Por Macarena López, Directora Ejecutiva de Aster
Durante décadas, la minería fue vista como una industria tradicional, intensiva en capital y con baja apertura a la innovación externa. Hoy, esa realidad está cambiando. Desde Antofagasta —corazón minero de Chile— se está demostrando que es posible transformar el sector con tecnología, colaboración y liderazgo femenino.
Liderar Aster como mujer en una industria históricamente masculinizada no es solo un dato estadístico, es una responsabilidad y también una oportunidad. Significa abrir espacios donde antes no los había, demostrar que la innovación necesita diversidad de miradas y que la colaboración puede ser tan estratégica como la tecnología misma. El liderazgo femenino está aportando nuevas capacidades claves para la minería del futuro, como la colaboración, la mirada sistémica y la apertura a la innovación.
Resolver los complejos desafíos que enfrenta la minería requiere conectar capacidades que están dentro y fuera de la industria: la operación, la tecnología, los proveedores, las startups y la academia. La transformación minera ocurre cuando se articulan estos actores en torno a desafíos reales de la industria, entendiendo también la complejidad del territorio y de las personas que lo habitan.
Tras cuatro años de trayectoria, en Aster junto a Escondida | BHP, hemos consolidado un ecosistema de alto impacto con 50 startups minetech aceleradas, más de USD $1,65 millones invertidos en capital semilla y ventas acumuladas superiores a USD $17 millones.
Pero más allá de las cifras, lo relevante es el impacto real en la industria: hoy existen más de 25 operaciones mineras que integran tecnologías de nuestro portafolio, con 90 contratos en ejecución y 19 pilotos vigentes. Además, un 13% de nuestras startups ya cuenta con contratos internacionales, validando que desde el norte de Chile se puede competir globalmente.
Este crecimiento no es casual. Responde a una convicción profunda: la minería del futuro necesita abrirse a nuevas miradas, nuevas soluciones y nuevos liderazgos. Y en ese camino, el liderazgo femenino no es una excepción, sino una fortaleza. Aportamos una visión colaborativa, sistémica y orientada a generar impacto sostenible en el tiempo.
Este primer semestre daremos un paso decisivo con el lanzamiento de Open Aster, nuestro nuevo programa de innovación abierta operado junto a Escondida | BHP. La iniciativa conectará desafíos operacionales reales de la mayor productora de cobre del mundo con startups y proveedores locales, nacionales e internacionales. El objetivo es generar oportunidades concretas de pilotaje tecnológico en escenarios industriales de alta exigencia.
El lanzamiento se realizará en abril, convocando a actores de todo el ecosistema para que Antofagasta continúe consolidándose como polo de innovación minera y laboratorio de soluciones tecnológicas para la industria global.
En paralelo, iniciamos nuestro octavo programa de aceleración con cinco nuevas startups que abordan desafíos críticos de la industria: inspecciones de seguridad mediante drones de alta resolución, plataformas de gestión integral de residuos industriales, modelos predictivos para optimizar campañas de sondaje, monitoreo multisensorial en pilas de lixiviación y software basado en inteligencia artificial para anticipar fallas en ductos mineros.
Estas tecnologías no solo prometen eficiencia operativa, sino también mayores estándares de seguridad y sostenibilidad para la minería del futuro.
Revolucionar la minería no significa reemplazar su historia, sino proyectarla hacia el futuro. La innovación minera ocurre cuando conectamos capacidades, generamos confianza y nos atrevemos a liderar con propósito.
Hoy, desde una organización liderada por mujeres, estamos demostrando que la minería puede ser más abierta, más tecnológica y más global. Y que desde Antofagasta están surgiendo soluciones capaces de transformar una de las industrias más estratégicas para Chile y el mundo.
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