El Informe Semanal del Mercado del Cobre, elaborado por Cochilco, analizó los principales factores políticos y económicos que han afectado la cotización del metal en los últimos siete días, del 14 al 18 de julio 2025.
De esta forma, el precio del cobre cerró la semana en US$ 4,38 por libra, con un leve incremento semanal del 0,3 %, en medio de un escenario global marcado por tensiones comerciales, distorsiones de mercado y señales económicas mixtas. En lo que va del año, el promedio se ubica en torno a US$ 4,29 por libra, lo que representa un alza del 3,5 % respecto del mismo período de 2024.
Aranceles de EE. UU. disparan la incertidumbre
El principal factor de presión esta semana fue el anuncio de Estados Unidos de aplicar un arancel del 50 % a las importaciones de cobre, medida que entra en vigor el 1 de agosto. La magnitud del arancel —el doble de lo anticipado— generó un efecto inmediato en el mercado, alterando los flujos globales y provocando una aceleración de compras hacia el mercado estadounidense.
Este comportamiento llevó a que los precios del cobre en la COMEX alcanzaran máximos históricos, mientras que en la LME (Bolsa de Metales de Londres) se mantuvieron más contenidos. La diferencia se explica por una menor presión de demanda inmediata y una percepción de mayor riesgo a mediano plazo en Europa. Esta distorsión entre ambos mercados refleja un escenario donde la política está pesando más que los fundamentos tradicionales de oferta y demanda de cobre.
Además, el acopio preventivo en EE. UU. disparó los inventarios a máximos quinquenales, en contraste con una leve alza en la LME y una caída del 4 % en Shanghái. Esta redistribución generó una backwardation atípica en COMEX, señal de una demanda fuerte e inmediata.
Presión del dólar y señales mixtas desde China
A este entorno se suma el fortalecimiento del dólar estadounidense, que ejerció presión bajista sobre el precio del cobre. Las expectativas inflacionarias, producto de los propios aranceles, limitan el margen de la Reserva Federal para reducir tasas de interés en el corto plazo, lo que añade incertidumbre monetaria al panorama.
En paralelo, China mostró señales económicas mixtas. Mientras el crecimiento industrial de junio fue robusto (6,8 % interanual), el consumo interno sigue débil. A pesar de ello, las importaciones de cobre repuntaron, impulsadas por la expansión en la capacidad de refinación. Sin embargo, muchas fundiciones están operando con márgenes estrechos, lo que podría limitar el crecimiento de la demanda si los precios siguen volátiles.
El mercado del cobre sigue siendo un termómetro clave para la economía mundial, y hoy se ve influido por factores más allá de los fundamentos productivos: decisiones geopolíticas, políticas arancelarias y ajustes monetarios.


