El Reporte de Sustentabilidad 2025 cifró en US$4.731 millones la contribución económica total de la compañía. La operación produjo 404 mil toneladas de cobre fino y avanzó inversiones en agua, tecnología y desarrollo regional
La dimensión económica de Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi volvió a quedar reflejada en sus resultados de 2025. Durante el ejercicio, la empresa aportó US$651 millones al fisco por concepto de impuestos y royalty, mientras su contribución económica total al país alcanzó los US$4.731 millones.
La cifra equivale al 1,32% del Producto Interno Bruto nacional y al 46,8% del PIB de la Región de Tarapacá, una proporción que muestra el peso de la operación no solo en la minería chilena, sino también dentro de la estructura económica regional.
Los ingresos por ventas de cobre y subproductos llegaron a US$4.242 millones, mientras las utilidades alcanzaron los US$1.080 millones. La compañía produjo 404.001 toneladas de cobre fino durante 2025, en un período marcado por menores leyes de mineral, mayor oxidación de los acopios, restricciones hídricas y desafíos metalúrgicos.
Una operación determinante para Tarapacá
Pese a las dificultades operacionales, la planta concentradora procesó 61,4 millones de toneladas de mineral, el mayor volumen registrado en la historia de Collahuasi. El resultado fue impulsado por la incorporación del quinto molino y por mejoras en la capacidad y eficiencia del sistema de molienda.
La magnitud de su contribución sitúa a la empresa como uno de los actores productivos más influyentes de Tarapacá. Pero también expone el grado de dependencia que mantiene la economía regional respecto de una gran operación minera, especialmente cuando sus resultados tienen efectos sobre empleo, proveedores, inversión y actividad económica.
Esa relación ha llevado a fortalecer instrumentos que permitan comprender mejor las brechas del territorio. El Laboratorio de Estudios Regionales analiza empleo, ingresos, pobreza y vivienda en las siete comunas de Tarapacá, mediante una alianza entre Collahuasi, la Universidad Arturo Prat y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales.
Del aporte económico a las capacidades regionales
El reporte también destaca el fortalecimiento del modelo de Alianza Social, orientado a vincular la actividad minera con iniciativas de educación, empleabilidad, infraestructura, desarrollo productivo y fortalecimiento comunitario.
En educación, dos establecimientos coadministrados con participación de Fundación Collahuasi se ubicaron entre los liceos con mejores resultados de Tarapacá en el SIMCE 2025. La experiencia muestra cómo la colaboración entre industria y sistema público puede ampliar capacidades que permanecen en el territorio más allá de los ciclos productivos.
La relación con el empleo regional también se ha expresado mediante iniciativas de formación técnica. El proyecto C20+ ha desarrollado programas de capacitación en oficios para vecinos de Tarapacá, mientras otras alianzas buscan acercar los requerimientos reales de la industria a la formación de jóvenes y proveedores regionales.
En materia laboral, el 31% de las nuevas contrataciones realizadas durante 2025 correspondió a mujeres, proporción que alcanzó el 44% entre los cargos ejecutivos incorporados. La compañía también cerró el período con un índice de frecuencia de accidentes igual a cero, el mejor resultado informado en sus 22 años de operación.
Inversiones para sostener el próximo ciclo
La continuidad de este aporte dependerá de las inversiones destinadas a enfrentar restricciones operacionales y ambientales. Al cierre de 2025, la planta desaladora de Collahuasi había superado el 90% de avance, consolidándose como una infraestructura central para reducir la dependencia de fuentes continentales de agua.
El proyecto se integra al avance del agua de mar dentro de la minería chilena, especialmente en las operaciones del norte que deben combinar continuidad productiva con mayor seguridad hídrica.
La empresa también avanzó en los proyectos para elevar su capacidad de tratamiento a 185 mil y 210 mil toneladas diarias, junto con estudios destinados a evaluar nuevas alternativas de crecimiento.
En paralelo, incorporó automatización, analítica avanzada e inteligencia artificial generativa en procesos relacionados con seguridad, productividad y gestión operacional. A ello se sumó la puesta en marcha del primer tramo del Trolley Assist, sistema orientado a reducir el consumo de combustible, mejorar el rendimiento de los camiones y disminuir emisiones durante el transporte de mineral.
El desarrollo que debe permanecer en la región
Que la contribución económica de una sola compañía equivalga al 46,8% del PIB de Tarapacá muestra la capacidad de la minería para movilizar recursos, empleo e inversión. Pero también instala una pregunta que supera los resultados anuales: cuánto de esa riqueza logra transformarse en capacidades permanentes para la región.
El desafío no está únicamente en sostener la producción o aumentar el aporte fiscal. También supone ampliar la participación de proveedores locales, fortalecer la formación técnica, mejorar la información disponible para las políticas públicas y generar actividades que reduzcan la dependencia de Tarapacá respecto de una sola industria.
La verdadera dimensión del aporte de Collahuasi se medirá, por tanto, en dos planos. Uno corresponde a los impuestos, inversiones y resultados económicos que entrega cada año. El otro dependerá de cuánto de ese valor consiga permanecer en Tarapacá mediante empresas, conocimiento, empleos y capacidades capaces de proyectarse más allá de la vida útil de la operación.


