Representantes de los 27 países miembros de la OLADE se reunieron en Santiago para participar en la X Semana de la Energía, el principal foro público-privado del sector en América Latina y el Caribe. En el encuentro, Hitachi Energy Chile expuso una visión clara: la tecnología puede y debe ser el motor de la transición energética.
Durante el panel “Avanzando en la transformación del sistema eléctrico de América Latina”, el Gerente General de Hitachi Energy Chile, Mauricio Mazuela, destacó que la industria enfrenta un momento decisivo.
“Estamos en un período muy crítico en cuanto al abastecimiento de energía y las rutas críticas como distribución, generación y transmisión”, afirmó. Según explicó, los actuales desequilibrios entre generación y demanda están afectando la estabilidad del sistema y requieren soluciones tecnológicas urgentes. “La buena noticia —aseguró Mazuela— es que la tecnología está para solucionar esos problemas”.
En esa línea, planteó la necesidad de acelerar la implementación de sistemas de corriente continua de alta tensión (HVDC), una herramienta que permitiría transmitir grandes volúmenes de energía a largas distancias, reducir pérdidas y mejorar la eficiencia de la red eléctrica.
Innovación tecnológica y mirada al 2050
Mazuela sostuvo que el mundo enfrenta un aumento proyectado del 80% en el consumo energético hacia 2050, junto con la proliferación de 500 mil millones de dispositivos conectados. Ese contexto, dijo, exige infraestructura avanzada, digitalización y tecnologías como HVDC, fundamentales para soportar la demanda y descarbonizar la matriz energética.
Actualmente existen más de 250 proyectos HVDC en el mundo, la mitad de ellos desarrollados por Hitachi Energy. “Estas soluciones reducen las franjas de servidumbre a un quinto respecto a los sistemas de corriente alterna”, detalló. Además, mejoran la calidad del suministro y la estabilidad del sistema, un punto clave frente a las demandas variables que presenta la nueva generación renovable.
“No se trata solo de CAPEX, sino del costo total de propiedad”, recalcó. “Al igual que los autos eléctricos, su inversión inicial es mayor, pero a largo plazo el beneficio económico y ambiental es mucho más alto”.
El ejecutivo enfatizó que la adopción de tecnologías disruptivas debe verse como una inversión estratégica para el país. “Si no cambiamos la mirada, no lograremos cumplir la meta de limitar el calentamiento global a 1,5°C hacia 2050”, advirtió.
La traba de la permisología y el llamado al consenso
En su intervención, Mazuela también abordó los problemas estructurales asociados a la tramitación de proyectos energéticos en Chile. Con tono crítico, sostuvo que “los proyectos que se toman diez años en ejecutarse nacen muertos”, y ejemplificó con el caso de HidroAysén, un símbolo de los desafíos regulatorios en la región.
“Para que el sector privado pueda invertir, necesitamos acuerdos sociales claros sobre el tipo de desarrollo que queremos impulsar”, planteó. “Porque, al final del día, el KPI es uno: bajar la temperatura del planeta en 1,5 grados Celsius antes de 2050”.
En ese sentido, el gerente de Hitachi Energy insistió en que simplificar los procesos de permisos sectoriales no significa relajar estándares, sino mejorar la gestión institucional y asegurar decisiones oportunas que permitan avanzar hacia una matriz energética más limpia y confiable.


