Entre el 3 y el 11 de noviembre, el Gobierno Regional de Antofagasta (GORE) recorrerá las nueve comunas del territorio para realizar talleres participativos orientados a construir una visión compartida sobre el desarrollo del hidrógeno verde y sus derivados.
El proceso forma parte de la elaboración de la Hoja de Ruta Regional del Hidrógeno Verde, un instrumento que busca orientar la instalación de esta nueva industria bajo criterios de sostenibilidad y gobernanza territorial.
Según explicó el GORE, el objetivo central de la etapa es definir la “imagen objetivo” del instrumento, es decir, el futuro deseado al 2036 y 2050. La participación ciudadana permitirá identificar vectores de desarrollo, desafíos y prioridades locales, combinando el enfoque energético con las expectativas de las comunidades.
“No repitamos los errores del pasado”
El gobernador regional, Ricardo Díaz, subrayó que el hidrógeno verde puede ser una oportunidad de desarrollo, pero advirtió que su implementación debe tener una mirada comunitaria y territorial.
“La industria del hidrógeno verde podría convertirse en una buena noticia para la región, pero tenemos que hacerlo bien, pensando en las comunidades. No repitamos los errores que ya ocurrieron con el salitre o con el cobre”, afirmó.
En esa línea, Díaz insistió en que el proceso no se limita a un plan técnico, sino que busca integrar la experiencia local en la toma de decisiones. “Queremos una industria que se instale vinculándose con los territorios, que asegure empleos locales y transforme las ciudades en polos de servicios. Esta hoja de ruta se construye desde la comunidad, no desde Santiago”, enfatizó.
El proceso —que se extenderá hasta fin de año— será la base para definir los lineamientos estratégicos de la región en torno al hidrógeno verde y establecer mecanismos de seguimiento y control ciudadano.
Instrumento estratégico para el desarrollo sostenible
La Hoja de Ruta Regional del Hidrógeno Verde busca convertirse en una herramienta de planificación de largo plazo, alineada con la Estrategia Regional de Desarrollo (ERD) y los instrumentos de ordenamiento territorial, como la Zonificación del Borde Costero (ZBC) y el Plan Regional de Ordenamiento Territorial (PROT).
De acuerdo con Pablo Rojas, jefe de la División de Planificación y Desarrollo Regional del GORE, el instrumento permitirá anticipar la instalación de proyectos industriales y definir estándares ambientales y sociales.
“Queremos levantar la visión compartida de cómo la región quiere que esta industria se instale, respetando la sostenibilidad ambiental, económica y social de los territorios”, explicó.
El proceso será apoyado por un programa Transforma de Corfo, que facilitará la articulación público-privada y la implementación de acciones concretas para los próximos diez años.
Desafíos de gobernanza y legitimidad territorial
La planificación regional del hidrógeno verde plantea un desafío mayor: cómo equilibrar la atracción de inversiones con la protección ambiental y la inclusión social. En este punto, las autoridades reconocen que la legitimidad territorial será clave para evitar conflictos y generar confianza en torno a la nueva industria.
El GORE espera que el proceso participativo siente las bases de una gobernanza energética con enfoque regional, donde los municipios, las universidades, las empresas y las comunidades definan conjuntamente el modelo de desarrollo.
La Hoja de Ruta no solo establecerá metas técnicas y productivas, sino también criterios sociales y ambientales que orienten la toma de decisiones y los proyectos futuros. En esa lógica, la transición energética se concibe como un proceso territorial, no solo tecnológico.
“El hidrógeno verde no puede ser solo una exportación. Debe ser una oportunidad para transformar nuestras economías locales y mejorar la calidad de vida”, concluyó Díaz.

