Programa proyecta hasta 2030 una red educativa para Tierra Amarilla, Copiapó y Caldera, conectando aprendizaje, formación STEM, empleabilidad y desarrollo de proveedores con las oportunidades que genera la minería regional de Atacama
Lundin Mining puso en marcha una apuesta educativa de largo plazo en Atacama que busca acompañar desde la etapa escolar hasta la incorporación al mundo laboral. ARA · Atacama Red de Aprendizaje tendrá una primera fase hasta 2030 y considera acciones en Tierra Amarilla, Copiapó y Caldera, territorios directamente vinculados a las operaciones Candelaria y Caserones.
El programa parte de una realidad que combina oportunidades y brechas. Atacama mantiene una fuerte base productiva minera, pero enfrenta problemas de ausentismo escolar, dificultades en lectura y matemáticas y menores alternativas de formación fuera de los principales centros urbanos. ARA busca conectar esos desafíos con las posibilidades de formación y empleo que abre la actividad minera regional.
Para Leonardo González, director ejecutivo de Lundin Mining Candelaria, el objetivo es que la expansión de la industria también fortalezca las capacidades locales. “La proyección de la minería abre oportunidades de largo plazo, y queremos que más personas de la región cuenten con las herramientas para aprovecharlas”, sostuvo, vinculando educación, formación y actividad productiva.
De la escuela a las oportunidades de la minería
ARA fue codiseñado junto al Servicio Local de Educación Pública de Atacama, comunidades educativas, estudiantes y otros actores del sector. También se encuentra alineado con las prioridades del Plan Educación Atacama del Gobierno Regional e incorpora un sistema de monitoreo para medir sus avances durante los próximos años.
La iniciativa se inserta en una región donde distintas compañías han comenzado a fortalecer tempranamente el vínculo entre formación y actividad productiva. En Tierra Amarilla, por ejemplo, programas de apoyo a jóvenes que cursan carreras vinculadas a la minería han buscado ampliar las oportunidades para estudiantes locales, mientras Candelaria ha desarrollado acciones orientadas a acercar a niñas y adolescentes a disciplinas STEM.
El gobernador de Atacama, Miguel Vargas, destacó precisamente ese vínculo entre actividad minera y desarrollo territorial. “Es una buena noticia para la región que a la minería le vaya bien, pero es una mejor noticia todavía si logramos ese nexo con la comunidad”, señaló, apuntando a la necesidad de conectar la formación de niños y jóvenes con las actividades productivas.
Tres pilares para una trayectoria de largo plazo
La estructura de ARA contempla tres líneas que buscan funcionar de manera conectada. Inspirar y Encender se concentra en el aprendizaje temprano, la motivación y el fortalecimiento de habilidades escolares. Caminos hacia la Minería y STEM incorpora ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, formación técnico-profesional, orientación vocacional y acercamiento a las operaciones mineras.
El tercer pilar, Habilidades para el Éxito, amplía el alcance más allá de los estudiantes y considera trabajadores, proveedores y pequeñas empresas de la región, con el objetivo de fortalecer capacidades que les permitan acceder a nuevas oportunidades productivas y participar de la cadena de valor minera.
Ese enfoque busca dar continuidad a iniciativas previas desarrolladas en las comunidades cercanas a las operaciones. En Nantoco, por ejemplo, la Escuela Paul Harris ya había recibido equipamiento orientado a fortalecer su proceso educativo, mostrando una línea de trabajo que ahora busca adquirir una escala regional y una planificación más prolongada.
Dos mil estudiantes en la primera etapa
El despliegue ya comenzó. El piloto de Inspirar y Encender funciona desde comienzos de 2026 en 13 escuelas de Tierra Amarilla y alcanza a cerca de 2.000 estudiantes y 130 docentes en formación. Las acciones están centradas principalmente en asistencia escolar, lectoescritura y fortalecimiento de la calidad docente.
Marcelo Maccioni, director ejecutivo de Lundin Mining Caserones, explicó que la iniciativa recoge programas desarrollados anteriormente por ambas operaciones y busca integrarlos bajo una mirada de mayor alcance. “El aprendizaje temprano abre camino a las trayectorias formativas y, a su vez, se conectan con oportunidades laborales en la región”, afirmó.
Con una primera hoja de ruta hasta 2030, ARA apunta así a que el vínculo entre minería y territorio no se limite a inversión o empleo directo. La apuesta es comenzar desde la educación, avanzar hacia la formación técnica y STEM y, finalmente, generar capacidades que permitan a trabajadores, emprendedores y proveedores participar de las oportunidades que ofrece la principal actividad productiva de Atacama.

