La digitalización de las flotas CAEX transformó los sistemas de despacho, telemetría, GPS y telecomunicaciones en infraestructura crítica para sostener productividad, continuidad operacional y control de costos en faenas a rajo abierto
La minería chilena está enfrentando una nueva frontera de riesgo operacional. En las faenas a rajo abierto, donde el circuito de carguío y transporte concentra entre el 45% y el 65% del gasto operacional, la continuidad de los sistemas tecnológicos dejó de ser un asunto propio de soporte TI y pasó a convertirse en una condición clave para mantener productividad, eficiencia y control en tiempo real.
El avance de la digitalización minera instaló a los sistemas de despacho, telemetría, geolocalización y telecomunicaciones industriales en el centro del funcionamiento diario de las flotas CAEX. En una operación moderna, estos sistemas permiten coordinar equipos, monitorear rutas, controlar ciclos, anticipar desviaciones y tomar decisiones con información disponible al minuto. Cuando esa infraestructura falla, el impacto se siente de inmediato en la operación.
Tecnología crítica para mover la mina
Para Marcelo Santander, CTO de Tres60 by SGS, compañía especializada en continuidad operacional y soporte tecnológico para faenas mineras, la tecnología embarcada dejó de ser un componente accesorio. Hoy cumple un rol directo en la productividad de flota, especialmente en procesos de alta intensidad operacional como carguío y transporte.
“El circuito de carguío y transporte se lleva entre el 45% y el 65% del presupuesto operacional de una mina a rajo abierto. Por eso, cuando existe una falla en sistemas de despacho, telemetría o GPS, el impacto operacional es inmediato”, explicó Santander.
Durante años, la disponibilidad se midió principalmente desde la mecánica de los equipos: camiones, palas, chancadores y otros activos físicos. Sin embargo, la continuidad operacional minera comenzó a depender también de la estabilidad de la infraestructura digital, porque sin conectividad, información y visibilidad en tiempo real, la operación pierde capacidad de respuesta frente a decisiones que impactan costos, seguridad y productividad.
El impacto económico de una falla tecnológica
Según estimaciones de Tres60 by SGS, una detención no programada de entre dos y tres horas en un camión CAEX por fallas en sus sistemas puede generar pérdidas de entre US$10.000 y US$19.000 por equipo. La cifra no considera el efecto encadenado sobre el resto de la faena, donde una interrupción tecnológica puede alterar rutas, turnos, tiempos de ciclo, coordinación de carguío y capacidad de transporte.
El impacto puede aumentar con rapidez cuando la falla afecta simultáneamente a dos o tres camiones, una situación frecuente en mantenciones no programadas. En esos casos, las pérdidas pueden superar fácilmente los US$30.000 a US$50.000, evidenciando que la tecnología minera ya incide directamente en la estructura de costos de una operación.
Este nuevo estándar obliga a mirar la gestión tecnológica con una lógica operacional. Ya no se trata solo de reparar equipos, actualizar software o mantener sistemas conectados. La prioridad está en asegurar que la información crítica circule sin interrupciones, que los sistemas de despacho operen con estabilidad y que la flota mantenga visibilidad permanente durante cada turno.
Disponibilidad superior al 99% como nuevo estándar
La madurez tecnológica de algunas faenas chilenas ya muestra niveles de disponibilidad comparables con los activos físicos más críticos. En operaciones donde los modelos de soporte han alcanzado mayor desarrollo, Santander sostiene que “hoy vemos disponibilidades superiores al 99,8% en sistemas embarcados en camiones y niveles por sobre el 99,99% en telecomunicaciones en terreno”.
La cifra revela una tendencia de fondo: la minería ya no puede separar productividad de infraestructura digital. La operación depende cada vez más de redes robustas, sensores, sistemas de monitoreo, soporte especializado y capacidad de respuesta en terreno. En ese entorno, la automatización minera y la continuidad tecnológica se convierten en habilitadores directos de eficiencia, seguridad y competitividad.
De soporte TI a variable de productividad
Hace algunos años, las áreas tecnológicas eran vistas principalmente como soporte interno. Hoy, en cambio, su desempeño puede determinar la continuidad de una operación completa. En faenas con altos niveles de digitalización, la interrupción de sistemas embarcados no solo genera una falla técnica: reduce visibilidad, debilita la coordinación de flota y afecta la capacidad de tomar decisiones oportunas.
“Cuando esa infraestructura se interrumpe, la operación puede perder capacidad de monitoreo, coordinación de flota y visibilidad en tiempo real”, concluyó Santander.
Para la industria, el desafío estará en profundizar modelos de soporte capaces de anticipar fallas, reducir tiempos de reparación y sostener altos niveles de disponibilidad tecnológica minera en ambientes complejos, remotos y de alta exigencia operacional. Esto implica integrar mantenimiento especializado, telecomunicaciones industriales, monitoreo permanente y servicios en terreno con estándares cada vez más exigentes.
La señal para la minería en Chile es clara: la productividad futura no dependerá solo de equipos de gran escala, inversión en maquinaria o eficiencia mecánica. También exigirá infraestructura digital confiable, disponible y preparada para responder sin interrupciones. En las flotas CAEX, la tecnología ya no acompaña la operación minera: la mantiene en movimiento.

