Un nuevo estudio de Accenture revela una fuerte disminución en los descubrimientos de yacimientos de cobre a nivel mundial, con una caída del 68% en los últimos 15 años.
El informe advierte que la exploración minera enfrenta más obstáculos que nunca, debido al aumento de los riesgos geopolíticos, mayores regulaciones ambientales y costos crecientes, lo que ha extendido significativamente los plazos para pasar del hallazgo a la producción.
Según el análisis, el proceso de exploración minera ahora demora 40% más tiempo que hace una década y media, un fenómeno que se explica por un contexto global más exigente, con mayores requerimientos regulatorios, costos operacionales elevados y una demanda de minerales estratégicos que supera la velocidad de descubrimiento.
Más inversión, menos resultados: las cifras del estudio
De acuerdo con Accenture, el presupuesto total destinado a exploración de metales no ferrosos aumentó solo marginalmente en los últimos años. En 2010, unas 2.213 empresas públicas y privadas con presupuestos superiores a 100.000 dólares gastaron en conjunto US$11.500 millones, mientras que en 2023 el gasto llegó a US$12.900 millones.
Sin embargo, el número de perforaciones reportadas globalmente —que había crecido entre 2014 y 2023— registró una disminución del 23% entre 2022 y 2023, especialmente en los sectores de oro y cobre.
El informe sugiere que el aumento de la actividad de exploración no ha logrado traducirse en un volumen significativo de descubrimientos nuevos.
Martín Tavil, director ejecutivo para la Industria Minera de Accenture Chile, explicó que las compañías están optando por extender la vida útil de las minas existentes, una estrategia que responde al agotamiento de reservas y la disminución en la ley de los minerales.
“Es más rápido y económico producir desde operaciones que ya cuentan con infraestructura instalada”, indicó, añadiendo que “iniciar un nuevo proyecto implica superar trámites, permisos y desafíos asociados a la licencia social, lo que alarga los plazos de inversión”, detalla Tavil.
Cambios estructurales en los presupuestos de exploración
El estudio de Accenture muestra que, entre 2010 y 2023, el presupuesto destinado a exploración de base (grassroots) cayó de 33% a 23%, mientras que el asignado a sitios de minas (minesites) aumentó de 24% a 38%. Esta tendencia evidencia que las compañías priorizan proyectos conocidos y de bajo riesgo, en lugar de apostar por nuevos territorios geológicos.
Entre 2010 y 2016 se registraron 22 descubrimientos significativos de cobre y 36 de oro, cifras que se redujeron drásticamente entre 2017 y 2023, con solo siete hallazgos importantes de cobre y once de oro.
La conclusión es clara: descubrir nuevos yacimientos es hoy un proceso más costoso, lento y complejo que en décadas anteriores.
Inteligencia artificial y datos geológicos: una nueva frontera
Ante este escenario, la inteligencia artificial (IA) surge como una herramienta clave para reinventar los procesos de exploración minera. El estudio destaca que las mejoras en los datos geológicos, geofísicos y geoquímicos, junto con el uso de IA generativa, están acelerando la búsqueda de minerales y la toma de decisiones técnicas.
Tavil explica que “la recopilación y curación de datos geológicos tradicionalmente requiere un esfuerzo manual y conocimientos especializados, lo que consume tiempo y recursos”. En cambio, la IA permite identificar correlaciones dentro de grandes volúmenes de información, reducir los costos de descubrimiento y mitigar riesgos operacionales.
En este contexto, la adopción de modelos de análisis predictivo y algoritmos de aprendizaje automático está transformando el ciclo de exploración. La tecnología ofrece mayor precisión y escalabilidad, factores esenciales para enfrentar la baja en nuevos hallazgos y mejorar la rentabilidad de la industria.
Perspectiva global: hacia una minería más eficiente y basada en datos
El estudio de Accenture concluye que, ante la disminución de nuevos descubrimientos de cobre, las empresas deberán combinar eficiencia operativa, gestión de datos avanzada y colaboración público-privada para sostener el crecimiento del sector.
La minería basada en inteligencia artificial se perfila como un pilar para optimizar la exploración, reducir tiempos y abrir oportunidades en yacimientos aún no descubiertos. En un contexto donde la demanda por minerales estratégicos crece con la transición energética, Chile y América Latina podrían jugar un rol clave si logran integrar innovación tecnológica con estrategias sostenibles de exploración.


