La visita técnica al depósito operado por División Chuquicamata puso el foco en monitoreo, automatización, estabilidad física y química, además de tecnologías orientadas a prevenir riesgos y fortalecer la confianza de las comunidades
La seguridad de los depósitos de relaves vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de la minería chilena. En Calama, el Observatorio Nacional de Peligros Geológicos y Mineros de Sernageomin realizó una visita técnica al depósito de relaves Talabre, infraestructura operada por la División Chuquicamata de Codelco y considerada estratégica para la continuidad operacional del distrito.
La inspección tuvo como objetivo verificar en terreno los avances asociados a seguridad, monitoreo y control, en una instalación donde la gestión preventiva resulta clave para reducir riesgos operacionales, ambientales y territoriales. La actividad formó parte de un proyecto piloto impulsado por el observatorio junto a compañías mineras, orientado a generar un sistema de control y gestión de alertas para depósitos de relaves.
La visita puso bajo revisión los sistemas implementados, el monitoreo permanente y la tecnología aplicada en la operación de Talabre. Estos elementos son prioritarios tanto para la autoridad técnica como para Codelco, en una industria donde los relaves mineros se han transformado en uno de los temas más sensibles para la sostenibilidad, la seguridad operacional y la relación con las comunidades.
Un depósito bajo monitoreo permanente
Durante la visita, la gerenta corporativa de Aguas y Relaves de Codelco, Mariana Concha, destacó los estándares de seguridad de Talabre y sostuvo que “este es uno de los tranques más seguros a nivel mundial. De hecho, la posibilidad de que exista un overtopping es nula, porque es un depósito tan grande y tan bien gestionado que, cualquier crecida la recibe desde la cola y tiene una serie de sistemas de intercepción y un volumen de almacenamiento tan grande, que es incapaz de generar un vertimiento”.
La afirmación apunta a uno de los riesgos críticos en la gestión de relaves: la capacidad de anticipar y contener eventuales crecidas o condiciones operacionales complejas. En Talabre, según lo expuesto por la compañía, el diseño del depósito, su volumen de almacenamiento, los sistemas de intercepción y la gestión desde la cola del tranque forman parte de una estrategia orientada a minimizar riesgos.
El gerente de Chuquicamata, René Galleguillos, reforzó esa mirada al señalar que la visita permitió observar en terreno el estándar tecnológico de la operación. “Era importante venir a mirar que, ante los posibles riesgos de este tranque, la tecnología, la automatización, el monitoreo que tenemos, es de estándar mundial. Podemos dar la certeza y la seguridad de que no vamos a tener ningún incidente mayor”, afirmó.
Sernageomin y el valor de mirar en terreno
Desde Sernageomin, el coordinador técnico del Observatorio Nacional de Peligros Geológicos y Mineros, Cristobal Carrasco, valoró la posibilidad de conocer directamente cómo se opera, maneja y monitorea el depósito de relaves. “Para nosotros es bastante importante esta oportunidad de poder conocer cómo se opera, como se maneja y finalmente como se monitorea este depósito de relaves, entendiendo que la compañía apela tanto a las normas internacionales, como las nacionales”, señaló.
La presencia del observatorio en terreno refuerza una tendencia relevante para la minería chilena: avanzar desde una lógica de control reactivo hacia modelos más preventivos, basados en evidencia, trazabilidad y monitoreo continuo, junto con una gestión temprana de alertas.
En esa línea, la inspección no solo permite revisar el cumplimiento de estándares, sino también levantar aprendizajes técnicos para sistemas de control aplicables a otros depósitos. La seguridad en depósitos de relaves requiere información oportuna, protocolos claros y capacidades tecnológicas que permitan anticipar condiciones de riesgo antes de que se transformen en incidentes.
Tecnología para asegurar estabilidad física y química
Otro de los puntos destacados durante la visita fue el diseño de ingeniería del depósito, que incorpora criterios de estabilidad física y química de alto estándar. El gerente de Aguas y Relaves de la División Chuquicamata, Gianni Napoli, explicó que “este tranque de relave, principalmente apunta a un gran desarrollo de tecnología, lo que básicamente busca con ello, es asegurar sus controles en la estabilidad física y química”.
La estabilidad física y química de los relaves es una condición esencial para la continuidad operacional y para la protección de los territorios donde se emplazan estas infraestructuras. Por ello, el uso de tecnología, automatización y monitoreo permanente se vuelve determinante en una industria expuesta a mayores exigencias ambientales, regulatorias y sociales.
Talabre no solo cumple una función operacional para Codelco. También representa un punto sensible en la relación entre minería, seguridad y comunidades. La capacidad de mostrar sistemas robustos, fiscalización técnica y gestión preventiva puede incidir directamente en la confianza pública hacia una actividad estratégica para Chile.
Relaves y confianza territorial
La visita de Sernageomin al depósito Talabre deja una señal relevante para el sector: la seguridad de los relaves no puede abordarse únicamente como un asunto técnico interno de las compañías. Es también una materia de interés público, porque involucra continuidad productiva, protección ambiental y prevención de riesgos, además de legitimidad territorial.
Para Codelco, el desarrollo implementado en Talabre apunta a asegurar la operación y reforzar la confianza de las comunidades mediante tecnologías y procesos orientados a maximizar la seguridad. Para la autoridad, la inspección permite observar en terreno cómo se gestionan instalaciones críticas y cómo se pueden fortalecer sistemas de alerta y control.
La minería chilena seguirá necesitando grandes depósitos de relaves mientras mantenga su liderazgo cuprífero. Por eso, la fiscalización técnica, la automatización y la transparencia en la gestión serán factores cada vez más relevantes para sostener una minería segura, responsable y conectada con los territorios.


