La iniciativa fortaleció equipos regionales y municipales con herramientas para diseñar, ejecutar y evaluar proyectos, consolidando una red pública con foco en eficiencia, renovables y planificación local, en un momento donde la implementación territorial define el ritmo real de la transformación energética en Chile.
La transición energética no ocurre en abstracto: se construye en los territorios, decisión a decisión y proyecto a proyecto. Con esa convicción, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere) cerraron el Diplomado en Gestión Energética Regional y Local, certificando a 165 funcionarios públicos de gobiernos regionales y municipios de todo el país.
El programa, adjudicado mediante licitación de Subdere, tuvo como propósito fortalecer capacidades técnicas para levantar, formular, implementar, monitorear, evaluar y replicar iniciativas asociadas a la sostenibilidad energética en ámbitos residencial, público y privado.
Participaron de la iniciativa funcionarios de las regiones de Arica y Parinacota, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Tarapacá, Ñuble, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén, Magallanes y la Antártica Chilena, Valparaíso, Biobío, O’Higgins, Maule y la Región Metropolitana, configurando una cobertura nacional con foco en gestión local.
Desde la Dirección de Formación Continua y Servicios (DFCS) de la UCSC, la evaluación apunta a continuidad y expansión. “Tenemos altas expectativas para el trabajo conjunto con Subdere durante 2026. Esperamos volver a participar en las próximas licitaciones de diplomados y, además, ampliar esta colaboración a otras áreas temáticas en las que la Universidad cuenta con sólida experiencia y capacidades académicas”, señaló el jefe de la Unidad de Servicios de la DFCS.
Capacidades públicas para convertir políticas en proyectos
El diplomado se diseñó para entregar conocimientos actualizados sobre gestión y uso eficiente de la energía, fuentes de generación y estrategias energéticas a nivel local, abordando de manera equilibrada aspectos técnicos, normativos, económicos y de sostenibilidad. El énfasis estuvo puesto en bajar la política pública a herramientas operativas, en un escenario donde los municipios y gobiernos regionales cumplen un rol clave en la implementación.
El equipo académico fue liderado por el Dr. Eduardo Espinosa y contó con la participación de especialistas del Centro de Energía UCSC y de la Facultad de Ingeniería, entre ellos el Dr. Ricardo Lizana, el Dr. Guillermo Ramírez, Ricardo León y el Dr. Guido Salazar, quienes aportaron una visión integral y aplicada a los contenidos del programa.
Sobre la metodología, el Dr. Espinosa explicó que “el curso inició con una contextualización general de los principales tópicos en materia energética, abordando la estrategia país y el marco normativo vigente. Posteriormente, se profundizó en temáticas más avanzadas, como calefacción y energía distrital, electromovilidad y la implementación de energías renovables en viviendas e instituciones públicas alejadas de los grandes centros urbanos”.
Añadió que esperan que los participantes “se conviertan en actores clave de la transición energética que vive Chile, aplicando los conocimientos y competencias adquiridas para contribuir a la descarbonización de la matriz energética y a la reducción del uso de combustibles fósiles en sus respectivos territorios”.
Cuando la formación se traduce en impacto territorial
Desde el Ministerio de Energía, la encargada de Capital Humano, Alejandra Hidalgo, sostuvo que “fue una experiencia que ha dejado huella, tanto en quienes participaron como en las instituciones que representaron. Los funcionarios ya están aplicando lo aprendido en proyectos concretos que están generando cambios reales y positivos en sus territorios”.
Hildalgo agregó que hoy cuentan con “una visión más estratégica, clara y profunda de lo que significa la transición energética y el desarrollo sostenible”.
La certificación marca un nuevo hito en el trabajo conjunto entre la UCSC y Subdere, en un momento en que la agenda energética exige capacidades técnicas distribuidas en todo el país. Más allá del cierre académico, el programa deja instalada una red de profesionales públicos con herramientas para impulsar eficiencia energética, energías renovables y planificación local, conectando decisiones nacionales con impactos medibles en comunas y regiones.
Del aula al territorio: el desafío que sigue
Con 165 funcionarios certificados, la iniciativa eleva el estándar de la gestión energética local y refuerza una idea central: la transición no se decreta, se implementa. El desafío que sigue es escalar estas capacidades hacia más proyectos, más servicios públicos y más territorios, consolidando una política energética con anclaje local, capaz de convertir metas país en resultados concretos para las comunidades.

