La comuna minera de Andacollo, en la Región de Coquimbo, marcó un precedente para la sostenibilidad minera en Chile al inaugurar el primer tranque de relave urbano encapsulado y reforestado del país. El proyecto Clavelina 1 y 2 fue ejecutado por la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP) y la Universidad de Chile, bajo el marco del proyecto FIC-R financiado por el Gobierno Regional, y transformó un pasivo ambiental histórico en un espacio comunitario de 6.250 m².
La obra aplicó 3.500 toneladas de tecnosuelo elaborado con residuos industriales, material diseñado para encapsular y estabilizar relaves, y reforestó el área con 1.000 árboles nativos de especies adaptadas a la zona. Además, integró riego tecnificado y construyó una pasarela con terraza de observación para uso público.
El proyecto se alinea con la Ley Marco de Cambio Climático, el Plan Nacional de Relaves y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Participación comunitaria y alianzas para la gestión de relaves
La inauguración contó con autoridades regionales, estudiantes, vecinos y organizaciones sociales, marcando un enfoque de gobernanza compartida en la gestión de pasivos ambientales. El gobernador regional y presidente de la CRDP, Cristóbal Juliá, subrayó el carácter estratégico de la obra: “Coquimbo es una región minera, y eso implica compromiso con el desarrollo económico, pero también con la sostenibilidad. Este es un ejemplo de cómo el entorno minero puede convivir armónicamente con la comunidad”.
El alcalde de Andacollo, Juan Carlos Alfaro, enfatizó que la comuna está declarada zona saturada por PM10 desde 2009. “Este tipo de proyectos son fundamentales para mejorar nuestro entorno. Esperamos que se puedan replicar en otros sectores donde aún persisten pasivos”, indicó.
El ministro (s) de Medio Ambiente, Maximiliano Proaño, resaltó la dimensión social y educativa: “Un relave que por décadas contaminó la ciudad ahora se convierte en parque. Niños y niñas están plantando árboles donde antes había polvo y metales pesados”.
Desde el sector privado, la gerenta general de Teck Carmen de Andacollo, Angélica Cabrera Mix, destacó el valor de la colaboración público-privada: “Nos enorgullece ser parte de este proyecto que transforma un pasivo ambiental en un nuevo pulmón verde para la comuna. Aportamos recursos técnicos y materiales, trabajando con empresas locales”.
Tecnosuelo y economía circular como modelo replicable
El uso de tecnosuelo —material fabricado a partir de residuos industriales tratados— permitió encapsular el relave, reducir emisiones de polvo y mitigar la dispersión de contaminantes. La metodología integra prácticas de economía circular, al reutilizar subproductos industriales en la recuperación ambiental.
La reforestación con especies nativas como quillay, algarrobo y espino promueve biodiversidad, mejora la captura de carbono y aporta a la adaptación climática en zonas áridas. La intervención también incorporó un plan de monitoreo para evaluar la estabilidad del tecnosuelo y el crecimiento de la vegetación en el tiempo.
El proyecto generó tres impactos principales:
- Reducción de riesgos ambientales, al encapsular un pasivo urbano próximo a la comunidad.
- Reutilización de residuos industriales como insumo para la recuperación de relaves.
- Creación de un espacio comunitario que integra educación ambiental y potencial de turismo sustentable.
Durante la jornada de inauguración se plantaron de manera simbólica 250 árboles y se entregaron reconocimientos a escuelas locales, reforzando la integración social en la recuperación de espacios afectados por la actividad minera.
Hacia una nueva gestión de pasivos ambientales
El caso de Andacollo se presenta como un modelo para replicar en otros pasivos mineros de Chile. Según la CRDP, el país cuenta con más de 700 depósitos de relaves, muchos de ellos cercanos a centros poblados. La combinación de tecnosuelo, economía circular y participación comunitaria ofrece una alternativa para abordar este desafío bajo criterios de sostenibilidad y resiliencia climática.
El proyecto también abre posibilidades de investigación aplicada en encapsulación de relaves y restauración ecológica, integrando universidades, empresas y gobiernos regionales. A largo plazo, se espera que experiencias como la de Clavelina contribuyan a redefinir la relación entre minería, territorio y comunidad, con soluciones que integren producción, medio ambiente y bienestar social.


