Con más de dos décadas de experiencia en el sector minero Anita Marambio Reyes se ha consolidado como una referente en sostenibilidad, innovación y desarrollo de capital humano. Actualmente es Presidenta del Directorio de Compromiso Minero, instancia que articula a empresas, gremios y academia para fortalecer la transformación de la industria y su relación con la ciudadanía.
A lo largo de su trayectoria empresarial y gremial, Marambio ha contribuido a visibilizar el papel de la minería chilena en la adopción de nuevas tecnologías y prácticas sostenibles, además de promover el diálogo con territorios y actores sociales.
En esta entrevista con www.territoriominero.cl, Anita Marambio comparte su visión sobre la transformación digital y el futuro de la minería chilena, analizando los avances del sector en digitalización, big data, IoT, inteligencia artificial y sostenibilidad.
Su mirada combina experiencia técnica y liderazgo inclusivo, destacando la importancia del capital humano y la colaboración para enfrentar los desafíos de la industria 4.0 en Chile.
¿Qué factores han impulsado el crecimiento de la digitalización en la minería chilena entre 2021 y 2025?
El avance de la digitalización en los proveedores de la minería chilena ha mostrado un crecimiento constante de 7 puntos entre 2021 y 2025, según el último Índice de Transformación Digital del sector desarrollado en conjunto por la Corporación Alta Ley (adherente de Compromiso Minero), PMG y con el apoyo de la Mesa Nacional de Proveedores.
Este progreso se atribuye fundamentalmente a dos elementos: la incorporación de nuevas tecnologías y un liderazgo empresarial más sólido. Ambos factores han sido cruciales para que la transformación digital impulse la modernización de la industria, agregando valor a los procesos a través de la implementación de herramientas innovadoras.
¿Qué ejemplos concretos muestran el impacto de big data, IoT e inteligencia artificial en la producción o seguridad?
El impacto de tecnologías como el big data, el Internet de las Cosas (IoT) y la inteligencia artificial ya es una realidad tangible en la minería. Para dimensionar este avance, basta observar que el uso declarado de inteligencia artificial entre los proveedores del sector pasó de un 30% en 2020 a un 76% en 2025.
Estas herramientas digitales son clave para optimizar las operaciones, prever fallas y agilizar la toma de decisiones, lo que se traduce directamente en una mayor productividad y, fundamentalmente, en un refuerzo de la seguridad. Además, contribuyen a mejorar la trazabilidad y la sostenibilidad, aspectos esenciales para cumplir con los altos estándares internacionales que exige el sector.
En este sentido, la Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) es fundamental, ya que en minería no solo se busca la eficiencia, sino también la mejora continua de la sustentabilidad y la seguridad en el trabajo.
Un ejemplo práctico es la teleoperación, donde equipos como perforadoras, transportes y maquinaria de procesamiento son controlados a distancia por un operador a través de cámaras y sensores. Llevando la eficiencia a otro nivel, la industria también ha implementado Centros Integrados de Operación (CIO).
Estos centros permiten gestionar de forma centralizada todos los procesos automatizados y teleoperados de una faena, con la particularidad de que pueden estar ubicados a cientos de kilómetros de la mina, incluso en grandes centros urbanos.
¿Cuál es el rol del capital humano en la transformación digital?
El capital humano es un pilar central de la transformación digital. La simple adopción de tecnología es insuficiente si las personas no están preparadas para los nuevos desafíos y roles que surgen con la industria 4.0.
Una de las grandes ventajas de la digitalización es que elimina las barreras geográficas, permitiendo incorporar talento de cualquier lugar del mundo. Esto impulsa la innovación, la colaboración interdisciplinaria y mejora la calidad de los servicios.
En definitiva, el éxito de la transformación digital depende de una sinergia equilibrada: el desarrollo de las competencias de las personas y la creación de redes de colaboración son tan determinantes como la propia tecnología.
¿Cómo está trabajando Compromiso Minero para fomentar la integración de todos los actores de la industria?
Como Compromiso Minero hemos desempeñado un rol articulador al promover y respaldar iniciativas conjuntas entre distintos actores de la cadena de valor minera.
Nuestro trabajo durante los últimos cuatro años se ha centrado en mostrar una minería más sostenible, innovadora y conectada con la ciudadanía. Para lograrlo, hemos desplegado cinco iniciativas comunicacionales que reflejan la diversidad del sector y acercan la industria a las personas.
Para fortalecer el diálogo y la confianza, renovamos nuestra gobernanza, incluyendo a representantes estudiantiles y regionales en nuestro directorio. Además, hemos fomentado activamente encuentros con liceos, jóvenes y mujeres.
Gracias a una comunicación más efectiva y a los avances concretos del sector en sostenibilidad, energías limpias, innovación e inclusión, hemos observado un cambio positivo en la percepción ciudadana. Este esfuerzo nos ha permitido conectar mejor con las personas y reafirmar el aporte de la minería al futuro de Chile.
¿Qué oportunidades ofrece la digitalización para sostenibilidad y eficiencia?
La digitalización ofrece oportunidades estratégicas para la minería chilena, con un impacto positivo en dos frentes clave: eficiencia y sostenibilidad.
Por una parte, impulsa la productividad al optimizar el uso de los recursos, lo que se traduce en una mayor eficiencia operativa y una reducción de costos. Por otra, aporta directamente a la sostenibilidad, permitiendo minimizar el impacto ambiental y mejorar la trazabilidad de los procesos, un aspecto cada vez más valorado en los mercados internacionales.
Adicionalmente, este proceso de transformación funciona como un motor para la innovación y la colaboración global. Al generar nuevo conocimiento, se crean nuevas oportunidades de desarrollo para todo el ecosistema minero, incluyendo a trabajadores, empresas proveedoras y comunidades locales.

