El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) calificó favorablemente la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto de continuidad operacional de Ecometales, iniciativa que busca extender la vida útil del Depósito de Residuos Industriales Sólidos Peligrosos (DRISP) desde 2027 hasta 2038.
La propuesta, con una inversión de US$40 millones, introduce ajustes en procesos e infraestructura para asegurar la continuidad del tratamiento de residuos.
Modificaciones operacionales y ajustes en procesos productivos
El expediente ambiental detalla que la iniciativa modifica procesos e insumos actuales, además de complementar infraestructura existente. Entre las principales acciones se contempla la reincorporación y reprocesamiento de borras para recuperar valor desde residuos, lo que implica un aumento en la generación del insumo desde 70 a 113 toneladas diarias.
Desde la empresa explicaron que las modificaciones responden a la necesidad de asegurar condiciones adecuadas de operación frente a cambios en los polvos de fundición y características de los residuos.
“La continuidad operacional requiere adecuar nuestros procesos a las condiciones reales de los insumos que ingresan. Esta adaptación permite optimizar la recuperación de valor y mantener estándares regulados de tratamiento. Las modificaciones fueron diseñadas para operar dentro de los parámetros ambientales establecidos y garantizar la trazabilidad del proceso”, señalaron desde Ecometales.
Asimismo, el proyecto considera aumentar la concentración de arsénico en la escorodita, pasando de 11% a 25%, lo que reduce el volumen total generado. Paralelamente, se incorpora un aumento en la generación de vapor, pasando de 5 a 14 toneladas por hora, debido a cambios mineralógicos del material tratado.
Infraestructura, insumos y localización del proyecto
La iniciativa también incluye la modificación en la construcción de la celda N°3, la cual se ejecutará en dos ciclos. El material remanente se almacenará temporalmente dentro del área del DRISP para ser utilizado en el cierre del depósito. Junto con ello, se registra un aumento en el consumo de ácido sulfúrico, desde 132 a 185 toneladas diarias, y un mayor requerimiento de agua fresca, pasando de 14 a 18 litros por segundo, insumos que serán suministrados por terceros autorizados.
“El diseño actualizado de infraestructura busca asegurar operaciones estables y compatibles con los cambios en los residuos tratados. La planificación considera uso eficiente de insumos, criterios de cierre y el cumplimiento de todos los requisitos normativos aplicables”, agregaron desde la compañía.
El proyecto se emplaza a 23 kilómetros al norte de Calama, en un sector industrial fuera del límite urbano, donde se ubican las instalaciones de la planta de tratamiento ECL.
La aprobación del SEA permite avanzar en una continuidad operacional estratégica para el tratamiento de residuos derivados de la minería, asegurando capacidad instalada para los próximos años.

