Por: Pablo Lobos, Gerente de Desarrollo de Competencias Centro de Entrenamiento Industrial y Minero (CEIM)
Durante mucho tiempo, vimos la capacitación como algo rígido, estructurado y solemne. Pensábamos que, cuanto más serio el ambiente, más profundo sería el aprendizaje. El tiempo nos mostró una realidad distinta, la inquietante curva del olvido y un conocimiento que no siempre se traducía en la práctica.
Fue precisamente ese escenario el que nos llevó, como CEIM, a cambiar el enfoque. Con el paso del tiempo logramos validar otro tipo de experiencias, donde ocurre el aprendizaje más profundo. Para enfrentar los desafíos de la Industria 4.0 no bastaba con mantenerse actualizado, necesitábamos transformar el modelo y construir un “ecosistema de aprendizaje”.
Enseñar a través del juego es una estrategia formativa que activa procesos cognitivos complejos, involucra emociones y fomenta motivación genuina. Para lograr un impacto real, es fundamental que el juego esté bien diseñado. Esto permite enfrentar situaciones complejas, tomar decisiones, experimentar errores sin riesgo, corregir en tiempo real y aprender haciendo.
En CEIM buscamos que el 70% del aprendizaje provenga de experiencias prácticas, otro 20% del intercambio social y el 10% restante del aprendizaje teórico.
Hoy en día, el desafío no es enseñar más, sino enseñar mejor. El conocimiento significativo es el que emerge de la interacción directa, la experimentación consciente y el error reflexivo.
Al final, para formar profesionales altamente competentes hay que dejarlos jugar. El juego transforma la manera en que las personas adquieren competencias y se desarrollan.
En CEIM seguimos jugando seriamente. Porque jugar es la forma más efectiva para aprender.
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