Converge Minería 2026 reunió en Valparaíso a representantes de distintas escalas productivas, academia y especialistas. El debate puso el foco en regulación, tecnología, financiamiento y condiciones que permitan a pequeños y medianos productores crecer
Acortar las brechas que separan a la pequeña, mediana y gran minería fue uno de los ejes de Converge Minería 2026, encuentro realizado en la Universidad Técnica Federico Santa María, en Valparaíso, que reunió a productores, empresas, academia y especialistas para discutir cómo avanzar hacia una industria más integrada.
La jornada abordó crecimiento, regulación, innovación, digitalización, transformación cultural y diversidad. Más allá de las diferencias de tamaño y capacidad productiva, la discusión apuntó a una idea común: las distintas escalas forman parte de una misma cadena y requieren mayores espacios de colaboración para desarrollarse.
Patricio Gatica, presidente de AGRUMIN, puso el foco especialmente en quienes enfrentan mayores barreras para invertir y modernizar sus operaciones. “Desde AGRUMIN tenemos la convicción de que Chile necesita una pequeña y mediana minería fuerte, moderna, competitiva y con posibilidades reales de crecer”, sostuvo.
Distintas escalas, distintas necesidades
Uno de los puntos centrales fue la necesidad de que las reglas reconozcan las diferencias entre una operación pequeña, una empresa mediana y una gran compañía. El acceso a tecnología, financiamiento, innovación y conocimiento también aparece como una brecha decisiva para avanzar desde producciones de menor escala hacia proyectos más competitivos.
Esa realidad se observa especialmente en regiones, donde productores de menor tamaño buscan convertir recursos y proyectos en nuevas oportunidades de inversión y empleo, pero enfrentan restricciones que una operación de gran escala puede absorber con mayor facilidad.
“La pequeña, la mediana y la gran minería no deben entenderse como mundos separados. Somos parte de una misma actividad y de una cadena productiva que tiene una enorme importancia para Chile”, afirmó Gatica.
De la conversación a resultados
Converge Minería incluyó espacios sobre escalamiento productivo, regulación, digitalización y diversidad. La discusión coincide con un debate más amplio dentro de la industria sobre cómo generar condiciones que permitan desarrollar las distintas escalas de la minería sin perder competitividad ni capacidad de inversión.
Para AGRUMIN, el desafío es que esos diagnósticos terminen reflejándose en herramientas concretas para los productores. “Queremos contribuir a esa conversación: representar la realidad de nuestros productores, visibilizar sus desafíos y, al mismo tiempo, ser parte de la construcción de propuestas y soluciones”, señaló Gatica.
El dirigente cerró con una tarea para después del encuentro: “Que Converge Minería 2026 sea precisamente eso: un espacio desde el cual podamos comenzar a transformar el diálogo en colaboración y la colaboración en oportunidades concretas para nuestra minería”.

