Diagnóstico encargado por el Consejo Minero detectó que cuatro de cada cinco barreras para las empresas regionales están vinculadas al acceso al mercado, mientras innovación, certificación y capital humano aparecen como brechas críticas para capturar nuevas inversiones
La minería destina actualmente cerca de US$2.650 millones a proveedores locales de la Región de Antofagasta, pero ese mercado podría crecer hasta un rango de US$5.100 millones a US$11.300 millones hacia 2035, dependiendo de cuánto del gasto de la industria logre permanecer en el territorio.
La proyección forma parte del “Diagnóstico sobre proveedores y compra local en la Región de Antofagasta”, encargado por el Consejo Minero al Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte y a Gestión Social. El estudio caracteriza la oferta empresarial regional, identifica sus principales barreras y propone medidas para ampliar su participación en la cadena de valor minera.
El trabajo se vincula con los compromisos de la Estrategia Minera Regional de Antofagasta 2023-2050 y contó con la participación de Antofagasta Minerals, Novandino Litio, SQM, Codelco, Sierra Gorda SCM, Minera El Abra y BHP. Las compañías acordaron además una definición común de proveedor local: empresa cuya casa matriz esté inscrita ante el Servicio de Impuestos Internos en la región.
Acceso al mercado concentra las principales barreras
El mayor obstáculo no está en la ausencia de demanda minera, sino en la capacidad de las empresas regionales para ingresar y mantenerse en las cadenas de suministro. Cuatro de cada cinco barreras declaradas por los proveedores están relacionadas con acceso al mercado, mientras la falta de redes con las compañías y las dificultades para participar en licitaciones y subcontrataciones concentran el 53% de los problemas detectados.
La dificultad para entrar a esas cadenas también explica el interés de cientos de empresas por ingresar al ecosistema minero de Antofagasta. La vinculación directa con áreas de abastecimiento y el conocimiento de los requerimientos de las compañías se han convertido en pasos relevantes para ampliar oportunidades comerciales.
Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero, sostuvo que “el desafío no consiste solamente en que el próximo ciclo de inversión minera aumente el número de proveedores locales. Nuestra aspiración es que Antofagasta desarrolle un ecosistema empresarial más competitivo y sofisticado, capaz de ofrecer servicios intensivos en tecnología, innovación y capital humano”.
La brecha también aparece en las capacidades internas. El 51% de los proveedores no realiza actividades formales de investigación y desarrollo, solo el 20% innova de manera articulada con compañías mineras, universidades o centros tecnológicos y apenas el 3% cuenta con certificaciones avanzadas.
La experiencia de empresas que han logrado fortalecer su gestión y escalar dentro de la cadena minera muestra que el acceso a nuevos contratos exige certificaciones, innovación, estándares operacionales y capacidades de gestión para competir por servicios de mayor complejidad y valor.
Solo 3% cuenta con certificaciones avanzadas
El diagnóstico propone tres prioridades: reducir las asimetrías de información entre empresas locales y compañías mineras, establecer reportes periódicos de compra local con definiciones comunes y optimizar los procesos comerciales junto con el fortalecimiento de los estándares de los proveedores regionales.
Ricardo Díaz, gobernador regional de Antofagasta, puso el foco en medidas concretas. “Hay brechas que tienen que ver con la capacidad de certificación; eso lo podemos hacer nosotros con un programa de fomento. Hay que habilitar terrenos para que los proveedores se puedan instalar acá”, sostuvo, junto con destacar la necesidad de contar con reportabilidad para medir el avance de la compra local.
Para Cristian Rodríguez, director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte, el próximo ciclo de inversión abre una oportunidad para fortalecer una base regional de proveedores más competitiva y sofisticada. “La gran oportunidad no es solo producir más minería, sino lograr que el valor que demanda también se genere en Antofagasta”, señaló.
La búsqueda de soluciones de mayor complejidad ya forma parte de iniciativas destinadas a conectar proveedores, startups y grandes compañías mineras, especialmente en tecnología e innovación. El estudio advierte que ese salto será decisivo para que una mayor proporción del gasto permanezca efectivamente en la región.
La industria empieza a mover la compra regional
Las compañías participantes expusieron avances que permiten dimensionar la escala del mercado. Antofagasta Minerals destinó US$650 millones a compras regionales durante 2025 y 68 empresas de Antofagasta participaron en sus programas de capacitación. Hacia 2030, la compañía busca profundizar una cadena de suministro más competitiva, innovadora, sustentable e inclusiva.
Novandino Litio informó que trabaja con 346 proveedores locales, mientras más de la mitad de la dotación de sus contratistas reside en la zona. Codelco, a través de su Centro de Colaboración para el Empleo y Proveedores Locales, desarrolló 108 actividades en ocho localidades de Antofagasta durante sus primeros 15 meses de funcionamiento.
El potencial está cuantificado: pasar desde los US$2.650 millones actuales a un máximo estimado de US$11.300 millones hacia 2035. El desafío será cuánto de ese crecimiento consigue capturar el tejido empresarial de Antofagasta. Acceso al mercado, innovación, certificaciones y capacidades técnicas aparecen como las condiciones que definirán si el nuevo ciclo minero se traduce también en mayor valor generado y retenido dentro de la región.


