Gremio minero presentó al nuevo vicepresidente ejecutivo de ENAMI un paquete de propuestas para reformar el modelo de compras, reducir costos y fortalecer el rol de fomento en la pequeña y mediana minería
La llegada de una nueva administración en la ENAMI abrió un espacio para reordenar prioridades en la pequeña y mediana minería. El directorio de la Cámara Minera de Chile aprovechó esa instancia para instalar un conjunto de propuestas que apuntan a cambios estructurales en la estatal, mientras el sector busca mayor eficiencia operativa y un rol más activo en el desarrollo productivo.
El encuentro, encabezado por Manuel Viera, se realizó con el nuevo vicepresidente ejecutivo, Juan Carlos Sáez. La reunión no solo tuvo carácter protocolar, sino que marcó una hoja de ruta con propuestas concretas para la gestión, en un momento donde la estatal enfrenta desafíos financieros y operacionales relevantes.
Desde el gremio, el foco está en fortalecer el rol histórico de ENAMI. La pequeña y mediana minería vuelve a posicionarse como eje central de la discusión, junto con la necesidad de ajustar el modelo de negocios a las condiciones actuales del mercado.
Cambios al modelo de compras y crítica a la planta estándar
Uno de los puntos más sensibles abordados fue el sistema de compra de minerales. La Cámara Minera planteó la necesidad de revisar y mejorar el reglamento vigente, en paralelo a cuestionar directamente el modelo de planta estándar utilizado por la estatal.
“La planta estándar no representa el negocio de la ENAMI y es necesario avanzar hacia criterios basados en la economía minera, como la ley de corte, que permitan resguardar la rentabilidad”, afirmó Manuel Viera, marcando una crítica directa al esquema actual.
El planteamiento apunta a un problema de fondo. Las condiciones reales de explotación y procesamiento no siempre coinciden con los parámetros utilizados por la estatal, lo que impacta la rentabilidad de los productores y la eficiencia del sistema de compras.
Fomento, exploración y modernización operativa
El gremio también puso énfasis en el rol de fomento. La propuesta incluye fortalecer la identificación de nuevos recursos y reservas, junto con impulsar un nuevo plan de exploración geológica a nivel país con recursos provenientes del Royalty.
“Es trascendental modernizar los poderes de compra en todo el país y ampliarlos en zonas que requieren empleo, además de reforzar la función de fomento y desarrollo minero”, sostuvo Viera, planteando que ENAMI debe retomar un rol más activo en el crecimiento del sector.
A esto se suma la necesidad de mejorar la eficiencia interna. La modernización de plantas de proceso y laboratorios aparece como una prioridad para reducir costos operacionales, junto con acelerar la entrega de resultados y mejorar la confianza en los procesos.
Nuevos negocios y diversificación minera
Otro de los ejes planteados fue ampliar el alcance productivo de ENAMI. La Cámara Minera propuso aumentar la cartera de minerales que la estatal puede recibir, incluyendo plata, tierras raras y minerales no metálicos, lo que permitiría diversificar ingresos y fortalecer la actividad.
También se planteó avanzar en nuevas líneas de negocio. La recuperación de molibdeno y otros subproductos contenidos en concentrados aparece como una oportunidad para mejorar la gestión operativa, junto con explorar alianzas público-privadas para la producción de cátodos de litio.
En paralelo, se abrió la discusión sobre el valor de los activos. Ambas partes coincidieron en la necesidad de avanzar en la tasación económica de propiedades mineras, con el objetivo de mejorar la gestión financiera y la valorización de activos de ENAMI y de la pequeña minería.
Reclasificación de la pequeña minería y ajuste de escala
Uno de los planteamientos más concretos fue la necesidad de actualizar la clasificación del sector. El gremio propuso aumentar el límite de producción para la pequeña minería, en respuesta a las bajas leyes del mineral y las condiciones actuales de explotación.
“Es un requerimiento del sector aumentar el volumen de mineral que se puede procesar, pero para eso es clave unificar criterios entre ENAMI, Sernageomin y el Ministerio de Medio Ambiente”, explicó Viera, apuntando a una coordinación institucional que permita avanzar en esta medida.
La propuesta plantea subir el límite idealmente a 20 mil toneladas, lo que permitiría dar viabilidad económica a operaciones que hoy enfrentan restricciones por escala, en un contexto de mayores costos y menor ley de los yacimientos.

