Logística, sostenibilidad y desarrollo de proveedores aparecen como factores críticos para que la región deje de ser solo un territorio extractivo y avance hacia un rol activo en la cadena de valor minera
La Región de Tarapacá ha consolidado un rol relevante en la industria minera del norte de Chile, no solo por la presencia de operaciones extractivas, sino por su creciente capacidad en logística, servicios industriales y soporte portuario para la exportación de minerales.
Este posicionamiento abre una discusión estratégica sobre el tipo de desarrollo que puede alcanzar la región, especialmente frente a una minería que exige mayor sofisticación tecnológica, sostenibilidad y encadenamientos productivos con proveedores locales.
En entrevista exclusiva con TerritorioMinero.cl, Marcos Gómez Barrera, gerente general de la Asociación de Industriales de Iquique y el Tamarugal, aborda las brechas estructurales, oportunidades y decisiones clave que marcarán el futuro de Tarapacá en la industria minera y energética.
¿Cuál es el rol real de Tarapacá en la cadena de valor del cobre y qué oportunidades existen para fortalecerlo?
Desde la mirada de la Asociación de Industriales de Iquique y el Tamarugal, la Región de Tarapacá cumple hoy un rol estratégico en la cadena de valor de la minería del cobre, particularmente en logística, comercio exterior, servicios industriales, mantenimiento especializado, provisión de insumos, formación de capital humano y soporte portuario para la exportación de concentrados.
La región no solo es un territorio donde se emplazan grandes operaciones mineras, sino que además actúa como una plataforma logística y de servicios para la macrozona norte, articulando funciones clave para el funcionamiento de la industria.
Las oportunidades para fortalecer este posicionamiento están en el desarrollo de proveedores locales con mayor sofisticación tecnológica y en la consolidación de Tarapacá como hub logístico minero-portuario, junto con la incorporación de innovación y fortalecimiento del capital humano.
¿Qué brechas persisten para lograr mayor encadenamiento productivo con la gran minería?
Persisten brechas relevantes en certificaciones, estándares de calidad y capacidades tecnológicas, junto con limitaciones en financiamiento, escalamiento empresarial y asociatividad entre proveedores, lo que restringe la participación de empresas locales.
Muchas empresas cuentan con capacidades, pero no cumplen con los estándares exigidos por la gran minería o no tienen la espalda financiera para asumir contratos de gran escala, lo que limita su integración efectiva en la cadena productiva.
Cerrar estas brechas requiere un trabajo articulado entre empresas mineras, sector público, gremios y academia, junto con programas de desarrollo de proveedores de largo plazo y espacios donde la industria exponga sus desafíos para generar soluciones regionales.
¿Qué falta para consolidar a Tarapacá como un hub logístico competitivo a nivel internacional?
Tarapacá cuenta con condiciones naturales y geográficas privilegiadas, además de activos estratégicos como ZOFRI, puertos y corredores bioceánicos, pero aún faltan decisiones estructurales en infraestructura habilitante, integración logística y gobernanza territorial.
Se requiere fortalecer la infraestructura portuaria, conectividad vial y ferroviaria, así como avanzar en infraestructura para cargas especiales y consolidación de zonas logísticas e industriales que permitan escalar la operación.
Junto con lo físico, es clave avanzar en coordinación público-privada, planificación logística y digitalización de procesos, además de una estrategia clara de posicionamiento internacional.
¿Cómo están enfrentando las industrias regionales los desafíos ambientales y energéticos?
Las industrias regionales han avanzado en la incorporación de estándares ambientales más exigentes y uso de agua desalinizada, junto con eficiencia energética, electrificación de procesos y medición de huella de carbono, posicionando la sostenibilidad como un factor de competitividad.
En la región se observan inversiones en plantas desaladoras, energías renovables y economía circular, además de reutilización de agua y soluciones tecnológicas que reflejan un cambio en la operación de la industria.
Este proceso también está generando oportunidades para proveedores regionales en energías renovables, monitoreo ambiental y tecnologías de eficiencia hídrica, así como en soluciones orientadas a la reducción de emisiones.
¿Existe un desfase entre formación y demanda de la minería moderna?
Existe un avance importante en formación técnica y certificación de competencias laborales, pero aún persisten brechas entre la formación disponible y los perfiles que demanda la minería moderna, especialmente en áreas tecnológicas.
Las principales brechas se concentran en automatización, análisis de datos, electromovilidad y energías renovables, junto con mantenimiento avanzado, logística y tecnologías digitales aplicadas a la minería.
El desafío es alinear la formación con la demanda real de la industria y fortalecer la articulación entre empresas, instituciones educativas y organismos de capacitación.
¿Cómo evalúan la relación entre la industria y las comunidades?
La relación ha evolucionado en los últimos años con mayor diálogo, programas de inversión social y trabajo con proveedores locales, lo que refleja avances en la vinculación territorial entre industria y comunidades.
Sin embargo, la licencia social no se construye solo con proyectos sociales, sino con desarrollo territorial que genere beneficios concretos en empleo, infraestructura y calidad de vida, permitiendo mayor legitimidad de la actividad minera.
El desafío es avanzar hacia modelos donde la minería se integre al territorio y forme parte del desarrollo regional, superando la lógica de una actividad aislada.
¿Qué decisión podría redefinir el posicionamiento de Tarapacá en los próximos años?
La decisión clave es avanzar en una estrategia integrada que articule minería, logística, energía y servicios avanzados, permitiendo posicionar a la región con mayor protagonismo dentro de la industria.
Esto implica decisiones en infraestructura portuaria, corredores logísticos, desalación y energías renovables, junto con transmisión eléctrica, desarrollo de proveedores y formación de capital humano.
Si la región logra esta articulación, puede consolidarse como un polo estratégico para la macrozona norte, asumiendo un rol más activo en la generación de valor para la industria minera.
Proyección regional y captura de valor
El desafío de Tarapacá no es menor: pasar de ser un territorio de soporte a uno que capture valor en la cadena minera, integrando logística, energía, servicios y conocimiento en una propuesta más compleja para la industria.
En esa línea, Marcos Gómez Barrera plantea que el futuro de la región dependerá de su capacidad de articular una estrategia integrada entre minería, logística y energía, donde proveedores, infraestructura y capital humano serán determinantes para definir si Tarapacá logra escalar en la industria o mantiene su rol actual.
La pregunta queda abierta: ¿logrará la región transformar su potencial en una posición estratégica dentro de la minería chilena, o seguirá operando principalmente como soporte de una industria cuyo mayor valor se captura fuera del territorio?

