Encuentro entre el gremio minero regional y las futuras autoridades del sector permitió identificar brechas clave para el desarrollo de la industria, abordando desafíos vinculados a disponibilidad hídrica, agilización de permisos y formación de capital humano especializado
La minería chilena atraviesa un momento de redefiniciones. La demanda global por cobre y minerales críticos abre nuevas oportunidades de inversión, pero también expone brechas estructurales que pueden frenar el ritmo de desarrollo del sector. Bajo esa mirada, el Consejo Regional Minero de Coquimbo (Corminco) convocó a una reunión de trabajo con las futuras autoridades que liderarán la política minera del país.
En la cita participaron el futuro biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, y quien asumirá como subsecretario de Minería, Álvaro González Gorroño, junto a representantes de las principales compañías de mediana y gran minería presentes en la región.
La reunión permitió abrir una conversación directa sobre el futuro del sector. El objetivo fue conocer las prioridades que marcarán la próxima gestión gubernamental, al mismo tiempo que las empresas expusieron los principales obstáculos que hoy enfrentan para sostener el crecimiento de la actividad minera.
“Fue una reunión de trabajo donde escuchamos de las futuras autoridades cuáles serán las prioridades de la gestión de Gobierno”, explicó el gerente de Corminco, Ignacio Pinto. “También abordamos las principales problemáticas detectadas desde el sector público para el crecimiento y desarrollo minero”, añadió.
Los nudos que frenan el desarrollo minero
Más que un intercambio protocolar, la reunión se transformó en una instancia para poner sobre la mesa los temas que hoy condicionan el desarrollo de nuevos proyectos. La disponibilidad de agua fue uno de los puntos que concentró mayor preocupación, considerando que gran parte de la actividad minera regional se desarrolla en zonas con estrés hídrico creciente.
El sector también insistió en la necesidad de agilizar los procesos de tramitación de permisos, una demanda que se repite en distintas regiones mineras del país. Los actores de la industria sostienen que la complejidad regulatoria y los tiempos de evaluación pueden afectar la competitividad frente a otros mercados productores.
A estos factores se suma una brecha que comienza a sentirse con mayor intensidad en las operaciones. La escasez de mano de obra especializada en áreas técnicas y operacionales se instala como uno de los desafíos emergentes para la minería regional.
“Quedamos a disposición como gremio para avanzar con gestión y sentido de urgencia”, afirmó Pinto. “La minería es el motor de la economía regional y será determinante en la calidad de vida de quienes viven en nuestra zona”, señaló.
Un acercamiento temprano con las regiones mineras
Uno de los aspectos más valorados por el gremio fue la decisión de las futuras autoridades de iniciar un despliegue territorial antes de asumir formalmente sus cargos. El gesto fue interpretado como una señal de cercanía con las regiones productivas, especialmente en territorios donde la minería cumple un rol central en la economía.
Desde Corminco destacan que este tipo de encuentros permite recoger de primera fuente las preocupaciones de la industria, algo que consideran clave para avanzar en soluciones que requieren coordinación entre sector público y privado.
El gremio también realizó una evaluación positiva del liderazgo que proyecta Daniel Mas como próximo biministro, resaltando su capacidad de escucha y su mirada integral para abordar los desafíos del sector minero.
A juicio de la organización, existe además una percepción favorable respecto de la impronta ejecutiva que buscaría imprimir la futura autoridad, orientada a acelerar proyectos de inversión y fortalecer la competitividad del sector.
Coquimbo busca consolidar su peso en la minería nacional
La Región de Coquimbo ha ido ganando protagonismo en el mapa minero del país durante los últimos años. La presencia de operaciones de cobre y hierro, junto con el desarrollo de proyectos de mediana minería, ha permitido consolidar un ecosistema productivo relevante para la economía regional.
El dinamismo del sector también ha impulsado la expansión de una red de proveedores mineros, servicios especializados y capital humano vinculado a la actividad extractiva, fortaleciendo el rol de la minería como uno de los principales motores económicos del territorio.
La industria coincide en que la coordinación entre autoridades, gremios y empresas será determinante para destrabar inversiones, especialmente en materias relacionadas con infraestructura hídrica, formación de capital humano y modernización regulatoria.
Para los actores del sector, avanzar en estas áreas permitirá sostener el crecimiento de la actividad minera en la región, al mismo tiempo que reforzará su aporte al desarrollo económico y social de Coquimbo.

