Tras un año de formación y acompañamiento técnico, proveedores locales avanzan en planificación estratégica y desarrollo empresarial, en una iniciativa que busca consolidar capacidades y generar valor en el territorio donde opera la industria minera
El desarrollo de proveedores locales volvió a posicionarse como una pieza clave en la estrategia de la gran minería, esta vez en la provincia del Choapa, donde 24 empresas completaron un proceso de formación orientado a mejorar su competitividad y capacidad de gestión.
La iniciativa, impulsada por Antofagasta Minerals y Minera Los Pelambres, se enmarca en el programa “Proveedores para un Futuro Mejor”, y fue ejecutada por la Universidad Católica del Norte durante un año de trabajo continuo.
El proceso no solo contempló capacitaciones, sino también un acompañamiento técnico que permitió a las empresas realizar diagnósticos de su desempeño, identificar brechas y construir planes de acción concretos. Este enfoque busca avanzar desde la formación hacia la implementación efectiva de mejoras, fortaleciendo la base productiva local en un territorio donde la minería cumple un rol central en la actividad económica.
Formación con foco en gestión, planificación y cierre de brechas
A lo largo de 12 meses, las empresas participantes abordaron dimensiones clave como gestión empresarial, planificación estratégica y evaluación de competitividad. El modelo incluyó sesiones presenciales, asesoría especializada y validación de planes de mejora, en un esquema que buscó alinear capacidades locales con los estándares que exige la industria minera.
Desde la experiencia de las propias empresas, el proceso permitió visualizar oportunidades de crecimiento que antes no estaban plenamente identificadas. “Este programa nos enseñó que íbamos por buen camino. Podíamos ver que teníamos algunas brechas en la gestión que desarrollábamos, pero que podíamos abordarlas. El que nos vean y que nos permitan crecer es una tremenda oportunidad”, explicó Julia Arancibia, representante de MP Ingeniería Servicios SpA, destacando el impacto del programa en la proyección de su empresa.
Encadenamiento productivo como eje del desarrollo territorial
El fortalecimiento de proveedores no es un objetivo aislado dentro de la estrategia minera, sino parte de una visión más amplia de desarrollo territorial. En ese marco, la compañía ha puesto énfasis en la generación de valor local como condición para la sostenibilidad de sus operaciones.
En esa línea, “la minería es solamente posible si dejamos valor en el territorio donde operamos, en las comunidades donde estamos insertos, y los proveedores locales y regionales son entidades muy relevantes para poder desarrollarnos también”, señaló Antonio Velásquez, gerente de Abastecimiento de Antofagasta Minerals. El ejecutivo agregó que “sin los proveedores, tampoco podríamos hacer la minería que hacemos, así que creemos que este trabajo conjunto, colaborativo es totalmente necesario”, reforzando la idea de que la cadena de suministro es parte estructural del negocio.
De la formación a la implementación: resultados medibles
Tras la etapa inicial, un grupo de cinco empresas avanzó hacia una fase más intensiva denominada “Ejecuto mi plan”, orientada a consolidar resultados y traducir la planificación en mejoras concretas. Este segundo nivel de acompañamiento incorporó mayor rigurosidad técnica y seguimiento, con foco en resultados sostenibles en el tiempo.
Para quienes participaron, el proceso significó un cambio en la forma de abordar su desarrollo empresarial. “Uno siente ese agradecimiento por la educación, por poder desarrollarnos en conjunto, que nos lleven de la mano en estas etapas. Ver a nuestra empresa contando qué significó este proceso, te hace decir que hemos logrado mucho”, comentó Raúl Candia, representante de Mantenciones Bolt de Salamanca, evidenciando el impacto del programa más allá de lo técnico.
Universidad y minería: articulación para el desarrollo local
El rol de la Universidad Católica del Norte en la ejecución del programa refuerza la articulación entre academia e industria como motor de desarrollo regional. La transferencia de conocimientos y metodologías de gestión aparece como un elemento clave para fortalecer el ecosistema productivo local.
Desde la institución, su vicerrector, Óscar Sepúlveda, destacó que “lo importante del trabajo que realiza la Compañía junto con la Universidad es que va generando una nueva realidad social y empresarial en la provincia”, agregando que este tipo de iniciativas contribuye directamente a “un desarrollo económico, social y cultural” del territorio.
Próximos pasos: foco en innovación y nuevas exigencias
De cara a las próximas versiones, el programa proyecta una evolución en su enfoque, incorporando nuevas dimensiones vinculadas a los desafíos actuales de la industria. La mirada apunta a profundizar el desarrollo de capacidades, pero con énfasis en áreas como innovación, cumplimiento y sostenibilidad.
Según explicó Antonio Velásquez, “queremos poner foco en ciertas dimensiones, siguiendo en el área de competitividad, pero esta vez con enfoque en innovación, ética y cumplimiento, y también en la forma que hacemos negocios”, lo que refleja una adaptación del programa a las nuevas exigencias del sector.
El desafío ahora no es solo fortalecer proveedores, sino consolidar un tejido empresarial capaz de integrarse de manera competitiva y sostenible a la cadena de valor minera, en un contexto donde la exigencia técnica y la presión por generar impacto territorial siguen en aumento.

