La gerente global de Energía y Agua de Anglo American advierte que transmisión, cargos sistémicos y seguridad hídrica están elevando la presión sobre la minería chilena, justo cuando el país compite por inversión frente a Perú y Brasil
Por Sandra Guijarro Vilela
La energía dejó de ser un costo más dentro de la operación minera. En Chile, su precio final -marcado por transmisión, cargos sistémicos y señales regulatorias- ya aparece como una variable capaz de incidir en la viabilidad de nuevos proyectos y en la capacidad del país para competir por inversión frente a otros distritos de la región.
Fue un tema que cruzó el encuentro anual de la Asociación de Clientes Eléctricos No Regulados, ACENOR, “Energía para Crecer: ¿Qué demandan hoy los clientes eléctricos?”, instancia donde distintos sectores intensivos en energía insistieron en la necesidad de revisar el marco regulatorio.
Por tanto, para la minería, la discusión tiene un peso directo: energía cara significa mayor costo de producción, menor competitividad y más presión sobre proyectos que ya enfrentan restricciones hídricas, exigencias ambientales y tramitaciones cada vez más complejas.
En entrevista exclusiva con Territoriominero.cl, Francesca Milani, gerente global de Energía y Agua de Anglo American, sostiene que el país enfrenta costos más altos que Perú y Brasil en una industria donde las decisiones de capital se comparan globalmente.
El punto no es menor: energía cara significa mayor costo de producción, menor atractivo relativo y más presión sobre iniciativas que ya deben sortear permisos, exigencias ambientales y restricciones hídricas.
La conversación se inserta en una discusión más amplia sobre energía, transmisión y demanda minera, donde el sistema eléctrico aparece cada vez más ligado a la competitividad industrial.
Milani aborda el impacto de la Ley de Transmisión Eléctrica de 2016, el avance de Anglo American en energía renovable certificada, el uso de agua desalinizada para Los Bronces, la necesidad de almacenamiento y generación local, y el rol de los proveedores en eficiencia energética, digitalización y gestión inteligente de recursos.
Energía cara, inversión en riesgo
¿El costo de la energía ya puede definir si un proyecto minero avanza o no?
La energía es uno de los principales insumos de la minería y representa una parte relevante de los costos operacionales. Su impacto es tal que, en muchos casos, puede determinar la viabilidad económica de un proyecto.
Por eso es tan importante avanzar hacia un suministro eléctrico más eficiente y competitivo. Si logramos reducir los costos de energía, se generan mejores condiciones para desarrollar inversiones y fortalecer la competitividad del sector.
Hoy, las compañías mineras compiten globalmente por capital y las decisiones de inversión consideran múltiples variables, entre ellas el costo de la energía. Cuando nos comparamos con países como Perú o Brasil, observamos que Chile enfrenta costos más elevados, lo que influye en nuestra capacidad para atraer nuevos proyectos. Por eso es fundamental avanzar hacia condiciones que permitan a la minería y a otras industrias operar con mayor competitividad.
¿La Ley de Transmisión Eléctrica terminó encareciendo la operación de grandes consumidores como la minería?
En este tema, nuestra visión se alinea plenamente con la de Acenor. Como industria, existe consenso en que la ley, tal como fue diseñada, no ha generado los resultados esperados y que es necesario revisar aquellas regulaciones que hoy no están funcionando adecuadamente.
Lo que hemos observado es un incremento sostenido de los costos de transmisión y de otros cargos sistémicos, lo que ha provocado que el costo total de suministro eléctrico aumente significativamente en el tiempo. Esto es especialmente relevante para la minería, porque la energía eléctrica constituye uno de los principales componentes del costo operacional y del C1 de las faenas.
Cuando los costos energéticos aumentan, también lo hace el costo de producción. Y eso termina impactando directamente la competitividad del país frente a otros distritos mineros como Perú o Brasil. Por eso creemos que es necesario avanzar hacia una revisión integral de la regulación, evitando soluciones parciales o modificaciones aisladas. Lo que se requiere es una mirada más amplia que permita construir un mercado eléctrico más eficiente, con menores costos para los consumidores y mejores condiciones para atraer inversión.
Agua y energía como nueva frontera minera
¿Cuáles son las decisiones que hoy están marcando la gestión de energía y agua en Anglo American?
En materia energética, nuestra estrategia está centrada en avanzar hacia un suministro cada vez más sustentable. En Chile, ya operamos con energía 100% renovable certificada a partir de los contratos suscritos en 2021, y hemos replicado este modelo en países como Brasil y Perú.
A nivel global, nuestro objetivo es que la mayor parte de nuestras operaciones cuente con suministro renovable. En mercados más complejos, como Sudáfrica, también estamos impulsando iniciativas para avanzar en esa dirección, adaptándonos a las particularidades regulatorias y de infraestructura de cada país.
En cuanto al agua, el foco está puesto en asegurar fuentes sostenibles de abastecimiento y reducir la dependencia de recursos continentales. En Chile, estamos avanzando con el proyecto de suministro de agua desalinizada para Los Bronces a través del acuerdo con Aguas Pacífico, una solución que nos permitirá avanzar hacia nuestro compromiso de dejar de usar agua fresca en el proceso minero de Los Bronces a 2030.
Anglo American fue temprana en contratos renovables. ¿Qué aprendizaje queda para la industria?
Desde el punto de vista de la energía, fuimos una de las primeras compañías en suscribir contratos de suministro renovable. Nuestro primer contrato de este tipo fue firmado en 2019 y, en ese momento, marcó una tendencia que posteriormente se transformó en una práctica habitual dentro de la industria.
Hoy, resulta prácticamente impensable firmar contratos eléctricos sin atributos renovables. Chile está muy bien posicionado en esta materia y el desafío ahora es dar un paso más allá, incorporando nuevas tecnologías, como almacenamiento en baterías y sistemas de generación local o behind the meter.
Estas soluciones pueden aportar mayor resiliencia operacional, especialmente frente a contingencias del sistema eléctrico. Contar con generación local permite mantener procesos críticos ante interrupciones del suministro y fortalecer la seguridad energética de las operaciones. Para avanzar en ello también será importante contar con certezas regulatorias que faciliten su desarrollo.
En materia hídrica, la desalación se ha consolidado como una solución estratégica para la minería. Muchas compañías llevan años implementando este tipo de proyectos y, como industria, seguimos aprendiendo de esas experiencias para optimizar su integración y desempeño.
¿Las renovables y el agua desalinizada ya no tienen vuelta atrás para la minería?
Sin duda. La minería está llamada a avanzar hacia soluciones cada vez más sostenibles y compatibles con los desafíos ambientales actuales. En ese contexto, las energías renovables y el uso de agua desalinizada se han convertido en herramientas fundamentales para el desarrollo de la industria.
Más que una tendencia, son condiciones habilitantes para muchos proyectos. La reducción de emisiones, el uso eficiente de los recursos y la disminución de la presión sobre las fuentes de agua continental forman parte de los estándares que la sociedad y los mercados exigen a la minería moderna. Por eso, creemos que son caminos que seguirán consolidándose en los próximos años.
Los Bronces y la presión por producir distinto
En Los Bronces Integrado, ¿qué peso tienen energía, agua e innovación para asegurar continuidad operacional?
La energía y el agua son elementos centrales en el diseño y desarrollo de cualquier proyecto minero. En el caso de Los Bronces Integrado, nuestra estrategia apunta a cumplir estándares cada vez más exigentes en materia de sustentabilidad, particularmente a través de una mayor reutilización de agua y la reducción del consumo de agua fresca en las operaciones.
En materia energética, contamos con suministro renovable desde hace varios años. Más que una condición específica del proyecto, forma parte de una política corporativa que estamos implementando en todas nuestras operaciones a nivel global.
La innovación cumple un rol transversal, porque permite optimizar el uso de recursos, mejorar la eficiencia operacional y responder de mejor manera a las exigencias ambientales y comunitarias que hoy acompañan el desarrollo de los proyectos mineros.
La transición minera también exige proveedores más sofisticados. ¿Dónde están las oportunidades locales?
Existe un espacio muy relevante para que proveedores locales participen en esta transformación, especialmente en ámbitos vinculados a la eficiencia energética, la digitalización y las nuevas tecnologías aplicadas a la gestión de recursos.
La implementación de la Ley de Eficiencia Energética ha impulsado la búsqueda constante de nuevas soluciones para optimizar consumos y mejorar el desempeño operacional. Ahí, los proveedores pueden desempeñar un papel muy importante, desarrollando tecnologías, servicios y proyectos innovadores que contribuyan a reducir costos y mejorar la productividad.
También vemos oportunidades en generación distribuida, sistemas behind the meter, almacenamiento energético y soluciones de gestión inteligente. Estas son áreas donde la innovación local puede aportar valor significativo al desarrollo de una minería más eficiente y sustentable.
En los territorios, ¿el abastecimiento sustentable de agua y energía ya es una condición para operar?
Hoy, el abastecimiento sustentable de energía y agua es un factor habilitante para cualquier proyecto minero. Ya no se trata únicamente de cumplir exigencias regulatorias, sino de responder a estándares cada vez más altos en materia ambiental y social.
Los proyectos que incorporan recirculación de agua, optimización del consumo hídrico y suministro renovable cuentan con mejores condiciones para desarrollarse de manera sostenible. Estas prácticas forman parte de la evolución natural de la industria y están alineadas con las expectativas de las comunidades, los inversionistas y la sociedad en general.
Por eso, creemos que avanzar en estas materias no solo fortalece la sostenibilidad de las operaciones, sino que también contribuye a construir relaciones más sólidas con los territorios donde la minería está presente.
Permisos, costos y una minería más difícil
¿Desarrollar un proyecto minero en Chile es hoy más difícil que hace una década?
Es más exigente. Desarrollar un proyecto minero hoy es más complejo que hace diez años. Existen mayores estándares ambientales, regulatorios y sociales, además de expectativas más altas por parte de las comunidades y los distintos grupos de interés.
A ello se suman factores estructurales como el acceso al agua, el costo de la energía y los procesos de tramitación de permisos, que hoy tienen una incidencia directa en la viabilidad de las inversiones. En particular, el precio de la energía puede marcar la diferencia entre que un proyecto avance o no avance, porque impacta directamente en los costos de producción y en la competitividad de la operación.
Por eso, el desafío actual no es solamente desarrollar nuevos proyectos, sino hacerlo de manera eficiente, sostenible y con condiciones que permitan mantener la competitividad de Chile como uno de los principales países mineros del mundo.
La gran prueba para la minería chilena
La señal que deja Francesca Milani no apunta solo a Anglo American ni a una operación específica. Habla de una minería chilena que sigue teniendo ventajas difíciles de igualar, pero que comienza a enfrentar una ecuación más exigente: energía competitiva, agua sostenible, permisos más eficientes e innovación capaz de sostener continuidad operacional sin elevar aún más los costos.
La próxima etapa no se jugará únicamente en producir más cobre, sino en crear condiciones para que los proyectos efectivamente avancen. Si Chile no logra ordenar transmisión, cargos sistémicos, infraestructura hídrica y certezas regulatorias, puede conservar su peso minero, pero perder velocidad frente a distritos que compiten por la misma inversión global.

