El repunte de la minería aurífera en Chile coincide con la irrupción de nuevas tecnologías de exploración. La CEO y cofundadora de Fleet Space Technologies explica cómo la inteligencia artificial, la sísmica avanzada y los datos satelitales podrían transformar la búsqueda de yacimientos
El oro vuelve a captar atención en el mapa minero chileno. La producción aurífera del país atraviesa su mejor nivel en una década, con cifras que durante 2025 se sitúan entre 37 y 46 toneladas de oro fino, impulsadas por nuevos proyectos y mejores condiciones operacionales en el norte del país.
En este nuevo ciclo del sector, la exploración minera comienza a incorporar herramientas tecnológicas que están redefiniendo la forma de buscar depósitos minerales. Así lo explica Flavia Tata Nardini, CEO y cofundadora de Fleet Space Technologies, empresa que desarrolla plataformas de geociencia basadas en inteligencia artificial, datos satelitales y sísmica avanzada para la exploración de recursos minerales.
En conversació con Territoriominero.cl, la ejecutiva sostiene que la integración de inteligencia artificial, modelamiento geológico avanzado y exploración satelital está cambiando la forma en que se interpreta el subsuelo. A su juicio, la adopción sistemática de estas tecnologías podría elevar la producción aurífera de Chile hasta en un 40 % durante la próxima década.
¿Cómo está transformando la inteligencia artificial la exploración minera?
La inteligencia artificial permite integrar grandes volúmenes de información geológica que antes se analizaban por separado. Hoy podemos combinar datos sísmicos, información satelital y modelamiento tridimensional del subsuelo para identificar estructuras mineralizadas con mayor precisión.
Esto permite reducir la incertidumbre en las campañas de exploración y priorizar perforaciones con mayor probabilidad de éxito, algo fundamental en un sector donde cada decisión exploratoria implica inversiones significativas.
¿Qué impacto concreto podría tener esta tecnología en la producción de oro en Chile?
Dependiendo del nivel de adopción tecnológica, la inteligencia artificial aplicada a exploración minera puede incrementar la eficiencia de descubrimiento y producción entre un 20 % y un 40 %.
Si miramos el caso chileno, donde la producción actual se sitúa entre 37 y 46 toneladas anuales, el potencial productivo podría escalar hacia un rango aproximado de 52 a 64 toneladas por año. No es un cambio inmediato, pero sí un escenario plausible si estas tecnologías se integran de forma sistemática.
Fleet Space aplicó su plataforma ExoSphere en proyectos complejos de exploración. ¿Cómo funciona esta tecnología y qué la hace diferente?
Nuestra plataforma ExoSphere combina sísmica activa de alta resolución con procesamiento satelital e integración multifísica de datos geológicos. Esto nos permite construir modelos tridimensionales muy precisos del subsuelo, capaces de identificar estructuras mineralizadas que muchas veces permanecen ocultas para los métodos tradicionales.
El objetivo es transformar datos geológicos complejos en inteligencia práctica para exploración cercana a mina. Con este enfoque, las compañías pueden identificar fallas estructurales ocultas, priorizar perforaciones de alto valor y reducir riesgos exploratorios, algo clave en distritos geológicos complejos.
¿Existen casos concretos donde esta tecnología ya esté generando resultados?
Uno de los casos más relevantes es el trabajo que realizamos junto a Lundin Gold en el proyecto Fruta del Norte, ubicado en la Cordillera del Cóndor.
Se trata de una de las minas subterráneas de mayor ley del mundo, pero su depósito principal estaba oculto bajo más de 200 metros de cobertura volcánica, lo que hacía poco eficientes los métodos tradicionales de exploración superficial.
Con ExoSphere fue posible obtener imágenes del subsuelo con precisión métrica, lo que permitió identificar estructuras geológicas clave y optimizar la planificación de perforaciones.
Chile posee características geológicas similares. ¿Podría beneficiarse de estas tecnologías?
Sí, Chile posee estructuras geológicas comparables en complejidad, especialmente en la franja andina del norte.
Proyectos como Fenix Gold, Lobo-Marte, Volcán o Nueva Esperanza podrían beneficiarse de herramientas de exploración avanzada, ya que estas tecnologías permiten acelerar el descubrimiento de nuevos cuerpos mineralizados y optimizar las campañas de perforación.
¿Qué impacto podría tener esto en el posicionamiento global de Chile como productor de oro?
Hoy los grandes productores siguen siendo China, Australia y Rusia. Sin embargo, el potencial geológico de Chile es significativo.
Si el país integra de forma sostenida inteligencia artificial, sísmica avanzada y datos satelitales en la exploración minera, la producción aurífera podría aumentar hasta en un 40 % durante la próxima década, fortaleciendo su posición como productor emergente del metal.
La clave está en convertir la información geológica en conocimiento útil para la exploración. Y en ese proceso, la geociencia impulsada por inteligencia artificial puede marcar una diferencia decisiva para la minería del futuro.
Un nuevo mapa para la exploración minera
La revolución tecnológica que vive la geociencia está comenzando a impactar también en la minería del oro. La combinación de inteligencia artificial, exploración satelital y sísmica avanzada permite interpretar el subsuelo con una precisión inédita.
En un escenario global donde la competencia por recursos estratégicos se intensifica, la capacidad de transformar datos geológicos en descubrimientos concretos podría redefinir la competitividad minera de países como Chile.
Para la industria, el desafío ya no es únicamente geológico. El verdadero salto productivo dependerá de cómo la minería integre tecnología, ciencia y análisis de datos en la exploración del futuro.


