El ecosistema minero refuerza su compromiso con el desarrollo del talento nacional, impulsando programas que integran innovación educativa, formación técnica y acompañamiento territorial. Esta estrategia surge en un contexto donde el sector requiere habilidades tecnológicas, sociales y científicas, alineadas con los cambios productivos y con la transición hacia operaciones más sostenibles.
De este modo, los adherentes de Compromiso Minero están desplegando iniciativas que buscan acercar la industria a las nuevas generaciones y fortalecer su vinculación con comunidades y establecimientos educativos.
Cómo la industria articula nuevas rutas formativas en Chile
Uno de los programas centrales es Activa Tu Talento Minero, un curso e-learning que utiliza metodología rapid learning y contenidos validados con jóvenes de distintas regiones. Su diseño incorpora historia del sector, innovación, compromiso ambiental y habilidades para la vida laboral.
En este ámbito, Natalia Morales, gerente del Consejo de Competencias Mineras, señaló que la iniciativa apunta a “visibilizar rutas formativas y laborales diversas, desde lo técnico hasta lo profesional, para que más jóvenes puedan proyectar un futuro en una industria que está cambiando el mundo y ampliando sus oportunidades de desarrollo”.
Lo anterior se articula con acciones que buscan integrar a estudiantes, docentes y familias en un ecosistema formativo más amplio.
El sector también impulsa herramientas dirigidas a la consolidación de liderazgos territoriales. Un ejemplo es el Diplomado en Gestión y Comunicación para Líderes Gremiales, desarrollado por CORPROA en Atacama, que entrega becas completas para participantes de la región.
Según Juan José Ronsecco, presidente de la corporación, la iniciativa representa “un compromiso con la formación de nuevos liderazgos que resguarden la identidad territorial, avancen en la agenda descentralizadora y contribuyan a mejorar la calidad de vida en Atacama”.
Estos esfuerzos muestran cómo el sector está ampliando sus enfoques formativos. Las iniciativas exhiben un objetivo transversal: fortalecer competencias en sectores productivos que requieren capital humano preparado para tecnologías avanzadas, gestión colaborativa y entornos laborales cada vez más integrados.
Modelos educativos que conectan aprendizaje y empleabilidad
El compromiso también se refleja en empresas adherentes como Sigdo Koppers Ingeniería y Construcción (SKIC). La compañía impulsa proyectos centrados en la educación técnico-profesional mediante la Fundación Educación Chile Dual, que articula formación en aula y experiencias prácticas en empresas. El modelo involucra a más de 25.000 estudiantes, 500 liceos y 1.100 docentes, promoviendo mayor empleabilidad juvenil y participación femenina en trayectorias industriales.
A esta línea se suma el Proyecto RIEN (Robótica Integral Educativa y Neurociencia), que incorpora robótica y herramientas socioemocionales basadas en neurociencia desde 4° básico. De acuerdo con Vanessa Farrugia, gerenta de Personas y Sostenibilidad de SKIC, “sus resultados hablan por sí solos: un aumento de 7% en asistencia escolar, mejoras de 6% en Lenguaje y 16% en Matemáticas según el SIMCE, y una proyección que permitirá llegar a más de 4.000 niños con un modelo replicable en distintas regiones del país”.
Así, el ecosistema minero no solo está impulsando innovación tecnológica, sino también una transición humana, centrada en las personas y en la capacidad de convertir la educación, el talento y la innovación en pilares de desarrollo para los próximos años. Este enfoque proyecta un sector más integrado con las comunidades, capaz de abrir espacios para nuevas generaciones y responder a los desafíos globales.


