Con una inversión de $4.900 millones del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), se iniciará la construcción de postas rurales en las comunidades de Camar, Socaire, Talabre y Río Grande, marcando uno de los primeros hitos de la Estrategia Minera Regional (EMRA), impulsada por el Gobierno Regional de Antofagasta junto a SQM Litio.
Estas nuevas infraestructuras buscan fortalecer la atención primaria de salud en localidades del altiplano, donde la dispersión geográfica y las condiciones climáticas han dificultado históricamente la cobertura médica. El proyecto representa una alianza público-privada inédita, orientada a convertir la actividad minera en un catalizador de desarrollo territorial.
Infraestructura sanitaria con enfoque territorial
Según explicó Germana González, subgerenta de Asuntos Públicos y Valor Compartido de SQM Litio, la compañía participó activamente en el diseño arquitectónico y funcional de las nuevas postas, aportando capacidades técnicas que permitieron optimizar los recursos públicos y acelerar los plazos de ejecución.
“Cuando trabajamos junto a las comunidades y las instituciones públicas, logramos resultados que transforman vidas. Las postas de Socaire y Camar son un ejemplo de cómo el conocimiento técnico y la colaboración pueden acercar la salud y la dignidad a los territorios más alejados”, señaló González.
El modelo desarrollado por la empresa permitirá multiplicar por cinco la superficie actual de atención e incorporar espacios clínicos modernos como box dental, box de procedimientos, botiquines y áreas técnicas, además de autonomía energética mediante sistemas fotovoltaicos.
Estrategia Minera Regional y desarrollo social
Las nuevas postas rurales se enmarcan en los principios de la Estrategia Minera Regional 2023–2050 (EMRA), que promueve proyectos que integren crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y bienestar comunitario. En este sentido, la iniciativa no solo mejora la infraestructura de salud, sino que fortalece la institucionalidad pública y la gestión territorial.
“Este modelo de trabajo no solo busca resolver necesidades inmediatas, sino generar capacidades locales y aprendizajes que permitan replicar estas soluciones en otras localidades de San Pedro de Atacama y en toda la región”, agregó González.
Desde el Gobierno Regional se destacó que la alianza con el sector minero responde a una visión de largo plazo, orientada a vincular los recursos del litio con el bienestar de las comunidades del altiplano, transformando la minería en un vehículo de desarrollo humano sostenible.
Innovación social y sostenibilidad en el territorio
Las postas de Camar y Socaire, junto con las proyectadas para Talabre y Río Grande, simbolizan un cambio en la relación entre minería y territorio. En lugar de limitarse a compensaciones, la alianza busca proyectos estructurales que dejen capacidades instaladas y reduzcan las brechas en infraestructura social.
El proyecto también destaca por su enfoque en eficiencia energética y por incorporar sistemas adaptados a las condiciones extremas del altiplano, garantizando continuidad de servicios médicos incluso ante contingencias climáticas.
Con este avance, la EMRA comienza a consolidarse como un instrumento de articulación regional, donde la inversión minera se traduce en infraestructura pública duradera y beneficios tangibles para las comunidades locales.

