El campamento minero Sewell fue escenario de dos conciertos navideños que reunieron a trabajadores(as), sus familias y comunidades de la Región de O’Higgins, en una actividad cultural organizada por Codelco División El Teniente como parte de la conmemoración de los 120 años de historia de la mina.
Las presentaciones se realizaron en el Teniente Club, al interior del histórico campamento ubicado a más de 2.200 metros de altura, y contaron con la participación de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI) y del coro y orquesta del Liceo Bicentenario Óscar Castro Zúñiga de Rancagua.
En ese contexto, las jornadas permitieron que vecinos(as) de San Antonio, Doñihue, Olivar y Machalí asistieran de forma gratuita a los conciertos, los que incluyeron villancicos y piezas sinfónicas, junto con recorridos patrimoniales por la “Ciudad de las Escaleras”, declarada Patrimonio de la Humanidad.
Música y patrimonio en un entorno histórico
Más de 500 personas participaron en ambas jornadas, combinando música, cultura y patrimonio en un entorno ligado históricamente a la minería del cobre en Chile. La actividad se desarrolló en un año significativo para El Teniente, marcado por la conmemoración de sus 120 años de operación.
En la misma línea, Joaquín Bernier, superintendente de las minas Norte y Sur, destacó el valor simbólico del lugar. “Sewell no solo es un lugar de operaciones, es parte de la memoria de Chile y del mundo. Son 120 años de historia que nos recuerdan que somos más que la mina subterránea más grande del planeta”, señaló.
Por su parte, Francisco Allan, supervisor de la Dirección de Desarrollo Comunitario, subrayó la relevancia de abrir estos espacios. “Estos son momentos muy especiales y este es un activo de Codelco que es importante que las personas conozcan, por su historia y lo que significa para la gran minería del cobre. Por eso abrimos estos espacios para trabajadores(as), sus familias y las comunidades”, indicó.
Participación de FOJI y formación artística
La presencia de la FOJI marcó uno de los hitos del evento, reforzando la vinculación entre música, educación y espacios patrimoniales. Pablo Aranda Rojas, director ejecutivo de la FOJI y reciente ganador del Premio Presidente de la República a las Artes Musicales 2024, valoró la posibilidad de llevar la música a lugares con carga histórica.
“Quiero agradecer esta alianza que hemos conseguido. Una de las funciones de la FOJI es que nuestras orquestas se puedan presentar en distintos lugares, justamente para que la comunidad pueda acceder, a través de la música, a un espacio cultural diferente”, sostuvo.
Asimismo, Leonardo Carvajal, director del capítulo regional de la FOJI, destacó que “Es un honor estar en este lugar tan importante para el país. La música es un eco del pasado y queda plasmado en papel. Al igual que la música, también necesitamos un telón de fondo como este para interpretar nuestras obras”.
Experiencias compartidas y vínculo comunitario
Desde el ámbito educativo, Marcial Pino, director del Coro y Orquesta Sinfónica del Liceo Óscar Castro, relevó el significado del concierto. “Tocar a más de 2 mil metros de altura también es un hito y un honor para nosotros. Trajimos un medley especial que ensayamos para este evento, con el objeto de saludar a la familia minera con mucho cariño”, comentó.
Las y los asistentes valoraron la experiencia tanto musical como patrimonial. Héctor Mondaca, de Mostazal, señaló que “me sorprendió gratamente, me dejó lleno de ilusión y satisfacción inmensa ver a estos estudiantes del coro y la orquesta. Me parece bien que El Teniente abra estos espacios para que las personas conozcan más de la cultura que tenemos en Sewell”.
En tanto, Claudio Campos, mantenedor experto de la división, destacó el carácter personal del evento. “Ver a mi hija tocar en la orquesta me llenó el pecho de orgullo, fue un momento muy grato”, afirmó. Su hija Pilar, integrante de la orquesta, agregó que “fue maravilloso poder tocar aquí, nunca había venido a Sewell y fue muy lindo que mi papá pudiera salir un ratito del turno para venir a verme tocar”.
También hubo espacio para la memoria, como relató Guillermo Yáñez, de Rancagua. “Hace 60 años estuve aquí y tenía muchos deseos de volver. Estoy feliz, la emoción es muy grande, con recuerdos muy bonitos”, expresó.

