En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Alianza CCM-Eleva presentó los resultados del nuevo Monitoreo de Indicadores de Género, una herramienta esencial para medir el avance en inclusión femenina dentro de las empresas mineras chilenas.
El informe, elaborado con el apoyo de 12 grandes compañías del sector —entre ellas Antofagasta Minerals, Anglo American, BHP, Codelco, Collahuasi, SQM y Teck—, destaca un dato revelador: Chile ha alcanzado un 21,8% de participación femenina en minería, superando la meta establecida por la Política Nacional Minera 2050 y posicionándose como el segundo país con mayor inclusión de mujeres en el rubro a nivel mundial, solo por debajo de Australia (22%).
“Este logro ha sido posible gracias al esfuerzo articulado entre el sector público, privado, la sociedad civil y el mundo educativo”, destacó Vladimir Glasinovic, director del Programa Eleva, de Fundación Chile.
Contratación femenina y liderazgo regional
El monitoreo refleja también una tendencia al alza en la contratación de mujeres en la Gran Minería. Solo en el segundo semestre de 2024, el 43% de las nuevas contrataciones fueron femeninas, lo que representa la incorporación de 1.485 trabajadoras.
Antofagasta lidera a nivel regional, con un 25,6% de participación femenina, muy por encima del promedio nacional. Este resultado reafirma el impacto de los programas de inclusión laboral desarrollados por las compañías mineras y los gobiernos regionales.
Desafíos en la formación técnica y cultural
A pesar de los avances, la participación femenina en especialidades técnicas sigue siendo baja: apenas un 13% en educación superior y un 14% en la educación media técnico-profesional.
“Esto limita la oferta de talento para el futuro. La minería es un sector clave para la economía, y aumentar la participación femenina representa una oportunidad de desarrollo para todo el país”, afirmó Glasinovic.
Desde la Alianza CCM-Eleva, su gerenta Natalia Morales, detalló que se continúa trabajando en el diseño de perfiles laborales inclusivos, capacitación docente y metodologías como el rapid-learning, para atraer a más jóvenes y mujeres a la industria.
“Más allá de alcanzar metas numéricas, necesitamos un cambio cultural profundo que garantice una experiencia laboral positiva para las mujeres. La diversidad y equidad en minería son desafíos de largo plazo, que requieren compromiso de todos los actores del ecosistema minero”, agregó Morales.

