Lundin Mining Candelaria lanzó un programa exclusivo para 19 vecinas de la comuna, con formación teórica, simuladores y práctica en terreno, incorporando flexibilidad horaria para facilitar la participación de madres y jefas de hogar
El casco no fue solo un símbolo. Para las 19 mujeres de Tierra Amarilla que iniciaron el Programa de Aprendices para Relevos Mina de Lundin Mining Candelaria, la entrega del equipo marcó el comienzo de una oportunidad concreta para entrar a la minería desde su propia comuna.
La iniciativa fue diseñada exclusivamente para vecinas de Tierra Amarilla y apunta a abrir una ruta de formación minera con capacitación teórica, entrenamiento en simuladores y práctica en terreno. El programa pone atención en un punto muchas veces ausente en este tipo de procesos: la conciliación entre trabajo, cuidados y vida familiar.
El lanzamiento se realizó en el Complejo Deportivo de la compañía, con la participación de Leonardo González, director ejecutivo de Lundin Mining Candelaria; Cristóbal Zúñiga, alcalde de Tierra Amarilla; y las participantes seleccionadas para esta primera versión. Durante la jornada, las mujeres recibieron sus cascos y kit de bienvenida, dando inicio formal a una etapa que busca transformar interés, oficio y vocación en nuevas trayectorias laborales.
Una puerta para mujeres de la comuna
El programa tiene un sello claro: las participantes son mujeres de Tierra Amarilla. La definición no es menor en una comuna donde la minería forma parte de la vida cotidiana, pero donde el acceso a oportunidades laborales no siempre llega con la misma fuerza para todos los grupos.
Con esta iniciativa, Lundin Mining Candelaria desarrolla su octavo Programa de Aprendices, consolidando una línea de formación que ha tenido fuerte presencia femenina. Según la compañía, el 86% de quienes han participado en estos programas son mujeres, cifra que refuerza una apuesta sostenida por abrir espacios en roles tradicionalmente ocupados por hombres.
La nueva versión fue trabajada junto a la Municipalidad de Tierra Amarilla, que colaboró en la convocatoria, postulación y validación de las participantes. La coordinación permitió enfocar el proceso en mujeres de la comuna y responder a una demanda local por mayores oportunidades en la industria.
“A comienzos de año tuvimos una reunión con el alcalde y le planteamos esta idea. Le gustó y la apoyó inmediatamente. Después trabajamos en conjunto el llamado a postulación para asegurarnos de que las mujeres que participaran fueran de Tierra Amarilla. Estamos muy agradecidos por el apoyo del alcalde y de la Municipalidad para llevar adelante este proyecto”, declaró Leonardo González.
El programa se suma a otras acciones de Candelaria orientadas a fortalecer la presencia de mujeres en minería, con formación técnica, certificaciones y espacios de desarrollo profesional en la Región de Atacama.
Conciliar para poder entrar
Uno de los aspectos más valorados por las participantes es la flexibilidad horaria. Para muchas mujeres, entrar a la minería no depende solo de aprobar una capacitación o cumplir un perfil técnico. También implica resolver quién cuida a los hijos, cómo se compatibilizan los horarios y qué tan posible es sostener un proceso formativo sin desarmar la vida familiar.
Alicia Tapia, residente del sector Brisas Ojanco en Tierra Amarilla, lo explicó desde su propia experiencia. Para ella, las condiciones del programa fueron decisivas al momento de proyectarse en la minería sin perder presencia en la crianza.
“Cuando me llamaron, fui a la entrevista y me explicaron las condiciones, quedé impresionada. Buscar un trabajo que te dé esas horas para ir a dejar a tu hijo al colegio, llegar a la casa a buenas horas, hacer las tareas y prepararlo para el otro día es grandioso. No tendré la incertidumbre de dónde dejar a mi hija; me permite estar segura, seguir presente en su cuidado y empezar de a poco a integrarme por completo a los turnos”, comentó.
Su testimonio muestra una brecha concreta. La participación femenina no avanza solo con cupos disponibles; también necesita condiciones que permitan a las mujeres tomar esas oportunidades, permanecer en el proceso y proyectarse más allá de la capacitación inicial.
Formación para operar con seguridad
El Programa de Aprendices para Relevos Mina considera una formación gradual. Las participantes comenzarán con una etapa teórica, luego avanzarán al entrenamiento en simuladores y posteriormente pasarán a práctica en terreno. El objetivo es que desarrollen las competencias necesarias para desempeñarse de manera segura en funciones vinculadas a la operación.
La iniciativa forma parte de la línea de Programas de Aprendices que Lundin Mining impulsa en sus operaciones Candelaria y Caserones. En Candelaria, el foco está puesto en mujeres de Tierra Amarilla; mientras que en Caserones se desarrolla una experiencia similar con 19 participantes de Los Loros y sectores cercanos.
Cristóbal Zúñiga, alcalde de Tierra Amarilla, valoró el inicio del programa y destacó que responde a una necesidad sentida en la comuna: que más mujeres puedan incorporarse a la minería y proyectar su futuro laboral en una industria clave para Atacama.
“Estamos muy felices por el inicio de este programa tan importante para nuestra comuna. Hoy vemos cómo se abre una oportunidad para desarrollar el talento local femenino, respondiendo a una necesidad que existía en Tierra Amarilla. Estamos especialmente contentos de que más mujeres de la comuna puedan incorporarse a la minería y desarrollar su futuro en esta industria”, expresó.
Desde la compañía, Leonardo González remarcó que el programa tendrá acompañamiento durante todo el proceso formativo, especialmente en la etapa de preparación para el trabajo en terreno.
“Existe una vinculación muy potente con el territorio y con las personas de Tierra Amarilla, por lo que tenemos grandes expectativas respecto de este programa. Las participantes iniciarán un proceso de formación que contempla una etapa teórica, entrenamiento en simuladores y práctica en terreno, hasta desarrollar todas las competencias necesarias para desempeñarse de manera segura. Durante todo ese proceso las acompañaremos para que enfrenten este desafío con la preparación y la confianza necesarias”, sostuvo.
Vocación, estudios y reinvención
Entre las participantes hay historias distintas. Algunas buscan ingresar por primera vez al mundo minero. Otras ya venían acercándose al sector desde la formación técnica. También hay quienes decidieron cambiar de rumbo después de años en otra actividad.
Es el caso de Constanza Astorga, estudiante de Técnico en Minería en la Universidad de Atacama, quien ve en el programa una posibilidad concreta de acercarse a la operación y continuar desarrollando su vocación.
“Me parece una oportunidad maravillosa que no es solo laboral, sino que me abre la puerta a entrar a la gran minería y desarrollarme como profesional. Mi sueño siempre fue ser operadora, por eso quise estudiar minería; ahora que se dio la oportunidad, esto es un sueño cumplido que me permite seguir estudiando y acercarme directamente a la industria que me interesa”, declaró.
La relación entre formación técnica, industria y territorio ya venía tomando fuerza en Atacama a través de iniciativas como la Feria Laboral UDA-Lundin Mining, que busca conectar estudiantes, egresados y empresas con nuevas oportunidades laborales.
Otra historia es la de Nancy Romero, quien trabajó durante 12 años como enfermera en Tierra Amarilla. Para ella, el programa representa una posibilidad de reinventarse sin dejar de aportar a la comuna donde ha construido su trayectoria.
“Contribuí muchos años a la comuna mediante la salud y ahora quiero hacerlo mediante la minería. Es un sacrificio y un cambio grande, pero va a traer cosas buenas”, cerró.
Mujeres que empiezan desde el territorio
El lanzamiento de Relevos Mina deja una señal concreta para la minería regional. Cuando una oportunidad se diseña desde el territorio, con foco en mujeres de la comuna y considerando sus condiciones reales de vida, la inclusión deja de ser una consigna y comienza a tomar forma práctica.
Para Tierra Amarilla, estas 19 participantes representan más que una generación de aprendices. Son mujeres que buscan entrar a una industria cercana, pero no siempre accesible; madres que necesitan compatibilizar empleo y cuidados; estudiantes que quieren ejercer lo que estudian; y trabajadoras que se atreven a cambiar de camino.
El resultado del programa se verá con el tiempo. La capacitación es el primer paso. Lo relevante será cuántas de ellas logran avanzar hacia una trayectoria laboral estable, cuánto espacio se abre para nuevas generaciones y cómo estas experiencias ayudan a que la minería de Atacama sea más cercana, más diversa y más conectada con las personas que viven junto a sus operaciones.

