El principal encuentro minero de América Latina instaló el desafío de transformar el potencial geológico en producción concreta, en un contexto de alta demanda global, presión regulatoria y mayores exigencias operacionales para la industria del cobre
Con una señal directa sobre el momento que atraviesa la industria, comenzó CESCO Week Santiago 2026, instalando desde su apertura un diagnóstico compartido: el mundo necesita más cobre, pero la capacidad de respuesta de los países productores está bajo presión estructural. En ese marco, Chile enfrenta el desafío de transformar su ventaja geológica en proyectos concretos y ejecutables.
El inicio del encuentro estuvo marcado por la intervención del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, quien enfatizó la dimensión estratégica del cobre para el país y la necesidad de avanzar en colaboración internacional.
“Es fundamental trabajar con otros países, socios comerciales de Chile, para explorar opciones de trabajo conjunto que permitan aprovechar esta ventaja estratégica”, señaló, apuntando a una agenda que combine desarrollo productivo y posicionamiento global.
Un recurso estratégico en el centro de la transición energética
El presidente de CESCO, Cristian Quinzio, reforzó que la minería ha pasado a ocupar un rol estructural en el siglo XXI. “En un mundo que demanda minerales críticos, nuestra región no solo tiene una ventaja comparativa, sino una responsabilidad estratégica”, afirmó, destacando que el cobre se ha convertido en infraestructura crítica para la descarbonización global.
En esa misma línea, el director ejecutivo de CESCO, Jorge Cantallopts, planteó que el desafío actual no es conceptual, sino de ejecución. “Cómo transformar una oportunidad histórica en proyectos concretos, sostenibles y ejecutables” es hoy la pregunta central, sostuvo, subrayando que la minería requiere decisiones habilitantes y coordinación público-privada para avanzar.
La paradoja del cobre: liderazgo global con restricciones internas
Uno de los momentos clave de la jornada fue el panel sobre cómo acelerar la producción de cobre en Chile, donde participaron ejecutivos como Iván Arriagada, Patricio Hidalgo, Marco Ribas y Jack Lundin.
El diagnóstico fue coincidente: Chile mantiene su posición como líder global en cobre, pero enfrenta crecientes dificultades para materializar nuevos proyectos. Entre los factores críticos se mencionaron procesos de permisos más complejos, menores leyes del mineral y mayores costos operacionales, además de exigencias ambientales más estrictas que elevan los tiempos de desarrollo.
En este escenario, la industria enfrenta una tensión estructural: la demanda global crece impulsada por la transición energética, pero la capacidad de respuesta local se ve limitada por condiciones regulatorias y operativas. De ahí que los participantes coincidieran en la urgencia de mejorar la productividad, impulsar la innovación y fortalecer el entorno habilitante para la inversión.
De la exploración a la ejecución: el desafío de sostener la producción
La agenda de la jornada incluyó además el Foro de Exploraciones, el Foro de Excelencia Operacional y la Primera Conferencia de Países Líderes del Cobre, reforzando una idea clave para el futuro del sector: sin exploración no hay nuevos proyectos, y sin nuevos proyectos no hay crecimiento productivo sostenible.
A ello se suma un contexto global donde la competencia por minerales críticos se intensifica, obligando a los países productores a acelerar sus procesos de inversión y reducir incertidumbres para captar capital. En ese marco, CESCO Week 2026 se consolida como un espacio donde no solo se comparten diagnósticos, sino donde se articulan decisiones y estra


