La Cuenta Pública 2025 del Coordinador Eléctrico Nacional mostró un sistema con 39.199 MW de capacidad instalada, fuerte avance renovable y más proyectos conectados, pero también con exigencias críticas en información en tiempo real, resiliencia y recuperación del servicio
El Sistema Eléctrico Nacional cerró 2025 con avances relevantes en transición energética, pero también con señales de alerta para la operación de una red cada vez más exigente. Así quedó planteado en la Cuenta Pública del Coordinador Eléctrico Nacional, instancia donde se presentaron los principales resultados de gestión, el estado del sistema y las medidas impulsadas para fortalecer seguridad, resiliencia y confiabilidad.
En representación del Consejo Directivo, Juan Carlos Olmedo sostuvo que el sistema vive una transformación acelerada, marcada por alta penetración de energías renovables, nuevas tecnologías y mayores exigencias operacionales. También subrayó que los aprendizajes de 2025 obligan a entender la seguridad del sistema como una responsabilidad compartida entre todos los actores del sector eléctrico.
Uno de los puntos sensibles del balance estuvo asociado al evento del 25 de febrero, tras el cual el Coordinador implementó medidas como plataformas de control de cumplimiento normativo, monitoreo en tiempo real de PMGD, nuevos requerimientos para servicios complementarios y programas de capacitación y certificación para operadores de salas de control.
Renovables, almacenamiento y mayor complejidad
Durante la Cuenta Pública, el director ejecutivo del Coordinador, Ramón Castañeda, detalló que en 2025 la capacidad instalada creció 6,6%, alcanzando los 39.199 MW, de los cuales un 70% corresponde a tecnologías renovables. A su vez, las energías renovables representaron el 66% de la generación anual, consolidando el cambio estructural que vive la matriz eléctrica chilena.
El avance también se reflejó en la conexión de nuevos proyectos. Según el balance, durante 2025 se interconectaron iniciativas por 3.255 MW, el segundo registro más alto después de 2021, mientras que a abril de 2026 ya se habían sumado otros 1.824 MW. En materia de Acceso Abierto, se aprobaron 303 solicitudes, el mayor registro anual desde que rige ese régimen.
El almacenamiento aparece como otro eje de crecimiento. Actualmente, los sistemas que están operando y en pruebas superan los 4.300 MW, equivalentes a 19.740 MWh. Para sectores intensivos en energía, como la minería chilena, este avance es estratégico porque aporta flexibilidad, respaldo y mejores condiciones para integrar generación renovable en operaciones, plantas desaladoras, sistemas de bombeo y nuevos proyectos industriales.
Seguridad de suministro y brechas críticas
La ministra de Energía, Ximena Rincón, valoró el rol del Coordinador en la transformación del sistema eléctrico y remarcó que el debate energético del país no se limita a la capacidad de generación. “El principal desafío del país ya no radica únicamente en la capacidad de generación eléctrica, sino en cómo se dispone esa energía, cómo se logra que los distintos actores se sumen al desafío común y cómo se hace que la tecnología responda a las necesidades reales de los territorios”, señaló.
Su intervención puso el foco en una discusión clave para la competitividad: producir más energía renovable no basta si el sistema no logra transmitirla, gestionarla, almacenarla y ponerla a disposición de los territorios donde crece la demanda. Para la minería, la desalación, la infraestructura digital y la industria, la seguridad de suministro se transforma en una condición habilitante para sostener inversión, productividad y desarrollo territorial.
Castañeda también fue explícito respecto de las brechas pendientes. Según expuso, solo un 32% de las empresas cumplió con el estándar del Sistema de Información en Tiempo Real, una debilidad crítica para una operación segura y coordinada. Frente a ello, afirmó que “el foco de 2026 será cerrar esas brechas mediante trabajo colaborativo con la industria, nuevas herramientas tecnológicas y regulatorias, y la realización de un simulacro del Plan de Recuperación del Servicio”.
Costos estables y agenda 2026
Pese a que 2025 estuvo entre los cinco años más secos de la estadística, los costos de operación se mantuvieron estables en torno a US$1.700 millones, muy por debajo de los US$2.745 millones registrados en 2023. Además, el gasto en Servicios Complementarios cayó 18% respecto de 2024, reflejando avances en eficiencia operacional dentro de una matriz más renovable.
La Cuenta Pública deja una señal de doble lectura para el sector minero-energético. Chile avanza en renovables, almacenamiento y nuevos proyectos conectados, pero la complejidad del sistema exige mayor disciplina operacional, cumplimiento normativo, información en tiempo real y coordinación entre generadoras, transmisoras, clientes libres, autoridades y organismos técnicos.
Para la industria minera, estos temas serán cada vez más decisivos. La electrificación de operaciones, el crecimiento de la desalación, los proyectos de cobre y litio, y la necesidad de suministro competitivo obligan a contar con una red robusta, resiliente y preparada para responder a una demanda industrial más sofisticada. En esa ruta, la seguridad del sistema eléctrico será una pieza central para la competitividad de Chile.

