Un derrumbe ocurrido el 31 de julio en la División El Teniente, de Codelco, dejó un trabajador fallecido y cinco mineros atrapados a unos 900 metros de profundidad, en el sector Andesita. El accidente se vinculó a un evento sísmico de magnitud 4.2, registrado a las 17:34 horas, que afectó las galerías principales y provocó el colapso en condiciones aún bajo investigación.
La primera víctima fue Paulo Marín Tapia, conductor eléctrico de la empresa Salfa Montajes. Posteriormente, se confirmó el hallazgo de restos humanos de uno de los contratistas de Gardilic, cuya identidad aún no ha sido oficializada, elevando a dos el número de fallecidos confirmados.
Los cinco trabajadores restantes — Moises Pavez, Gonzalo Núñez, Alex Araya, Jean Miranda y Carlos Arancibia — permanecen desaparecidos. Hasta la fecha también se reportan nueve lesionados, ninguno de gravedad visible.
Codelco activó de inmediato un plan de emergencia, suspendiendo las faenas subterráneas y movilizando brigadas especializadas, tecnología robótica y drones por piques de ventilación para remover escombros con seguridad.
El presidente del directorio, Máximo Pacheco, aseguró que desplegarán “todos los recursos humanos, técnicos y materiales”, y que la seguridad de los rescatistas y trabajadores es prioridad absoluta. Se convocó un Consejo Internacional de expertos, encabezado por Luís Sougarret y Laurence Golborne, referente del rescate de los “33 de San José”.
Estado y avances en el rescate
El presidente ejecutivo, Rubén Alvarado, informó que el despeje alcanzó los primeros 20 metros de los 90 necesarios para llegar al punto donde se presume están los mineros. El ritmo actual es de 15–20 metros al día, lo que hace críticas las primeras 48 horas de búsqueda.
“La baja actividad sísmica permite trabajar con mayor seguridad”, afirmó. Su vicepresidenta Mary Carmen Llano añadió que mantienen contacto permanente con las familias, proporcionándoles información actualizada y apoyo psicológico en un punto habilitado en superficie.
Según fuentes oficiales, no se ha logrado establecer comunicación directa con los mineros atrapados, aunque dispositivos GPS permitieron conocer su ubicación exacta, lo que ha guiado las labores de rescate.
A las 17:00 horas del 02 de agosto, la compañía emitió el reporte número 1o, donde daba cuenta que cerca de las 13:00 horas los equipos de rescate encontraron restos humanos, los cuales están en proceso de identificación.
“Sabemos que esta noticia golpea con fuerza a las familias de nuestros compañeros y a toda nuestra comunidad minera. Desde el primer instante hemos trabajado sin descanso, con todos los recursos, la mejor tecnología y experiencia disponibles. Este hallazgo nos llena de tristeza, pero también nos indica que estamos en el lugar correcto, que la estrategia seguida nos llevó hasta ellos”, señaló Andrés Music, gerente general de la División El Teniente.
Reacción de autoridades
El presidente Gabriel Boric suspendió su agenda oficial y viajό a Rancagua para reunirse con familiares de los trabajadores. En rueda de prensa afirmó: “todos los recursos del Estado están en esta operación, y vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance”. Boric señaló que la prioridad máxima es el rescate, y que las responsabilidades posteriores serán investigadas.
La Ministra de Minería, Aurora Williams, viajó al lugar y declaró que se detuvieron operaciones subterráneas en El Teniente. Confirmó que se coordina con Fiscalía de O’Higgins y con Sernageomin para esclarecer causas. La investigación incluye un proceso judicial iniciado por cuasidelito de homicidio, mientras que Sernageomin evalúa aspectos técnicos y protocolos de seguridad minera.
Contexto técnico e institucional
El Teniente, la mayor mina subterránea de cobre del mundo, opera con más de 4.500 km de galerías. El evento sísmico es considerado inusual en escala para el sector Andesita, aunque Codelco afirma que no hubo uso de explosivos en ese momento: “estos sismos pueden ocurrir por la tectónica local”, explicó Music.
Los antecedentes preliminares muestran divergencias internas: Pacheco vinculó el sismo a perforaciones recientes en la faena, hipótesis que el gerente general descartó, lo que evidencia tensión técnica sobre las causas del derrumbe.
Las autoridades proyectan una segunda fase investigativa rigurosa una vez rescaten a los mineros, apuntando a revisar prácticas técnicas, protocolos de seguridad y diseño de refugios.
Reflexión sectorial
El accidente recuerda el rescate de la mina San José en 2010. El exministro Golborne, uno de los expertos convocados, fue parte clave de aquel operativo. Sin embargo, las diferencias son reales: esta vez la sismicidad y la geología influyen sobre zonas nuevas de explotación.
El sector minero nacional enfrenta un nuevo test: equilibrar la demanda global de cobre con estándares de seguridad minera y eficiencia operativa. El derrumbe y sus consecuencias ponen en evidencia la necesidad de fortalecer protocolos, refugios y sistemas de detección temprana en profundidad.
Desde el mundo académico en tanto, Mauricio Muñoz. Sociólogo y doctor en ciencias sociales. Coordinador Observatorio Laboral de la Universidad de O’Higgins, pone en tela de jucio la seguridad y condiciones laborales de los trabajadores.
“Podremos tener la mina subterránea más grande del mundo, las mayores reservas de cobre del planeta, venderle todo el mineral a los países desarrollados para que sostengan su industrialización y economías, obtener gran parte de nuestros recursos a partir de la explotación y exportación de materias primas, pero si no somos capaces de asegurar condiciones de trabajo dignas y seguras, si hay siquiera un muerto en las faenas de la minería, todo lo anterior, todo, está mal hecho”. sentenció el académico.




