La compañía incorporó a 11 participantes de sus programas de aprendices 2025, incluyendo jóvenes de Peine, Socaire, Camar y Toconao, en una señal concreta de empleo local asociado al desarrollo de la industria del litio
Albemarle anunció la contratación de 11 participantes de su Programa de Aprendices 2025, alcanzando una tasa de incorporación cercana al 80% en distintas áreas de la compañía. La medida refuerza una iniciativa orientada a abrir oportunidades laborales para residentes de comunidades vinculadas al Salar de Atacama.
Los nuevos colaboradores forman parte de la quinta generación del Programa de Aprendices Comunitario y de la primera edición del Programa de Aprendices Mujeres, ambos enfocados en combinar formación especializada con experiencia práctica en las operaciones de la empresa. Cuatro de ellos provienen de comunidades del borde sur del salar: Peine, Socaire, Camar y Toconao.
La incorporación se produce en una zona clave para el desarrollo del litio en Chile, donde la industria enfrenta el desafío de vincular crecimiento productivo, formación técnica, empleabilidad local y relación permanente con las comunidades cercanas a sus operaciones.
Empleo local para la industria del litio
Sebastián Carmona, vicepresidente regional y líder para Latinoamérica de Albemarle, sostuvo que la contratación de los nuevos trabajadores refleja el valor de invertir en capacidades locales y generar trayectorias laborales desde los territorios donde se desarrolla la actividad minera.
“La incorporación de estos jóvenes profesionales a nuestra compañía refleja el valor de invertir en el desarrollo del talento local. Creemos firmemente que una minería más sostenible también se construye generando oportunidades significativas para las personas y las comunidades de la región, permitiéndoles crecer profesionalmente y ser protagonistas del futuro de la industria del litio”, afirmó.
El Programa de Aprendices forma parte de Albemarle+Local, iniciativa diseñada para entregar habilidades técnicas y experiencia práctica a personas de la Región de Antofagasta, con el objetivo de fortalecer la empleabilidad y promover una mayor participación del talento local en la industria minera.
La generación inició su formación en 2025 y la completó en febrero de 2026. Posteriormente, los participantes realizaron entrenamiento en terreno en las operaciones de la compañía, preparándose para asumir nuevos desafíos profesionales dentro de la organización.
Jóvenes del Salar de Atacama
Desde Toconao, Paz Cruz fue una de las participantes que logró incorporarse a Albemarle tras completar el programa. Su testimonio apunta al impacto que este tipo de iniciativas puede tener para jóvenes sin experiencia previa y para integrantes de comunidades indígenas que buscan proyectarse laboralmente sin salir de su territorio.
“Estoy muy agradecida porque este programa les da a los jóvenes una oportunidad incluso sin experiencia previa. Albemarle entrega las herramientas necesarias para aprender sobre el litio y además ofrece la posibilidad de un trabajo para formar parte de la empresa. Como integrante de una comunidad indígena, me parece fantástico porque nos permite seguir viviendo y creciendo dentro de nuestro propio territorio”, señaló.
La formación de nuevos perfiles técnicos y operacionales se ha convertido en una prioridad para el sector, especialmente en regiones donde la minería requiere reforzar capacidades locales para sostener operaciones, recambio laboral y crecimiento productivo. Esa misma tendencia se observa en otros programas de aprendices desarrollados en territorios mineros del norte del país.
Carla Varas, de Peine, otra de las participantes seleccionadas para integrarse a la empresa, destacó que estas oportunidades pueden motivar a más personas de las comunidades del interior a proyectar su desarrollo profesional dentro de la industria.
“Creo que esto es algo que nuestras comunidades del interior necesitan, para que más personas se sientan motivadas a crecer profesionalmente, construir un futuro, ganar experiencia e inspirar a otros dentro de sus comunidades. Son oportunidades reales, y estoy muy agradecida de haber participado”, indicó.
Formación, comunidad y desarrollo territorial
La contratación de los 11 participantes refuerza el vínculo entre formación, empleabilidad y desarrollo territorial en una zona estratégica para la producción de litio. Para Albemarle, el resultado del programa confirma una línea de trabajo orientada a fortalecer el capital humano local y abrir oportunidades de crecimiento para habitantes de las comunidades del Salar de Atacama.
El desafío hacia adelante será sostener estas iniciativas con formación continua, mayor participación de mujeres, trayectorias laborales de largo plazo y una integración más profunda entre operaciones, comunidades y desarrollo regional. En una industria donde la innovación y la sostenibilidad serán cada vez más relevantes, el talento local aparece como un factor estratégico para el futuro del litio chileno.

