La seguridad minera en Chile ha adquirido relevancia creciente ante el aumento de robos en faenas y centros logísticos. En respuesta a este escenario, SQM implementó un modelo integral junto a ALTO Chile, logrando reducir en un 82% los delitos y eliminar completamente los robos de camionetas e infraestructura crítica durante 2023.
Hasta hace dos años, la compañía enfrentaba un panorama complejo. Robos violentos, pérdidas por más de US$220 mil en cableado y escasa persecución penal marcaban una situación que afectaba la continuidad operacional. “Tras la pandemia comenzamos a ser atacados en zonas aisladas, con poca cobertura. Encontrábamos cables cortados y delincuentes actuando con total impunidad”, relata Luis Soto, jefe de Seguridad de SQM División Nitratos y Yodo.
Estrategias integradas y análisis de datos para combatir el delito
La minera decidió entonces cambiar su enfoque, integrando tecnología, datos y coordinación judicial. Este giro estratégico se concretó con el apoyo de ALTO Chile, empresa especializada en prevención de pérdidas y gestión de riesgos. “Trabajar con SQM fue un desafío que exigió un enfoque basado en datos y análisis exhaustivos. Diseñamos estrategias con visión integral, combinando innovación y colaboración”, explica Eduardo Hernández, gerente Legal & Compliance de ALTO Chile.
Las medidas incluyeron el análisis de patrones delictuales, la creación de mapas de riesgo y la articulación de acciones legales que fortalecieron la persecución penal. A ello se sumaron protocolos internos que mejoraron la comunicación entre equipos de seguridad y operaciones, generando una cultura de prevención.
Según Hernández, “las bandas criminales han sofisticado sus métodos, aprovechando la ubicación geográfica de las faenas. Por eso diseñamos estrategias personalizadas basadas en información y patrones conductuales”, lo que permitió reducir delitos sin aumentar la dotación de guardias ni depender únicamente de medidas físicas.
Resultados concretos y disuasión efectiva
Los resultados fueron evidentes. Desde abril de 2023, no se registran robos de camionetas, y desde junio de ese mismo año, no se reportan sustracciones de cables en infraestructura crítica. En paralelo, se decomisaron 2,3 toneladas de cobre y se detectaron 23 chatarrerías vinculadas a redes delictivas.
El trabajo conjunto también tuvo impacto judicial: 10 condenas con penas que van desde los 41 a 300 días de presidio, generando un efecto disuasivo entre los reincidentes. “Se acabó la impunidad. Ahora hay un seguimiento efectivo y consecuencias penales para quienes delinquen”, afirma Soto.
El impacto no solo se mide en cifras. Los trabajadores perciben una mayor sensación de seguridad y confianza, lo que fortalece el clima laboral y la productividad. Además, las pérdidas económicas por robos fueron reducidas casi a cero.
Un modelo replicable para la industria minera
Este caso se ha convertido en un referente para la seguridad minera en Chile, demostrando que la gestión basada en inteligencia y coordinación puede ser más efectiva que la mera vigilancia tradicional. “Abordar el delito requiere estrategias proactivas, no reactivas. Analizar patrones y judicializar los casos es clave para reducir las pérdidas y proteger a las personas”, sostiene Hernández.
El modelo de SQM y ALTO Chile marca un precedente en la relación entre el sector privado y la persecución penal, consolidando un nuevo estándar de seguridad minera sostenible y preventiva.

