El mecanismo distribuye financiamiento a través de dos fondos, Comunas Mineras y Equidad Territorial, permitiendo a los gobiernos locales priorizar inversiones según sus necesidades y responder con mayor rapidez a demandas ciudadanas urgentes
La minería comienza a mostrar su impacto directo en los territorios. Más de 300 comunas del país iniciaron la recepción de recursos provenientes del Royalty Minero, en una transferencia que supera los $56.633 millones en su primera cuota de 2026, fortaleciendo la capacidad de inversión municipal.
La distribución contempla 309 comunas beneficiadas, consolidando un mecanismo que busca traducir la actividad minera en financiamiento concreto para proyectos locales en áreas como seguridad, salud, educación, medioambiente y recuperación de espacios públicos.
Fondos diferenciados para comunas mineras y equidad territorial
Del total transferido, $13.729 millones corresponden al Fondo de Comunas Mineras (FCMI), destinado a 45 comunas con actividad extractiva, mientras que $42.904 millones provienen del Fondo de Equidad Territorial (FET), que alcanza a 302 comunas con el objetivo de reducir brechas presupuestarias.
Este diseño refleja una doble lógica: reconocer el aporte de las zonas productoras y, al mismo tiempo, avanzar en equidad territorial, permitiendo que comunas sin actividad minera directa también accedan a recursos para inversión.
Gobierno apunta a impacto inmediato en seguridad y desarrollo local
Desde el Ejecutivo, el foco está puesto en la capacidad de respuesta de los municipios. El subsecretario de Desarrollo Regional, Sebastián Figueroa, explicó que la transferencia busca “responder a las urgencias de los ciudadanos mediante soluciones concretas y en el menor tiempo posible”, destacando el rol de los alcaldes en la ejecución de estos recursos.
En la misma línea, detalló que los fondos permitirán enfrentar la emergencia en seguridad, recuperar espacios públicos y reactivar el desarrollo local, tres dimensiones que concentran hoy la presión sobre los gobiernos comunales.
Minería y calidad de vida: el foco en el impacto territorial
El subsecretario de Minería, Álvaro González, reforzó el vínculo entre la actividad minera y el bienestar de las comunidades, señalando que estos recursos buscan que “el círculo virtuoso de la minería se note en la calidad de vida de todos los chilenos”.
Además, subrayó que el objetivo es que el financiamiento llegue con especial énfasis a las comunas más rezagadas, asegurando que cada peso se oriente a las urgencias sociales y al desarrollo de los territorios.
Un mecanismo estructural de financiamiento regional
El Royalty Minero corresponde a un impuesto aplicado a la gran minería, que distribuye anualmente cerca de US$450 millones a regiones y comunas, consolidándose como una herramienta estructural de financiamiento territorial.
La asignación de recursos a comunas mineras se define a partir de criterios establecidos por la Comisión Chilena del Cobre, que considera tanto la presencia de operaciones activas como la localización en regiones con actividad minera.
La implementación del Royalty marca un cambio en la relación entre minería y territorios, avanzando hacia un modelo donde la riqueza generada por la industria se traduce en inversión directa en las comunidades.

