El gerente de Transmisión de Grupo Saesa, explica cómo STM abre su infraestructura a startups para probar soluciones destinadas a proteger cables subterráneos, extender su vida útil y fortalecer una operación eléctrica segura, eficiente y resiliente
Proteger infraestructura crítica y, al mismo tiempo, abrir espacio a nuevas tecnologías plantea una exigencia particular para la industria eléctrica. Sociedad Metropolitana de Transmisión (STM), filial de Grupo Saesa, decidió abordar ese desafío mediante una convocatoria desarrollada junto a UDD Ventures.
La iniciativa busca startups con soluciones capaces de proteger y extender la vida útil de cables subterráneos de alta tensión. Sin embargo, el desafío no termina en encontrar una tecnología atractiva: cualquier alternativa debe demostrar resultados bajo los estándares técnicos, de seguridad y confiabilidad que exige la operación.
En conversación Territoriominero.cl, Marcelo Matus, gerente de Transmisión de Grupo Saesa, aborda el papel de los pilotos controlados, los criterios que deben cumplir las startups y la necesidad de avanzar hacia una validación en operaciones reales, una tendencia que comienza a ganar espacio en la industria eléctrica. También analiza las oportunidades que se abren en digitalización, monitoreo, mantenimiento y resiliencia de la infraestructura.
¿Por qué STM decidió buscar fuera de la organización soluciones para proteger su infraestructura?
Como empresa buscamos permanentemente nuevas formas de fortalecer nuestra operación y la gestión de nuestros activos. Esta convocatoria responde a esa mirada de mejora continua: abrir un desafío concreto al ecosistema de innovación nos permite conocer tecnologías, enfoques y soluciones que puedan complementar nuestro trabajo y aportar nuevas alternativas, siempre bajo los estándares técnicos, de seguridad y confiabilidad que exige nuestra operación.
¿Qué requiere una empresa intensiva en infraestructura para abrir sus desafíos a startups y nuevas tecnologías?
Más que un cambio de mentalidad, creemos que se trata de ampliar la forma en que buscamos soluciones. Nuestros estándares técnicos y de seguridad son parte esencial de la operación, y abrirnos a nuevas tecnologías nos permite sumar alternativas para seguir fortaleciéndola.
La clave es generar espacios donde estas soluciones puedan ser evaluadas con criterios claros y junto a nuestros equipos técnicos. La innovación tiene valor cuando logra integrarse a la operación y aportar resultados concretos.
En una industria donde la continuidad operacional es crítica, ¿cómo equilibran la incorporación de nuevas tecnologías con la seguridad y confiabilidad?
La seguridad y la confiabilidad no son variables que se puedan relativizar. Cualquier nueva tecnología que evaluemos debe cumplir los mismos estándares que exigimos al resto de nuestra operación.
Precisamente por eso trabajamos a través de pilotos controlados. Esto nos permite probar una solución, medir su desempeño y generar evidencia antes de avanzar hacia una implementación más amplia. Innovar para nosotros es encontrar nuevas herramientas para seguir fortaleciéndonos.
¿Qué valor tiene para una startup validar su tecnología en un entorno real y qué obtiene STM de esa colaboración?
Para una startup, validar su tecnología en infraestructura real permite demostrar su desempeño frente a una necesidad concreta de la industria y generar antecedentes que pueden facilitar su escalamiento hacia otras empresas del sector eléctrico, e incluso otras industrias con desafíos similares.
Para STM, esta colaboración nos permite conocer nuevas tecnologías, generar aprendizajes y fortalecer el vínculo con un ecosistema capaz de aportar nuevas soluciones a nuestra operación.
La convocatoria también apunta a extender la vida útil de activos existentes. ¿Qué importancia tiene innovar con una mirada de eficiencia y sostenibilidad?
Es un aspecto muy relevante. Gestionar adecuadamente nuestros activos no significa solamente incorporar nueva infraestructura, sino también utilizar de manera responsable y eficiente la que ya existe.
Contar con nuevas tecnologías que permitan proteger los cables subterráneos de alta tensión y prolongar su vida útil de manera segura contribuye a una mejor gestión de estos activos. Esa mirada preventiva y de largo plazo nos permite avanzar hacia una operación cada vez más eficiente, resiliente y sostenible.
¿Cómo ha cambiado la relación de las grandes empresas con el ecosistema emprendedor?
Creemos que la relación entre las empresas y el ecosistema emprendedor ha evolucionado hacia una colaboración más cercana. Hoy no basta con conocer una tecnología, también es necesario generar espacios donde las startups puedan probarla, validarla y trabajar sobre desafíos reales de la operación.
Esta convocatoria junto a UDD Ventures refleja justamente esa lógica. Para STM facilita evaluar nuevas soluciones en condiciones reales, mientras que para las startups representa una oportunidad concreta para demostrar el desempeño de su tecnología frente a necesidades reales de la industria.
¿Qué características buscan en las startups y qué diferencia a una que está preparada para trabajar con una gran empresa?
Buscamos startups que cuenten con tecnologías con un grado de desarrollo suficiente para ser probadas en condiciones reales y que respondan directamente al desafío que estamos planteando. Nos interesa que sean soluciones capaces de entregar resultados concretos y medibles durante el piloto.
También buscamos tecnologías que puedan avanzar hacia una validación real junto a nuestros equipos. Una solución puede ser técnicamente atractiva, pero lo relevante es que sea capaz de demostrar su aplicación en la operación. Esa capacidad de pasar desde el desarrollo a una prueba concreta es uno de los aspectos que marca la diferencia.
¿Qué otros desafíos de la industria eléctrica podrían beneficiarse de esta colaboración entre grandes empresas y startups?
Hay varios desafíos de la industria eléctrica donde este tipo de colaboración puede generar valor, especialmente en ámbitos como la digitalización, el monitoreo de activos, el mantenimiento y la resiliencia de la infraestructura. Son áreas donde constantemente aparecen nuevas tecnologías y donde trabajar con startups nos permite conocer, probar y validar soluciones frente a necesidades concretas de la operación.
La clave está en identificar desafíos donde exista una oportunidad real de mejora y donde estas tecnologías puedan demostrar, en condiciones de operación, que aportan a tener un sistema cada vez más seguro, resiliente y eficiente.
De los pilotos a una operación más resiliente
La experiencia que describe Matus pone el foco en una etapa decisiva para llevar la innovación desde una propuesta tecnológica hacia su aplicación industrial: la validación. En infraestructura crítica, la posibilidad de escalar una solución depende de que pueda generar evidencia, cumplir los estándares técnicos y demostrar resultados medibles en condiciones reales.
Esa lógica abre un espacio que va más allá de la protección de cables subterráneos. La digitalización y el monitoreo de activos, junto con el mantenimiento y la resiliencia, aparecen entre las áreas donde Grupo Saesa identifica oportunidades para incorporar nuevas tecnologías, siempre con la seguridad y confiabilidad operacional como condiciones para avanzar.

