La iniciativa impulsada por Collahuasi a través de su Fundación consolidó un ecosistema de apoyo al emprendimiento femenino en la región, combinando capacitación, asesoría y financiamiento para que mujeres de distintas comunas transformaran sus ideas en negocios con identidad, proyección y mayor impacto local
En Tarapacá, emprender no siempre es un camino simple. Requiere convicción, redes de apoyo y herramientas concretas para pasar de la idea al negocio sostenible. Con esa convicción nació “Mujer Avanza”, una iniciativa de Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, impulsada a través de su Fundación entre 2023 y 2024, que hoy muestra resultados que van más allá de las cifras: 300 mujeres fortalecieron sus emprendimientos y proyectan una nueva etapa de crecimiento.
El programa, parte de la línea de trabajo Cuidemos Tarapacá, combinó capacitación, asesoría técnica y financiamiento para la formalización de negocios. Ese acompañamiento permitió a las participantes ordenar sus procesos administrativos, mejorar ventas, diversificar productos y competir con más herramientas en el mercado, en comunas como Iquique, Alto Hospicio, Pozo Almonte y Pica.
Emprender con identidad regional

Entre las historias que dan cuenta del impacto del programa destaca Tentazioni, una chocolatería que decidió apostar por una identidad regional. Su creadora, Silvia Peñafiel, no contaba con productos exclusivos y optó por desarrollar chocolates con sabores y símbolos tarapaqueños.
“Esta nueva línea incorpora figuras icónicas como el Gigante de Tarapacá. Nuestros productos ya han estado en varios países, pero ahora queremos formalizar ese paso con un nuevo packaging para proyectarnos al extranjero con más fuerza. Hoy, también cuento con puntos de distribución”, explicó Peñafiel.
Una experiencia similar vivió Amenova Chile, emprendimiento especializado en insumos de papelería personalizada, que fortaleció sus líneas organizativas y terapéuticas, optimizó procesos y amplió su capacidad productiva.
Para su fundadora, Elizabeth González, el paso por “Mujer Avanza” fue también un impulso personal. “Fue una experiencia transformadora, ya que no sólo aprendí sobre el negocio. También compartí con otras mujeres que están construyendo desde la pasión como yo. Mi mayor aprendizaje fue confiar más en mí y entender que mi trabajo tiene un efecto y propósito”, señaló.
Innovar desde la sustentabilidad y la reinvención
En el ámbito de la moda sustentable, Clo Clo Merch muestra otro de los cambios que dejó el programa. Gracias al apoyo recibido, su creadora, la diseñadora Ayleen Leyton, pudo invertir en una máquina de costura industrial, lo que le permitió ampliar el reciclaje textil e incursionar en nuevas prendas y accesorios. “Mi emprendimiento creció de manera evolutiva gracias a esta máquina. Hoy estoy creando con telas que antes no podía intervenir. Participar en el proyecto fue un desafío con final feliz, porque cumplí un sueño en mi taller”, comentó.
La reinvención también marca la historia de Sandra Toledo y su negocio “Tiempo de Té”, dedicado a infusiones con sabores y aromas que evocan lo regional. Su paso por la iniciativa significó un punto de inflexión.
“Crecí en varios sentidos con las capacitaciones y recursos proporcionados por ‘Mujer Avanza’, pues logré potenciar mis tés e infusiones de elaboración propia y desarrollar nuevos productos. Desde entonces, se han abierto otros espacios para dar a conocer lo que hago. El programa fue una gran ayuda para las mujeres que con dedicación y esfuerzo emprendemos”, relató Sandra.
Más que negocios, un impulso de largo plazo
Las historias de Tentazioni, Amenova Chile, Clo Clo Merch y Tiempo de Té reflejan un impacto que trasciende lo productivo. Para muchas de las 300 participantes, “Mujer Avanza” se transformó en un trampolín para ordenar proyectos, ganar confianza y proyectar una nueva etapa de vida, junto a sus familias y comunidades.
En un territorio donde el desarrollo regional también se juega en la diversificación económica y el fortalecimiento del emprendimiento local, iniciativas como esta muestran que invertir en capacidades, redes y confianza es una de las formas más concretas de construir futuro desde lo local.


