La transición energética global está redefiniendo la minería chilena y, según el ejecutivo minero, ese cambio exige abandonar modelos agotados y avanzar hacia una industria que combine producción, tecnología, responsabilidad ambiental real y una constante relación con los territorios y sus habitantes
La reciente formalización de NovaAndino Litio SpA, la inédita sociedad entre Codelco y SQM que operará en el Salar de Atacama hasta 2060, marca una nueva fase en la expansión de la industria del litio en Chile.
En ese marco, el presidente del directorio de la estatal y de esta alianza público-privada conversó en extenso con Territorio Minero desde la Hacienda Cauquenes, durante la presentación de un piloto impulsado por El Teniente junto a la startup chilena Lemu, que integra tecnología satelital de alta precisión, inteligencia artificial e indicadores de conservación para monitorear biodiversidad en áreas de influencia de esta división de Codelco en la región de O’Higgins.
Desde ese punto de partida, Pacheco abordó los desafíos estratégicos de NovaAndino Litio, con énfasis en sustentabilidad, vinculación con comunidades y los compromisos ambientales y sociales que deberá asumir esta alianza público–privada.
Una conversación que cruza minería, tecnología y transición energética, y que plantea la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo para consolidar una industria responsable y de largo plazo en el norte de Chile.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos de NovaAndino en materias de sustentabilidad y vinculación con las comunidades, considerando que los estándares han cambiado y que esta es una industria llamada a aportar soluciones al mundo, por ejemplo, a través del desarrollo de la electromovilidad?
Creo que el modelo de minería que el mundo conoció hasta ahora está claramente agotado. Hoy no basta con producir más o hacerlo de manera eficiente desde el punto de vista económico; necesitamos una industria que sea capaz de convivir armónicamente con el medioambiente y de relacionarse bajo un nuevo trato con sus comunidades, mucho más cercano, transparente y respetuoso.
En ese marco, el principal desafío de NovaAndino es demostrar que es posible impulsar un desarrollo minero distinto, alineado con los nuevos estándares globales de sustentabilidad y con una visión de largo plazo.
Queremos ser reconocidos como líderes precisamente en esa nueva forma de hacer minería: una minería que escucha, que dialoga y que entiende que su legitimidad social es tan importante como sus resultados productivos.
En el caso del litio, Codelco vive un momento especialmente relevante. Por primera vez en sus 54 años de historia, es una empresa que produce y vende litio, lo que nos sitúa en una posición privilegiada a nivel mundial. La transición energética necesita cobre para conducir la electricidad y litio para almacenarla; es decir, estamos en el corazón mismo de la transición energética global.
¿Este rol implica redoblar esfuerzos y romper paradigmas más allá de la producción?
Ese rol estratégico implica una responsabilidad mayor, claramente. Para estar a la altura, será fundamental hacer las cosas de manera diferente, con un compromiso ambiental más alto al conocido hasta ahora y con relaciones de respeto, colaboración y vinculación real con las comunidades.
Sólo así podremos consolidarnos como referentes y líderes de una minería que no sólo aporta al desarrollo económico, sino también a un futuro más sustentable para el país y para el mundo.
Hoy conocimos un piloto desarrollado junto a la startup chilena Lemu, ¿Este tipo de alianzas tecnológicas van a marcar también el camino de NovaAndina y de Codelco en esta nueva forma de hacer minería con la sustentabilidad al centro del negocio?
Lo hemos dicho hoy con total claridad: la minería del futuro es con tecnología. Durante décadas, nuestra forma de hacer minería estuvo centrada casi exclusivamente en la roca, en los estudios de suelo y en las leyes minerales. Hoy ese enfoque es insuficiente. Esta experiencia que hemos conocido demuestra que la minería moderna también está vinculada a lo satelital, a los datos y a la inteligencia artificial.
Tecnologías como las que hoy presenta Lemu serán fundamentales para lo que viene. Nosotros vamos a necesitar este tipo de herramientas para contar con mejores certezas en materia de sustentabilidad y medioambiente.
Para cuidar la naturaleza se necesita información: monitoreo permanente, datos de calidad y una inteligencia analítica rigurosa que permita anticipar impactos y tomar mejores decisiones.
¿Qué relevancia tiene para ustedes que este tipo de innovación surja desde Chile y cómo dialoga con la visión de una minería más responsable que proyecta Codelco y, en adelante, NovaAndino?
Este piloto que se desarrolla en Codelco marca un camino muy relevante. Que una startup chilena, innovadora, sea capaz de poner en órbita tecnología dedicada exclusivamente al cuidado de la biodiversidad es algo único a nivel mundial. Eso demuestra que desde Chile podemos liderar soluciones concretas para una minería más responsable.
Nuestra aspiración es que este tipo de iniciativas no sean excepciones, sino parte estructural de cómo operamos. Esperamos replicar y escalar estas experiencias en otros proyectos, consolidando una minería que use la tecnología para respaldar con datos nuestro compromiso con la naturaleza, la biodiversidad y las comunidades. Ese es el estándar que queremos impulsar y en el que queremos ser reconocidos como líderes.
La conversación con Máximo Pacheco muestra que el debate sobre el litio y el cobre en Chile ya no se limita a volúmenes de producción o a ciclos de precios. La creación de NovaAndino Litio y la incorporación de herramientas de monitoreo avanzado ponen en el centro cómo se desarrolla la actividad minera, con qué estándares y con qué relación con los territorios.
Con la demanda asociada a la transición energética y con mayores exigencias ambientales y sociales sobre la mesa, la apuesta por tecnología, datos e innovación aplicada aparece como una condición clave para sostener la competitividad del sector.
Para la industria, el desafío es convertir esa visión en práctica, consolidando una minería capaz de crecer e invertir sin perder su legitimidad social ni su compromiso con los ecosistemas donde opera.

