El avance de la transición energética, la inteligencia artificial y la expansión global de infraestructura tecnológica están elevando la presión sobre la minería chilena, que enfrenta menores leyes minerales, mayores exigencias operacionales y desafíos crecientes de productividad
Chile comenzó a enfrentar uno de los momentos más desafiantes para su industria minera en la última década. Mientras el cobre registra valores históricos impulsados por la transición energética y la expansión acelerada de infraestructura tecnológica global, las operaciones mineras locales enfrentan crecientes dificultades para sostener productividad y continuidad operacional.
Tras cerrar 2025 con una producción inferior a la proyectada por la industria, expertos advierten que el principal desafío para la minería chilena durante 2026 estará menos asociado a expandir capacidad y mucho más enfocado en maximizar la eficiencia de las operaciones existentes.
Según cifras de Cochilco y análisis de CESCO, la producción nacional de cobre cayó 1,6% durante 2025, alcanzando 5,4 millones de toneladas, uno de los niveles más bajos registrados en la última década. En paralelo, el cobre alcanzó recientemente los USD 13.943 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), impulsado por el crecimiento de energías renovables, electromovilidad y centros de datos vinculados al desarrollo de inteligencia artificial.
Productividad minera cambia de foco
El nuevo escenario internacional comenzó a modificar las prioridades dentro de las compañías mineras. Variables como utilización de activos, disponibilidad de equipos, monitoreo en tiempo real y reducción de detenciones operacionales comenzaron a ganar protagonismo dentro de las estrategias de negocio.
Nicolás Orellana, CCO de X Analytic, sostiene que la minería está entrando en una nueva etapa operacional. “Durante años la minería estuvo enfocada en aumentar la capacidad, pero hoy el verdadero desafío está en capturar el máximo valor de los activos existentes. El OEE pasa a ser una variable crítica para aprovechar este nuevo ciclo del cobre”, explicó.
A juicio del ejecutivo, la discusión sobre productividad minera comenzó a desplazarse desde cuánto se produce hacia cuánto tiempo las operaciones logran mantenerse funcionando de manera estable y eficiente. “
Hoy producir más también significa perder menos tiempo. Las toneladas procesadas seguirán siendo el KPI principal, independiente de la ley del mineral, pero frente a la caída de leyes y la menor inversión en nuevas plantas, la eficiencia de los activos y la maximización de recuperación de cobre se vuelven prioritarias”, afirmó.
Inteligencia artificial gana espacio en faenas mineras
La presión por sostener continuidad operacional también comenzó a acelerar la incorporación de tecnologías asociadas a automatización industrial, mantenimiento predictivo e inteligencia artificial dentro de las faenas mineras.
Según antecedentes de la Agencia Internacional de Energía (IEA), durante 2025 el mundo instaló 647 GW de energía solar, mientras grandes compañías tecnológicas proyectan inversiones históricas en infraestructura digital y data centers, elevando la demanda estructural de cobre para los próximos años.
Desde X Analytic sostienen que gran parte de las pérdidas operacionales aún permanece fuera de la visibilidad estratégica de las compañías. “La automatización permitió aumentar la producción y el control avanzado ayudó a estabilizar procesos críticos, pero todavía existen oportunidades relevantes en operación mina, utilización de camiones, molinos SAG y control global del proceso. Creemos que la IA permitirá aumentar al menos un 10% la productividad utilizando los mismos equipos, sin necesidad de nuevas inversiones”, señaló Orellana.
Nuevo ciclo minero presiona eficiencia y competitividad
El escenario internacional comenzó así a instalar una nueva discusión dentro de la minería chilena: cómo sostener competitividad global en un entorno marcado por menores leyes minerales, mayores costos operacionales y creciente presión sobre disponibilidad de cobre.
Con la transición energética acelerando la demanda por minerales críticos y la inteligencia artificial expandiendo la infraestructura tecnológica mundial, expertos advierten que la continuidad operacional y la eficiencia minera comenzarán a transformarse en factores estratégicos para el posicionamiento de Chile dentro del mercado global del cobre.

