Minera Escondida cerró el tercer trimestre como la operación con mayor producción de cobre en Chile, registrando 1.018.600 toneladas entre enero y septiembre de 2025, según el último informe de Cochilco. La cifra representa un aumento de 9,8% respecto al año anterior y reafirma el peso que mantiene la faena en la oferta global.
A corta distancia aparece Codelco, que acumuló 1.016.000 toneladas en el mismo periodo, con un crecimiento de 2,7%. El desempeño estuvo impulsado principalmente por Chuquicamata, que alcanzó un alza de 7,2%, mientras que El Teniente registró una baja de 4,5%. Con ello, la estatal volvió a superar el umbral del millón de toneladas, en un año marcado por procesos operacionales complejos y ajustes en distintas divisiones.
Crecimientos relevantes en Mantos Copper, Centinela y Spence
El reporte también mostró variaciones significativas en otras operaciones mineras. Mantos Copper registró uno de los aumentos más altos del periodo, con un salto de 74,5%, pasando de 66.700 a 116.400 toneladas en un año.
Un comportamiento similar exhibió Centinela Súlfuros, que aumentó su producción en 66,8%, alcanzando 125.500 toneladas. Estas alzas fortalecen el dinamismo en el distrito minero del norte y consolidan nuevas fuentes de abastecimiento para la industria.
Asimismo, Spence anotó una variación positiva de 4,1%, superando las 197.000 toneladas entre enero y septiembre. Este desempeño contribuye a mantener la estabilidad productiva del segmento de operaciones vinculadas a BHP.
Caídas en Collahuasi, Centinela Óxidos, Lomas Bayas y Zaldívar
El análisis de Cochilco también evidencia retrocesos en diversas faenas. Collahuasi registró una baja de 31,1%, una de las más pronunciadas del periodo. Centinela Óxidos disminuyó en 31,3%, mientras Lomas Bayas retrocedió 20,2% y Zaldívar bajó 14,1%.
Estas cifras reflejan un escenario heterogéneo que exige monitoreo constante, especialmente en regiones donde la minería constituye el principal motor económico.
El comportamiento mixto del sector deja un cierre de trimestre marcado por liderazgos consolidados, repuntes significativos y descensos que afectan la oferta total, en un año donde la variabilidad operacional es un factor determinante para proyectar la producción anual.

