La planta de Lundin Mining Candelaria, ubicada en Puerto Punta Padrones, fue pionera en Atacama y hoy permite sostener la producción de concentrado de cobre con una capacidad nominal de hasta 500 litros por segundo
La desalinización para minería vuelve a marcar un hito en Atacama. La planta desalinizadora de Lundin Mining Candelaria cumplió 13 años de operación desde su puesta en marcha en mayo de 2013, consolidándose como una infraestructura clave para el abastecimiento hídrico del distrito minero y para la producción de concentrado de cobre.
La instalación permite cubrir con agua de mar desalinizada el 100% de los requerimientos hídricos asociados al proceso productivo, un dato relevante para una región donde la disponibilidad de agua continental es uno de los factores más sensibles para la actividad minera, las comunidades y el desarrollo territorial.
Ubicada al interior de las instalaciones del Puerto Punta Padrones, en Caldera, la planta fue la primera de este tipo en construirse y entrar en operación en la Región de Atacama. Su capacidad nominal alcanza hasta 500 litros por segundo de agua desalinizada, lo que la convierte en una pieza estratégica dentro de la gestión hídrica minera de Candelaria.
Agua de mar para sostener producción minera
La planta desalinizadora es el eje de un modelo que combina uso de agua de mar, reutilización de aguas industriales e infraestructura de transporte hídrico. De acuerdo con la compañía, esta estrategia refleja su compromiso permanente con una gestión hídrica sustentable y con un diseño operacional orientado a reducir la presión sobre fuentes continentales.
El proceso comienza con la captación de agua de mar mediante un sistema pasivo desde una torre ubicada a 27 metros de profundidad y a más de 180 metros de la costa. Luego, el recurso es impulsado hacia la planta desde una sentina ubicada en el borde costero, para iniciar una secuencia de tratamiento que incluye flotación por aire disuelto, prefiltrado, ultrafiltrado, microfiltrado y finalmente ósmosis inversa.
Tras ese proceso, el agua es remineralizada para quedar en condiciones de uso industrial. La sal residual es devuelta al mar mediante 10 difusores ubicados en los últimos 18 metros del emisario submarino, a más de 28 metros de profundidad. La tubería se ubica a más de 250 metros de la costa y fuera de la Zona de Protección Litoral, lo que favorece la dilución de la salmuera en el océano.
Infraestructura desde Caldera a Tierra Amarilla
La operación de la desalinizadora no se limita a la planta. El proyecto consideró además una línea de transmisión eléctrica y un acueducto de 78 kilómetros, que conecta Puerto Punta Padrones con la tubería existente en el sector Bodega, en Copiapó. Desde ese punto, el agua es reimpulsada por otros 30 kilómetros para abastecer las operaciones del distrito minero en Tierra Amarilla.
Esa red convierte a la planta en una de las infraestructuras hídricas más relevantes para la minería chilena en Atacama, especialmente en un territorio donde la continuidad operacional depende cada vez más de soluciones capaces de integrar productividad, innovación, eficiencia y sostenibilidad.
A 13 años de su entrada en funcionamiento, la desalinizadora de Lundin Mining Candelaria se consolida como un referente regional en gestión hídrica minera. Su operación muestra cómo el uso de agua de mar desalinizada puede transformarse en una condición habilitante para producir cobre en zonas áridas, reduciendo dependencia de fuentes continentales y fortaleciendo una minería más adaptada a las exigencias ambientales y territoriales del norte de Chile.

