La iniciativa contempla una inversión de US$7.500 millones e incluye nuevas instalaciones como planta concentradora y desalinizadora, con el objetivo de extender la operación, aumentar la producción de cobre y fortalecer el desarrollo económico en la Región de Antofagasta
Minera El Abra, filial chilena de Freeport-McMoRan, ingresó su Proyecto de Continuidad Operacional al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) de la Región de Antofagasta. La presentación marca el inicio formal de la tramitación ambiental de una de las iniciativas más relevantes en carpeta dentro de la industria minera nacional. El proyecto busca asegurar la continuidad operacional de El Abra en el largo plazo y se sustenta en estudios técnicos y ambientales desarrollados durante varios años.
La compañía explicó que el diseño del proyecto considera estándares exigentes en materia ambiental, operativa y de relacionamiento con comunidades. La planificación integra evaluación de riesgos, ingeniería y criterios de sostenibilidad y se apoya en la experiencia de Freeport-McMoRan en proyectos de gran escala a nivel global.
Expansión productiva y nueva infraestructura
El proyecto contempla una inversión preliminar cercana a los US$7.500 millones, que incluye la construcción de infraestructura clave para el desarrollo de la operación. Entre las principales obras se encuentran una planta concentradora, una planta desalinizadora y un sistema de impulsión de agua, además de un depósito de relaves espesados y la expansión de la mina.
La iniciativa permitiría extender la vida útil de la operación en aproximadamente 40 años y aumentar la producción anual de cobre en más de 300 mil toneladas, en línea con la creciente demanda global por este mineral.
De ser aprobado, el proyecto proyecta iniciar operaciones ampliadas hacia 2033, consolidando a El Abra como uno de los activos relevantes en la producción de cobre en Chile.
Empleo e impacto en la región
Durante su etapa de construcción, el proyecto podría generar cerca de 20.000 empleos, mientras que en operación sumaría alrededor de 2.300 trabajadores directos, además de un número similar de contratistas. En total, se estima la creación de aproximadamente 31.000 empleos directos e indirectos.
El desarrollo del proyecto tendría un impacto significativo en el empleo regional y aportaría a la dinamización de proveedores y servicios asociados a la minería en Antofagasta.
En esa línea, Boris Medina, presidente de Minera El Abra, destacó el alcance de la iniciativa. “Estas inversiones ayudarán a asegurar la continuidad operacional de El Abra por décadas” y “fortalecerán el empleo local y la posición de Antofagasta como polo estratégico del cobre”, señaló.
Proceso ambiental y desarrollo a largo plazo
El ingreso al SEIA marca el inicio de un proceso que incluirá evaluación técnica, participación ciudadana y revisión por parte de las autoridades ambientales. La compañía enfatizó que el proyecto ha sido diseñado considerando el relacionamiento con actores clave, incluidos pueblos indígenas y comunidades locales.
Mario Larenas, country manager de Freeport-McMoRan Chile, indicó que este paso es parte de una estrategia de desarrollo sostenido. “El ingreso al SEIA representa un paso relevante para materializar una inversión de largo plazo” y “el proyecto ha sido diseñado bajo altos estándares ambientales, técnicos y de relacionamiento con el entorno”, afirmó.
Un proyecto en línea con la demanda global de cobre
El avance de esta iniciativa se da en un contexto marcado por el aumento de la demanda de cobre, impulsada por la electrificación, la transición energética y el desarrollo de nuevas tecnologías.
En este escenario, proyectos de gran escala como el de Minera El Abra adquieren relevancia dentro de la cartera de inversiones del sector. La expansión de la producción de cobre es clave para responder a los desafíos globales y Chile mantiene un rol estratégico como principal productor mundial del mineral.

