Testimonios de estudiantes muestran cómo la minería atrae a jóvenes que buscan impacto social, desarrollo tecnológico y formación aplicada, mientras proyecciones de CCM-Eleva anticipan una demanda cercana a 37 mil nuevos trabajadores en la próxima década.
La nueva generación de estudiantes vinculados a la minería chilena muestra motivaciones distintas a las tradicionales. Buscan trabajar en terreno, vincularse con la tecnología y comprender el impacto social de su labor. Esta tendencia se observa en testimonios de estudiantes técnicos y universitarios, en un escenario donde el sector necesitará casi 37 mil nuevos trabajadores al año 2034, según el último estudio de la alianza CCM–Eleva.
El interés por la minería se asocia hoy a ciencia, propósito social y desarrollo territorial, especialmente entre jóvenes que ya cursan carreras ligadas al sector. Mientras miles de postulantes definen su futuro tras conocer los resultados de la PAES, quienes ya estudian estas disciplinas describen una experiencia formativa técnica, intelectual y con sentido de contribución al país.
Desde la red Compromiso Minero y sus instituciones adherentes —como INACAP, Duoc UC, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de Antofagasta— se observa un cambio en la manera en que los estudiantes entienden la minería, impulsado principalmente por sus propios relatos y trayectorias formativas.
Formación en terreno y vínculo con el desarrollo
El trabajo práctico aparece como un factor central en la elección vocacional. Sebastián Marchant, estudiante de último semestre de Técnico en Geología y Control de Sondajes de Duoc UC, explicó que “Todos los semestres tuvimos terrenos y charlas para potenciar el aprendizaje, y hubo un apoyo y un espacio positivo por parte del director de carrera y las profesoras. Gracias a su apoyo y paciencia pude aprender y, aún más, pude enseñar como tutor a los de primer año. Si tuviera que escoger el aprendizaje que más me marcó, sería el mundo de los minerales y sus orígenes, los sondajes y el trabajo en equipo”.
El contacto directo con los recursos naturales y el aprendizaje aplicado marcan su experiencia, reforzando una formación orientada a la práctica y al trabajo colaborativo.
Desde la Universidad de Antofagasta, Antonella Palomino, estudiante de segundo año de Ingeniería Civil en Geomensura y Geomática, vincula su decisión con el entorno regional, señalando que “Elegí una carrera vinculada a la minería porque viviendo en una ciudad minera sé que es una profesión que ayuda tanto a la ciudad como al país completo. Lo más interesante ha sido comprender la importancia de la precisión: un pequeño error en una medición o en un plano puede tener grandes consecuencias”.
En la misma línea, Yilian Vergara González, egresada de Ingeniería en Minas de INACAP, enfatizó que “La minería es una industria clave para el desarrollo del país y la generación de oportunidades, aunque sigue siendo un espacio desafiante. Hoy ofrece avances reales para la inclusión de mujeres, integrando tecnología, innovación y una mirada más sustentable”.
37 mil nuevos trabajadores al 2034
La proyección de capital humano es uno de los principales desafíos de la industria. El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025–2034, elaborado por la alianza CCM–Eleva, proyecta que el sector necesitará cerca de 37 mil nuevos trabajadores hacia 2034, impulsado por inversión, recambio generacional y transformación tecnológica.
La fuerza laboral minera prácticamente se duplicó en ocho años, pasando de 105 mil trabajadores en 2016 a cerca de 209 mil en 2024. Este crecimiento amplió el ecosistema laboral, incorporando nuevos perfiles técnicos y profesionales vinculados a innovación, automatización y gestión ambiental.
Desde el ámbito universitario, esta transformación se relaciona con la necesidad de trayectorias formativas integrales.
Para Lucas Pizarro Vásquez, presidente del Capítulo de Estudiantes de Ingeniería de Minería (CIM) de la PUC, la formación debe ir más allá del aula, explicando que “Considero que el mundo es cada vez más competitivo y que hoy en día ya no basta únicamente con obtener un título para encontrar trabajo, por lo que los invito a desarrollarse más allá de lo académico, a aprovechar las oportunidades que se presenten dentro de la universidad”.
Asimismo, plantea que “Los invito a descubrir cuáles son las áreas que realmente les apasionan y a buscar los espacios que les permitan crecer y profundizar en ellas, ya sea a través del vínculo con profesores que pueden abrir nuevas oportunidades, o capacitaciones que resulten útiles para su formación”.
Más mujeres en STEM y minería
El desafío de diversificar el talento también se expresa en políticas públicas. El Ministerio de Educación informó que los cupos adicionales del programa Más Mujeres Científicas (+MC) aumentaron en 18,4% para la Admisión 2026, alcanzando 3.358 vacantes para mujeres interesadas en carreras STEM.
Esta expansión es clave para sectores como la minería, que requieren competencias científicas y tecnológicas para avanzar en su transición productiva y ambiental.
Yilian Vergara señala que su experiencia en iniciativas STEM y ferias sectoriales fue decisiva, resaltando que “Participar en iniciativas STEM y en eventos como Expomin me permitió visibilizar estas experiencias, comprender las brechas aún existentes y reforzar la importancia de motivar a nuevas generaciones a proyectarse en la industria”.
Desde Ingeniería Metalúrgica, Ignacia Cañete, estudiante de INACAP Maipú, destaca la evolución del sector:
“La minería es un sector clave para el desarrollo del país, ya que no solo impulsa la economía, sino que también promueve la innovación, el uso de nuevas tecnologías y avances en sustentabilidad”.
En ese contexto, la minería aparece para muchos jóvenes como un espacio que combina empleabilidad, formación aplicada y proyección científica, en un escenario donde el capital humano será decisivo para sostener su desarrollo futuro.

