El proyecto de Aclara y Grupo CAP en Penco y Concepción considera US$130 millones, 2.200 empleos y una tecnología que no utiliza explosivos, chancado, molienda ni genera relaves
La Región del Biobío dio un paso relevante para incorporarse a la cadena global de minerales críticos vinculados a la transición energética, ya que la Comisión de Evaluación Ambiental del Biobío aprobó de forma unánime el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto de Desarrollo Minero de Extracción de Arcillas para Producción de Concentrado de Tierras Raras, iniciativa impulsada por Aclara y Grupo CAP en las comunas de Penco y Concepción.
El proyecto contempla una inversión aproximada de US$130 millones y estima generar alrededor de 2.200 empleos directos e indirectos, junto con un compromiso de 40% de contratación de mano de obra local. Su avance abre una nueva etapa para una actividad minera distinta a los polos tradicionales del cobre y el litio, con foco en insumos utilizados para tecnologías limpias, electromovilidad, energías renovables y procesos asociados a la descarbonización.
Un nuevo frente de minerales críticos para Chile
Las tierras raras son utilizadas en la fabricación de magnetos permanentes, componentes claves para motores eléctricos, turbinas eólicas, dispositivos tecnológicos y distintas aplicaciones industriales de alto valor. Por eso, la aprobación del proyecto instala al Biobío en una conversación estratégica sobre el rol que Chile puede cumplir en nuevas cadenas de suministro vinculadas a la transición energética global.
La tramitación ambiental comenzó con una etapa de Participación Ciudadana Temprana y continuó, en junio de 2024, con el ingreso del Estudio de Impacto Ambiental al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Durante el proceso se solicitó evaluación a 30 organismos públicos con competencia ambiental, de los cuales 22 servicios y entidades formularon cerca de 2.100 observaciones técnicas y ciudadanas, canalizadas a través de tres ICSARA. También se desarrolló un proceso de Consulta a Pueblos Indígenas.
Aclara destaca trabajo técnico y diálogo territorial
Enrique Donoso, gerente general de Aclara Resources Chile, valoró la aprobación de la autoridad ambiental y sostuvo que el hito refleja un proceso de varios años. “La aprobación de la COEVA representa un paso muy significativo para nuestro proyecto y es el resultado de años de trabajo técnico riguroso, participación ciudadana y diálogo permanente con el territorio”, señaló.
El ejecutivo agregó que esta nueva etapa no solo implica avanzar con una iniciativa productiva, sino también abrir oportunidades para el territorio. “Más allá de la aprobación de un proyecto, vemos la oportunidad de impulsar una nueva actividad productiva vinculada a la transición energética, generando valor local, empleo y nuevas oportunidades para las personas”, afirmó Donoso, junto con convocar a autoridades locales, comunidades, universidades y actores productivos a participar en una implementación responsable.
Grupo CAP apunta a una cadena de valor integrada
Desde Grupo CAP, la aprobación ambiental fue leída como una señal relevante para diversificar capacidades industriales en Chile. Nicolás Burr, gerente general de Grupo CAP, sostuvo que “la aprobación ambiental obtenida constituye un hito muy relevante para esta iniciativa y refleja la solidez técnica, ambiental y social del trabajo realizado durante todo el proceso de evaluación”.
El ejecutivo añadió que el país tiene una oportunidad para proyectarse en un sector de creciente relevancia internacional. “Este hito refleja también una visión de futuro: contribuir al desarrollo de una cadena de valor integrada en torno a las tierras raras. Creemos que el país tiene una oportunidad única para convertirse en un actor relevante en este sector, y que el Biobío cuenta con las condiciones para jugar un rol clave en ese proceso”, enfatizó Burr.
Tecnología circular y compromisos ambientales
Uno de los elementos diferenciadores del proyecto es la tecnología patentada Cosecha Circular de Minerales, desarrollada por Aclara para recuperar tierras raras desde arcillas. Según la compañía, el proceso no utiliza explosivos, chancado ni molienda, no genera relaves y opera con agua 100% reciclada, atributos que serán claves durante la etapa de implementación y seguimiento.
La iniciativa incorpora además medidas de monitoreo participativo, protección de biodiversidad, restauración con especies nativas y programas de desarrollo comunitario. Entre los compromisos informados se consideran la plantación de más de 100 hectáreas de especies nativas en la etapa de cierre, más de 90 hectáreas de zonas de protección a la biodiversidad, áreas de esparcimiento y una franja de 30 metros de protección del bosque nativo de preservación existente.
El desafío de convertir aprobación en confianza
La aprobación ambiental abre una nueva fase para el proyecto, pero también instala exigencias concretas. La implementación deberá sostener el cumplimiento de compromisos ambientales, el diálogo con comunidades, la transparencia técnica y la generación de valor local en Penco, Concepción y la Región del Biobío.
Para el territorio, el proyecto puede representar empleo, innovación, proveedores, formación técnica y diversificación productiva. Pero su legitimidad dependerá de cómo se ejecute, cómo se monitoreen sus impactos y cómo se integren las comunidades, universidades y actores locales en una cadena industrial que busca posicionarse como parte de la transición energética.
Una nueva frontera para la minería chilena
El avance de Aclara y Grupo CAP marca una señal para la minería chilena. Mientras el país mantiene liderazgo en cobre y litio, las tierras raras en Biobío abren una nueva frontera asociada a minerales críticos, tecnología limpia y encadenamientos industriales de mayor sofisticación.
La oportunidad para Chile no está solo en extraer recursos, sino en construir una cadena de valor capaz de integrar investigación, proveedores, empleo local, innovación tecnológica y estándares ambientales verificables. En ese camino, Biobío comienza a ocupar un lugar que puede ser decisivo para el desarrollo de una industria minera con mayor proyección estratégica.

