Nacida en Chuquicamata y con 44 años de trayectoria al frente de Radiadores Gómez —hoy parte del Grupo Gómez, que integra además Termia, Nowparts y Orbiflex—, Carmen Gómez Muñoz es una de las empresarias más reconocidas del norte de Chile. Su liderazgo, forjado en la minería, combina perseverancia, visión y compromiso con su territorio.
A sus 68 años, ha logrado consolidar un grupo industrial con presencia en cinco regiones del país, especializado en soluciones térmicas, mantenimiento y servicios para la gran minería. Desde Antofagasta, lidera una organización donde la innovación, la sostenibilidad y la equidad de género son pilares fundamentales.
Este 2025, fue distinguida entre las 100 Mujeres Líderes de Chile, reconocimiento que —dice— no solo la honra a ella, sino también a todos quienes la acompañaron en un camino que abrió espacio a las mujeres en un mundo dominado históricamente por hombres. “La minería es una escuela de vida”, afirma con convicción.
¿Qué significa para usted ser reconocida entre las 100 Mujeres Líderes de Chile y qué mensaje entrega este tipo de distinciones a las mujeres del norte?
Es un orgullo como mujer nortina, pero también el reconocimiento al trabajo de cada uno de mis colaboradores y socios. He liderado este proceso por 44 años, y eso ha sido difícil, porque la minería en operación es dura. Antes las mujeres en maestranza no existíamos, y menos liderando una empresa.
Hoy este reconocimiento es una motivación para todas las mujeres: para que sigan construyendo y liderando en minería, porque tenemos capacidades para lograr todo lo que soñamos, en todas las industrias, no solo en la minería.
Su historia está estrechamente vinculada a Chuquicamata y Antofagasta. ¿Cómo ha influido ese origen territorial en su manera de liderar?
Cuando uno dice Chuquicamata, está diciendo mucho más que un campamento o una faena. Somos el sustento económico de Chile, antes con el salitre y hoy con el cobre, el litio y las energías renovables.
Los emprendedores que nos forjamos en esta tierra aprendimos a crear productos y servicios de alto estándar, certificados bajo normas ISO y con capacidad exportadora. Todo eso lo logramos gracias a la tierra en que vivimos y al orgullo de ser parte de esta región minera.
Radiadores Gómez tiene más de cuatro décadas de trayectoria. ¿Qué factores han permitido sostener y proyectar la empresa?
El principal factor es el capital humano. Hay hombres que partieron con mi padre y hoy trabajan conmigo, como Alcides Ibacache o Armando Pizarro en Calama. Hoy somos más de 200 colaboradores en cinco regiones, y ese crecimiento no ha sido casualidad. Seguimos procedimientos certificados bajo norma ISO, trabajamos con calidad y un servicio personalizado 24/7.
El cliente es parte relevante, pero también la comunidad. Además, colaboramos con universidades locales como la UA, UCN y Ceduc, y participamos activamente en gremios como la CChC de Calama, la AIA y la AII. Esa vinculación nos mantiene actualizados e integrados al desarrollo regional.
La minería vive un proceso de transformación tecnológica y ambiental. ¿Cuáles son los principales desafíos para las empresas proveedoras regionales?
El primero es la implementación de la inteligencia artificial en las operaciones. Debemos visualizar hacia dónde va la industria. Todavía hay personas que se sorprenden al saber que un camión puede conducirse remotamente.
La sostenibilidad también es clave: incorporar economía circular, nanotecnología y reducción de huella de carbono. Nosotros venimos dando pasos en esa dirección desde hace tiempo, siempre de la mano con los territorios y las familias que viven en ellos.
Usted ha sido pionera en un sector históricamente dominado por hombres. ¿Cómo evalúa los avances en participación femenina dentro de la industria minera?
Es un orgullo que Chile tenga hoy un 23,1% de participación femenina en minería, lo que nos posiciona como el primer país del mundo en esta materia.
En mi grupo llegamos al 45,6% en distintas áreas: operación, profesionales, técnicas, administrativas y gerenciales. Pero aún falta. El gran desafío es alcanzar la paridad real, tanto en participación como en remuneraciones.
¿Qué acciones son realmente efectivas para cerrar brechas y garantizar una inclusión sostenible?
La clave está en la formación del capital humano y en la infraestructura habilitante. Necesitamos calidad de vida en faena y en las empresas: salas cuna, espacios de lactancia, prevención de cáncer, apoyo a cuidadoras, becas de perfeccionamiento en el extranjero y adaptación al cambio social. Las habilidades blandas también son esenciales: son herramientas para liderar procesos de transformación.
¿Cómo promueven la equidad y la conciliación entre trabajo y familia dentro del Grupo Gómez?
Tenemos procesos de selección y formación inclusivos. Por ejemplo, a través del convenio con Don Bosco Calama recibimos mujeres en práctica con opción de quedarse trabajando. Hemos otorgado becas a trabajadoras destacadas, realizamos operativos de salud en plantas y talleres no solo en marzo, sino durante todo el año.
Además, nuestro programa de responsabilidad corporativa incluye a las familias: esposas, madres, hijas, sobrinas e incluso vecinas. Queremos que sientan que este proyecto también les pertenece.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las nuevas generaciones de mujeres del norte?
Quiero decirles que las mujeres nortinas tenemos un sello particular: hacemos y creamos vida en el desierto más árido del mundo. Eso nos da una fortaleza única. Podemos hacer realidad todo lo que soñamos, con esfuerzo, dedicación y pasión.
Hoy es más fácil que hace 40 años, porque ya hay mujeres que abrimos puertas. En mi época me decían que era “yeta” si entraba a la mina; ahora ese derecho está ganado. Pero aún queda mucho por conquistar.


