En tiempos en que la minería enfrenta el desafío de producir con eficiencia y respeto por el medioambiente, Minera Valle Central (MVC) celebra su aniversario número 33 reafirmando que la sustentabilidad es una oportunidad y no una restricción.
Desde su planta en las cercanías de Requínoa, la empresa ha demostrado que es posible dar nueva vida a los residuos mineros, transformando los relaves en una fuente de cobre y molibdeno que vuelve a integrarse a la cadena productiva del país.
“Hemos recorrido un camino desafiante, pero profundamente valioso. Cada año es una oportunidad para confirmar que la minería circular es real y que desde esta región podemos aportar soluciones concretas al desarrollo sostenible”, destaca el gerente general de MVC, Christian Cáceres.
La historia de la compañía se remonta a principios de los años 90, cuando un grupo de ingenieros chilenos apostó por recuperar minerales desde los relaves de División El Teniente. Aquella idea, revolucionaria para la época, dio origen a una operación pionera reconocida a nivel mundial por su aporte a la economía circular y a la reducción de los pasivos ambientales.
Con la llegada de Amerigo Resources, en 2003, MVC vivió un salto tecnológico decisivo. La inversión constante en infraestructura y procesos permitió elevar la capacidad productiva y asegurar un contrato de largo plazo con Codelco, vigente hasta 2037.
Actualmente, produce alrededor de 30.000 toneladas de cobre fino y 1,7 millones de libras de molibdeno al año, lo que significa un incremento de 8% en la producción de El Teniente de Codelco. Tan importante como eso es que con ello genera empleo directo e indirecto para más de mil personas, la mayoría residentes de la Región de O’Higgins.
“Todo lo que hemos avanzado en MVC ha sido posible gracias al talento, la dedicación y el fuerte arraigo de quienes trabajan en ella. Somos una empresa que no solo produce y da empleo, sino que también construye comunidad”, enfatiza Cáceres.
El valor de hacer las cosas bien
En MVC, la gestión no se mide solo por la producción o los resultados financieros. Más que el cuánto, su foco está en el cómo generar valor, cómo reducir impactos, cómo fortalecer los lazos con las comunidades y cómo asegurar una huella positiva.
“Tenemos la convicción como compañía de involucrarnos y ser parte del desarrollo de las comunidades vecinas, liderando iniciativas que aporten especialmente al bienestar de niños, adultos mayores y mujeres”, comenta el subgerente de sustentabilidad y asuntos corporativos, Eugenio Espinosa.
Ese enfoque se refleja en el estrecho vínculo con los vecinos de Gultro, Olivar y Requínoa, donde la compañía impulsa programas de liderazgo local, envejecimiento activo, vida saludable y formación de competencias, además de mantener colaboraciones con escuelas y organizaciones sociales.
Durante los últimos años, MVC ha fortalecido también su relación con instituciones académicas, como la Universidad de O’Higgins, promoviendo becas, capacitación y empleabilidad. Asimismo, participa en programas público-privados de mentorías para mujeres jóvenes, fomentando su incorporación al mundo minero y la equidad en un rubro históricamente masculino.
En términos de innovación y desarrollo, los avances han sido notables. Hoy, el 95% de la energía eléctrica utilizada por MVC proviene de fuentes renovables, y más del 84% del agua empleada es recuperada y reutilizada. La compañía también lidera iniciativas de conservación de especies nativas, como la Avellanita bustillosii, y promueve la protección de humedales locales, áreas clave para aves migratorias y para fortalecer la biodiversidad.
Al cumplir 33 años, Minera Valle Central mira el futuro con optimismo y responsabilidad, con la meta de seguir consolidando un modelo de minería sustentable, que combine productividad, innovación y respeto por el medioambiente.
“El futuro nos plantea nuevos desafíos, pero también grandes oportunidades. Queremos seguir creciendo, innovando y generando valor compartido. Nuestra verdadera fortaleza está en las personas y en la convicción de que es posible producir más con menos impacto”, concluye Cáceres.




