Aunque Chile acumula 40 meses con desempleo sobre el 8%, las empresas siguen buscando perfiles capaces de aplicar inteligencia artificial, datos, operación remota, electromovilidad y energías limpias en sectores productivos clave
Mientras el mercado laboral chileno registra una tasa de desempleo de 9,1% en el trimestre febrero-abril, su peor cifra en cinco años, hay perfiles profesionales que siguen escapando a la tendencia general. Las empresas continúan buscando especialistas vinculados a inteligencia artificial, minería, energía, ciencia de datos, ciberseguridad, cloud computing, desarrollo de software, operación remota y electromovilidad.
La paradoja es cada vez más evidente: aumenta el desempleo, pero las compañías tienen dificultades para encontrar talento con las competencias que exige la transformación digital. En sectores como la minería chilena, la automatización, la electrificación de equipos, el uso de datos y la transición energética están modificando los cargos, las habilidades requeridas y la forma en que las empresas proyectan sus necesidades laborales.
Profesionales senior enfrentan búsquedas más largas
El diagnóstico general del mercado muestra un ajuste que golpea especialmente a profesionales con más trayectoria, en medio de estructuras más livianas, procesos automatizados y equipos que absorben funciones antes distribuidas en más cargos.
Según Juan Reimann, CEO de TRC Recruitme, si bien existen vacantes, el sistema enfrenta dificultades para absorber a la gran cantidad de profesionales que han egresado durante las últimas dos décadas. “Cada vez vemos más profesionales senior en búsqueda activa de empleo y con procesos de recolocación más largos, en parte porque la automatización ha reducido la necesidad de ciertos cargos o ha permitido que sean asumidos por equipos más pequeños”, señaló.
Ese panorama contrasta con la demanda por perfiles tecnológicos. Los especialistas en inteligencia artificial, Machine Learning, ciencia de datos, ciberseguridad, cloud computing y desarrollo de software figuran entre los más requeridos por organizaciones en Chile y en mercados internacionales, debido a la necesidad de elevar productividad y adaptar procesos a entornos cada vez más digitales.
Minería transforma cargos antes que eliminarlos
En el sector minero, la incorporación de tecnología no necesariamente se traduce en menos empleo, sino en una transformación de funciones. La operación remota, la autonomía, la electrificación, las energías limpias y el uso intensivo de datos están generando nuevos perfiles de mayor especialización, especialmente en áreas vinculadas a continuidad operacional, mantenimiento, planificación y gestión energética.
Para Carlos Larraín, CEO de TRES60 by SGS, la tecnologización suele interpretarse erróneamente como una amenaza al empleo. Sin embargo, en minería observa una dinámica distinta: “Operación remota, autonomía, electrificación, energías limpias: todos estos proyectos demandan competencias que hoy no existen en cantidad suficiente, y eso crea puestos de trabajo de mayor valor, tanto para el trabajador como para las compañías”.
Esa brecha abre una oportunidad concreta para técnicos, ingenieros, geólogos, mantenedores y operadores que logren actualizar sus capacidades. La minería seguirá requiriendo experiencia en terreno y conocimiento operacional, pero cada vez más combinados con herramientas digitales, lectura de datos, automatización y gestión de sistemas tecnológicos.
El dato entra al oficio minero
La actualización profesional aparece como una condición central para quienes buscan sostener empleabilidad en minería y energía. El desafío no pasa necesariamente por estudiar una carrera completamente nueva, sino por incorporar tecnología al oficio y entender cómo los datos pueden mejorar decisiones operacionales, de mantenimiento, seguridad y productividad.
Larraín lo resume en una idea directa: “Lo que hace falta es que los ingenieros, los geólogos, los técnicos -los profesionales de carreras tradicionales- dejen de ver la tecnología como algo ajeno a su oficio. La decisión basada en datos es más certera que la decisión basada únicamente en la experiencia, y combinada con inteligencia artificial, se vuelve extraordinariamente poderosa”.
La tendencia obliga a repensar la formación de capital humano para faenas, centros integrados de operación, áreas de mantenimiento, planificación minera, seguridad, energía y gestión ambiental. La experiencia sigue siendo valiosa, pero comienza a pesar más cuando se combina con inteligencia artificial, automatización, análisis de datos y capacidad de adaptación.
Los perfiles que siguen buscando las empresas
| Perfil / competencia | Demanda asociada |
|---|---|
| Ingenieros en inteligencia artificial | Aplicación de IA a procesos productivos y toma de decisiones |
| Machine Learning y ciencia de datos | Modelos predictivos, análisis avanzado y optimización operacional |
| Ciberseguridad | Protección de sistemas críticos e infraestructura digital |
| Cloud computing | Plataformas escalables y operación tecnológica |
| Desarrollo de software | Soluciones digitales para industria, minería y energía |
| Operación remota minera | Gestión de procesos y equipos desde centros integrados |
| Electromovilidad y autonomía | Equipos eléctricos, camiones autónomos y mantenimiento especializado |
| Energías limpias | Integración tecnológica para transición energética |
| Comunicación y liderazgo | Gestión de equipos, adaptación y colaboración en entornos digitales |
Productividad y habilidades humanas
La demanda de talento también está cambiando desde el lado de las empresas. Ya no basta con cumplir correctamente una función técnica; las organizaciones buscan profesionales capaces de aumentar productividad, trabajar con herramientas digitales y aportar en equipos más pequeños, conectados y exigidos por resultados medibles.
En esa línea, Reimann sostuvo que “ya no basta con hacer bien el trabajo. Las organizaciones necesitan profesionales que sean capaces de aumentar significativamente la productividad apoyándose en herramientas digitales y de inteligencia artificial”.
Pero la tecnología no reemplaza por completo las habilidades humanas. En operaciones más automatizadas y equipos distribuidos, comunicación, liderazgo, colaboración y gestión de personas se convierten en capacidades críticas para sostener resultados. Larraín lo plantea así: “En un mundo donde la tecnología nos tiene cada vez más desagrupados, la capacidad de relacionarse, de gestionar equipos, de comunicarse bien, se convierte en un diferenciador que ningún algoritmo va a reemplazar pronto”.
Una transformación que ya llegó a la industria
Las proyecciones apuntan a que la demanda por talento tecnológico seguirá creciendo. De acuerdo con el estudio Pulse of Change de Accenture, el 86% de los líderes empresariales planea aumentar sus inversiones en inteligencia artificial hacia 2026, aunque solo el 20% de los trabajadores considera que cuenta con las habilidades necesarias para utilizar estas herramientas.
Para la minería y la energía, esa brecha representa una oportunidad para quienes apuesten por capacitación, reconversión y actualización profesional. La industria ya está moviendo parte de sus roles hacia operación remota, mantenimiento de equipos eléctricos y autónomos, análisis de datos, gestión energética y automatización de procesos.
El cambio, advierte Carlos Larraín, ya está ocurriendo dentro de las operaciones. “Están convirtiendo a operadores manuales en gestores de operación remota, capacitando a equipos de mantenimiento para trabajar con camiones eléctricos y autónomos. Es una transformación real, que está ocurriendo ahora, y que va a definir quién tiene futuro en esta industria y quién no”.

