volatilidad de precios, ajustes en las proyecciones de demanda y una creciente intervención estratégica de los Estados en los recursos críticos para la transición energética. En ese contexto, la salida de un socio industrial extranjero relevante no es solo una transacción financiera: es también una señal sobre cómo se está reordenando el tablero del litio en Chile.
Para SQM, el proceso abre un período de transición en su estructura de propiedad. Para el mercado, plantea una pregunta central: ¿quién absorberá ese 21,9% y con qué lógica estratégica? La respuesta a esa interrogante será clave para entender la próxima etapa de una industria que hoy está en el centro de la política económica y minera del país.

